Ecos del Evangelio

1 octubre, 2016 / Carmelitas
Aumenta mi fe

Evangelio S. Lucas 17,5-10En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar.” Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”» Hoy la mayoría de las cosas en el mercado, en la vida o son concentrados o light. ¿También es así nuestra fe?”Prefiero vivir de fe” acostumbraba a decir nuestra fundadora, Madre Rosa Ojeda. Ella siempre ponía los ojos en Jesús y confiaba plenamente en Él. Mujer de fe profunda confiaba totalmente en el Amor de Dios y sabía que nunca la abandonaría.El Evangelio de este domingo nos invita a poner nuestro fundamento sólo en Dios, a fiarnos de Él y a confiar. Hoy tal vez más que nunca, ante las situaciones dramáticas que vivimos de terrorismo, de falta de respeto, de pobreza, de injusticia debemos acercarnos a Él y confiar, aumentar nuestra fe para “verlo las cosas con los ojos de Dios”.Pero no podemos quedarnos con la idea de una fe infantil, milagrera. La fe supone dejar que El Otro actúe en nosotros y nos transforme. “La fe mueve montañas”, nos dice el Señor y aún así seguimos fiándonos a medias de Él. Creo pero… siempre tenemos excusas y motivos para decir que Dios no nos escucha y sin embargo Dios sigue creyendo en ti y en mí, en todos. Dios sigue apostando por cada uno de nosotros, por eso nos regala cada día la vida para que seamos sus pies, sus manos, sus ojos, su corazón. Para que salgamos al encuentro del hermano, del necesitado para encontrarnos con Él que se hace presente en cada persona, en cada situación.Madre Teresa de Calcuta veía en cada ser sufriente al mismo Jesús porque su fe era grande, a pesar del sufrimiento que veía a su alrededor. Sólo quién se fía de Dios, sólo quién ve en el hermano que tiene a su lado a Dios responde con una fe grande porque le hace salir de sí mismo para entregar lo mejor que ha recibido. Recordemos lo que nos dice el apóstol Santiago: “la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras”Que los demás se contagien del mensaje de Jesús porque nuestra vida sea una expansión de buenas obras que nacen de una fe fuerte que se renueva al lado de Jesús en la oración.Hna. Susana García del Álamo CdSJ

 

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