Ecos del Evangelio

18 mayo, 2019 / Carmelitas
5º Domingo de Pascua. Lo nuevo es precisamente este «amar como Jesús ha amado».

5º Domingo de Pascua. Lo nuevo es precisamente este «amar como Jesús ha amado».

Continuamos en nuestro camino pascual que es el tiempo de la glorificación de Jesús. En el misterio pascual, pasión y glorificación están estrechamente vinculadas entre sí. En la Liturgia de hoy hay una palabra que se repite varias veces . Se habla de «un nuevo cielo y una nueva tierra», de la «nueva Jerusalén», de Dios, que hace «nuevas todas las cosas», y finalmente, en el Evangelio, del «mandamiento nuevo»: «Os soy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado»

El Evangelio se llama «buena nueva» precisamente porque contiene la novedad por excelencia.

¿Por qué nos gusta tanto lo nuevo? El motivo profundo es que la novedad, lo que no es aún conocido y no ha sido aún experimentado, deja más espacio a la expectativa, a la sorpresa, a la esperanza.

Del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 21-27

San  Pablo y Bernabé afirman que  el camino de la Iglesia, y nuestro camino  personal, no es siempre fácil, encontramos dificultades, tribulación. Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme según Dios, es decir, configurarnos con él porque  las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino, las encontraremos siempre en la vida. No desanimarse. Tenemos la fuerza del Espíritu Santo para vencer estas tribulaciones.

Salmo: 144

“ Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey”.

Del libro del Apocalipsis  21, 1-5

Todo es nuevo, transformado en bien, en belleza, en verdad; ¡El Espíritu nos cambia! Y la visión de san Juan nos recuerda que estamos todos en camino hacia la Jerusalén del cielo, es esa la novedad definitiva para nosotros, y para toda la realidad, el día feliz en el que podremos ver el rostro del Señor,  Podremos estar con Él para siempre, en su amor.

Juan  13, 31-33.34-35

«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado… Si nos amamos los unos a los otros, Jesús sigue estando presente entre nosotros, y sigue siendo glorificado en el mundo.

Jesús nos enseñó el autentico amor: Él amó al Padre, cumpliendo su voluntad hasta el final, con una entrega perfecta;

REFLEXIÓN

Lo nuevo es precisamente este «amar como Jesús ha amado». Todo nuestro amar está precedido por su amor y se refiere a este amor, se inserta en este amor, se realiza precisamente por este amor.  Jesús,  se presenta a sí mismo como modelo y como fuente de amor. Se trata de un amor sin límites, universal, capaz de transformar también todas las circunstancias negativas y todos los obstáculos en ocasiones para progresar en el amor desde la fuente del amor de Jesús.

El seguimiento de Jesús trae serias repercusiones para sus discípulos. Recordemos que Jesús invitó a sus discípulos a “cargar con su propia cruz”.  Muchas veces, cuando hablamos del seguimiento de Cristo, hacemos mucho énfasis en las cruces y dificultades del discipulado, pero poco hablamos del amor que nos debemos los unos a los otros. El amor es mandamiento que Cristo nos dejó.

Podría ser que en nuestras comunidades éste sea el mandamiento más importante pero también es el más difícil de cumplir. Por ello, hemos te trabajar constantemente para que en nuestras obras, relaciones y palabras no se refleje otra cosa, sino el amor que Cristo nos ha manifestado en la cruz. No podemos olvidar el mandamiento más importante: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Sólo en el amor seremos nuevas criaturas. Es el amor el que transformará nuestra vida. Recordemos aquí que Dios es amor.

Si estamos unidos a Cristo, podemos amar verdaderamente de este modo. Amar a los demás como Jesús nos ha amado sólo es posible con la fuerza que se nos comunica en la relación con él, especialmente en la Eucaristía, en la que se hace presente de modo real su sacrificio de amor que genera amor: es la verdadera novedad en el mundo y la fuerza de una glorificación permanente de Dios, que se glorifica en la continuidad del amor de Jesús en nuestro amor.

 

¿Cómo  reaccionas cuando experimentas las  tribulaciones en el seguimiento de Cristo?

¿Reconoces las  maravillas que ha hecho el Señor en tu vida?

¿Qué lugar ocupa el amor en tu vida?

¿Vives con esperanza tu consagración?

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies