Ecos del Evangelio

17 septiembre, 2021 / Carmelitas

¿Quién es el mayor?…

 

Estamos delante de un texto que nos empuja a interiorizar en nuestros auténticos deseos, si queremos ser honestas, también nosotras queremos estar en primer plano en esta vida, nos ponemos a mirar cuál puesto es el mejor.

 

Jesús nos presenta dos alternativas, entre las que podemos elegir.

 

Mantenernos en la búsqueda del poder, el placer y el tener en las cosas de este mundo o conectar con otra realidad que mora dentro de cada uno de nosotros.

 

Vamos a fijarnos en donde es posible que radique nuestro deseo de “SER EL MAYOR”. Desde el punto de vista del egotismo, desde la mente, me he creído que soy débil y por tanto necesito del exterior para llenar mi vacío interior, esto es devastador porque creo, que también los otros son débiles o bien me creo que los otros son diferentes y opuestos a mí, es decir, que los otros son fuertes. Siendo así “el otro, no soy yo”, por tanto, la acogida en este sentido supone un sacrificio, un quedar bien, un tranquilizar la conciencia de la culpa que siento por no poder Amar como Jesús Ama.

 

Desde aquí surge el miedo, la inseguridad, el repliegue en uno mismo, la armadura, los cerrojos, las defensas, en el fondo nos sentimos vulnerables, frágiles, incapaces de protegernos a nosotros mismos, estos son los pensamientos y sentimientos que nos aterrorizan, que los tenemos silenciados y en secreto para que nadie nos pueda juzgar.

 

Cuando nos damos cuenta de esto, empezamos a abrir la mente y a ponernos en coherencia con el corazón. No somos mente, no somos cuerpo, somos Espíritu y podemos alinearnos con lo que somos, podemos conectar con otra realidad que mora dentro de cada uno de nosotros. Hay que saltar al vacío, hay que soltar todas nuestras expectativas y quedarnos sin nada, tan desnudo y frágil como un niño, en la pura INOCENCIA Y DIGNIDAD.

 

Jesús, tomando a un niño lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí, y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”

 

El “otro” el niño, el anciano, el que trabaja conmigo, el que pasa por la calle, el pobre, el político, el más rico, el que anda perdido en los vicios, el que ataca, el terrorista… Soy Yo… porque todos compartimos un mismo SER, el SER de Dios, no nos salvamos solos, no podemos entrar en el Cielo solos, por eso mi hermano/a es la clave para alcanzar mi Salvación si puedo salvar a los demás, puedo salvarme a mí misma. ¿Cómo puedo hacerlo?, acogiendo como Jesús, abriendo sin límites mi corazón a las necesidades de los que están cerca y también de los que están lejos, haciendo de la presencia de mi hermano una nueva lectura “TÚ ERES YO” somos iguales en lo esencial, somos “SERES ESPIRITUALES” somos todos “HERMANOS” SOMOS UNO SOLO EN EL AMOR.

 

Hna. Roselvi Izquierdo CSJ

 

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Carmelitas de San José

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