Ecos del Evangelio

A TU ESTILO MADRE ROSA...

10 octubre, 2021 / Carmelitas

121 años del nacimiento de nuestro Instituto

HERMANAS CARMELITAS DE SAN JOSÉ

 

 

“Maestro bueno ¿Qué haré para heredar la vida eterna?» En este día, marcado por una fecha tan especial en nuestra congregación, 10 de octubre la cual surge el nacimiento de las Hermanas Carmelitas de San José en el año 1900. Hoy damos inicio y nos preparamos para celebrar gozosamente los 150 años del nacimiento de nuestra Venerable Madre Rosa Ojeda Creus:

30 agosto de 1872 – 30 agosto de 2022.

 

Las lecturas de hoy, también nos marcan la clave para continuar este camino de entrega total, como Madre Rosa con su ejemplo nos enseñó a vivir siempre despojada y a continuar trabajando, no sólo en el apostolado, sino en la vida espiritual que marca nuestra vida fundamentada en Jesús.  A lo largo de nuestra fundación hemos vivido grandes acontecimientos que nos han permitido fortalecer nuestros lazos de hermandad.

 

El primer contacto que tenemos en el evangelio es una pregunta, ¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?, vemos el reflejo del deseo del corazón humano que buscamos la presencia de Dios al final de nuestra vida. Madre Rosa nos da ejemplo de ello, buscaba siempre andar en la presencia de Dios, no lo dejo al final de su vida, sino que, en el transcurso, trabajó por seguirlo, no sólo viviendo los mandamientos, sino, despojándose de aquello que le impedía para llegar a contemplar a Dios, buscaba gozar de la presencia de Dios aquí en la tierra.

 

El desarrollo de este evangelio nos da la imagen de un joven rico, que, con toda su riqueza, siente el vacío interior, pues, aunque se ha esforzado por cumplir solo los mandamientos, le costaba despojarse de lo terreno, de sus seguridades. Él busca y no se cansa de hacerlo, porque no tiene aquello que da la felicidad, por ello acude a Jesús para que le indique lo que debe hacer para obtenerlo…

 

Jesús le responde con una afirmación muy sencilla…guarda los mandamientos, pero él aunque los guardaba sentía el vacío, él sabía que haciendo las cosas que tenía que hacer cumplía con Dios, sin embargo, él seguía sintiéndose vacío. Madre Rosa nos invita a estar alertas siempre en nuestra laboriosidad, ¿Cómo lo hacemos? y ¿Para quién lo hacemos? Necesitamos estar alertar, a no realizar nuestros apostolados sólo para que nos miren y nos digan ¡qué bien lo haces!, sino para agradarle a Dios con nuestras obras, y para que aquello que realicemos nos llene el corazón de felicidad. Ella nos recordará: “Hermanas: recuerden que han venido a esta casa, a servir a Dios en la persona de los enfermos, ancianos y niños”.

 

 

Jesús le mira: pero con una mira de compasión, de amor, lo mira porque aquello que le dirá está lejos de sus capacidades, pero porque le ama se lo tiene que decir “anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y luego SIGUEME” todos pensamos con estas palabras que Jesús le dice, se refiere a lo material únicamente, a las propiedades que posee, pero Jesús va más allá, mira el corazón del joven y ve que está lleno de apegos, y es eso lo que cuesta soltar, los apegos y es ahí donde está el problema, cuando tenemos muchos apegos las cosas buenas que hacemos no terminan de ser tan buenas. Es lo que nos viene a decir Jesús con está parábola, que no necesitamos hacer cosas buenas, sino, SER buenos, realizar obras desde el corazón. Madre Rosa desde la vida oculta, sencilla y laboriosa nos da ejemplo, no busca lo extraordinario, hace lo que debe y procura hacerlo bien de cara a Él. Dirá a sus hijas: “Acuérdense que Dios les está mirando”, para que renovemos la Presencia de Dios en lo cotidiano de nuestro día.

 

 

En resumen, no es hacer cosas buenas, si nuestro corazón está malo, si en nuestro corazón aún hay odio, todavía hay rencor, hay egoísmo, todavía hay apegos, envidias, celos, como podemos aspirar a la felicidad si todavía mi corazón esta lleno de lo que no me ayuda acercarme a Jesús, aunque yo de cara a los otros sea una persona excelentemente buena, no me sirve de nada.

 

 

Jesús nos dice es bueno que hagas cosas buenas, pero no es suficiente, hay que mirar también el corazón, porque si desde ahí no aprendemos amar, a perdonar, entonces para que aspiramos la vida eterna, si en la eternidad se ama.

 

 

Que Madre Rosa nos ayude con su intercesión a realizar nuestros apostolados desde el amor, a vivir la vida fraterna con delicadeza, dando siempre lo mejor para continuar fortaleciendo nuestros lazos de fraternidad.

 

 

Hermanas que todos estos años de fundación nos llenen de gozo, y sepamos valorar y reconocer todo aquello que nuestras hermanas a lo largo de su vida han dado a la congregación. Ellas siguiendo las huellas del maestro, han vivido el despojo de su vida para darlo a los demás, que su ejemplo sea para cada una, motivo de alegría e impulso para continuar con este legado. Como nos lo pedía madre Rosa en su testamento: “Amen y respeten a las hermanas mayores, persuadidas de que el bienestar presente, después de Dios, se debe a su vida de laboriosidad y sacrificio.”

 

 

Hoy es un buen día para renovar nuestro sí a Dios, en nuestra familia religiosa de Hermanas Carmelitas de San José… que resuene en nuestro interior las palabras que madre Rosa dirigía a Sor María Rius al inicio de su llamado a la Vida Religiosa: “Sea muy agradecida con su vocación, no escatimando ningún sacrificio, de los que sin duda, el Señor, le pedirá para realizar su vocación” pág. 149, ROSA FRAGANCIA DE CRISTO.

 

 

FELIZ 121 AÑOS… HERMANAS CARMELITAS DE SAN JOSÉ

 

 

Hna. Lidia Damian Solano CSJ

 

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Carmelitas de San José

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