Ecos del Evangelio

17 diciembre, 2016 / Carmelitas
“DIOS MISMO SE NOS PRESENTA COMO SEÑAL”

Lecturas del Domingo 4º de Adviento – Ciclo ADomingo, 18 de diciembre de 2016 “DIOS MISMO SE NOS PRESENTA COMO SEÑAL”

El contexto en el que se desarrolla el pasaje de la primera lectura está marcado por un conflicto civil e invasivo. El rey, tiene dificultades en su reino de forma interna y también con otras naciones. El rey tiene miedo y además es un hombre incrédulo.

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»

Esta respuesta de Acaz, no es la de un hombre piadoso, como pueden pensar algunos, sino que, es la respuesta de un hombre incrédulo, escéptico. A quien lo mismo le da que le digan una cosa o que le digan otra. Dios, en la vida de Acaz no es importante. Es un dato curioso porque para el pueblo de Israel el rey era el ungido por mandato de Dios. Y aquí tenemos un rey al que en su vida, Dios no es importante. Cuántas veces nos puede pasar a nosotros lo mismo, somos consagradas, consagrados y Dios no es importante en nuestra vida. Dios ha dejado de ser la referencia primera de nuestra existencia y lo mismo nos da que venga algún profeta -persona cercana a nosotros- y nos invite a volver la mirada a Dios, que es lo fundamental en nuestra vida.

Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»

Este hecho de “cansar no solo a los hombres sino también a Dios”, nos da mucha enseñanza y nos ha de dejar reflexionando seriamente. San Juan de la Cruz al respecto nos dice que: “el alma que anda en amor ni cansa ni se cansa”. Lo primero que surge entonces es: que quien cansa o se cansa es una persona que en ella no hay amor. Su ser se ha llenado de todo y de nada, al mismo tiempo, de tal manera que en su alma el amor no habita. Y más aún San Juan en su primera carta 1ª Jn 4,8 nos deja dicho que: “El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor”. De este hecho se desprende, que la persona que cansa y se cansa es una persona que no ha conocido a Dios y por lo tanto no ama.

Es Adviento, es tiempo de detenernos un poco en nuestro interior y preguntarnos seriamente estas cosas: ¿la vida me cansa? ¿Voy quemada en mi existencia? ¿Vivo todo de prisa? ¿Qué sentido le doy a lo que día a día realizo? ¿Qué me mueve a hacer lo que hago diariamente? Descubrimos, pues, que la persona cuando no está en paz con ella misma y con su exterior no vive ni deja vivir.

Por otra parte, Dios mismo se nos presenta como señal. Dios mismo viene a habitarnos y se hace presente en nuestras vidas, él desea una respuesta personal y comunitaria ante esta hermosa realidad que es, Jesús, Dios humanado.

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; …Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. Estamos llamados a responder a la fe, este mensaje de salvación también es para nosotros, tanto si nos consideramos gentiles como si nos sabemos llamados por Cristo. La idea es clara: “llamados a responder a la fe, llamados por Cristo”

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Menos mal que José era justo, sino ¡pobre de María! Posiblemente nos escandalice en nuestros días la sola idea de que José repudiara en secreto a María. Hemos de aprender a entender e interpretar las cosas en su contexto. Recordemos que lo que se estilaba en aquella época era la lapidación para la mujer adúltera.

José… no tengas reparo, cambia el nombre de José y pronuncia tu nombre, hoy Dios también te invita a no tener miedo por aquello que te inquieta y te quita el sueño, no tengas reparo por aquello que injustamente dicen de ti, no tengas miedo por aquella situación que tanto ha marcado tu vida, no tengas reparo por esas pequeñas cosas que les das tanta importancia y que no merecen la pena. Lánzate, sigue adelante porque Dios está contigo como lo estuvo con María y con José, Él te da su Espíritu para que te acompañe y te oriente en los avatares de la vida.

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor: lo primero que hay que decir, es que no nos olvidemos de dormir lo necesario. Lo segundo, es que es bueno tener sueños, es bueno estar en esa otra dimensión que nos pone en contacto con nosotros mismos y desde donde somos capaces de escuchar y de aclarar cosas fundamentales de nuestra vida, pero también, es necesario y urgente despertar y hacer lo que Dios nos manda.

Hna. Leonarda Peñaloza Estrada – CdSJ

 

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