Ecos del Evangelio

5 agosto, 2016 / Carmelitas
“¡Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos de ti!” (Sal. 32, 22)

Vida de fe a la espera de la patria celestial. Es lo que escuchamos en el libro de la Sabiduría que recuerda la noche de exterminio y luto para los egipcios y de liberación y alegría para los hebreos, que creyeron en las promesas divinas. Su historia es camino de fe. En el Evangelio de Lucas (Lc. 12, 32-48), Dios nos lo dice a nosotros: “estén preparados” prontos en la fe y en la esperanza para el día del Señor. La condición es renunciar a las seguridades terrenas y aceptar vivir como pobres, desasidos, vueltos hacia el verdadero tesoro que está en los cielos. La larga espera no puede autorizar ninguna negligencia o intemperancia. Como Abraham, los cristianos, debemos aguardar con fe y esperanza el cumplimiento de las divinas promesas. “Señor, si dices que vigilemos y estemos preparados, es porque a la hora que menos lo pensemos, te presentarás Tú. Así quieres que estemos siempre dispuestos al combate y que en todo momento practiquemos la virtud.” San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 77, 2,3 Hna. Pilar Reverte Almodóvar CdSJ.

 

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