Ecos del Evangelio

22 abril, 2017 / Carmelitas
Aumenta mi fe, Señor

II Domingo de Pascua

En este segundo domingo de Pascua, se nos invita a reflexionar sobre nuestra fe, sobre cómo abrimos nuestras puertas. Los discípulos estaban con las puertas cerradas por miedo, y nosotros, y yo, ¿cómo tengo las puertas de mi vida?, ¿las tengo abiertas de par en par para mis hermanas y hermanos, cómo unos brazos que están esperando para abrazar? O ¿las tengo cerradas por miedo a darme y entregar mi vida? Los discípulos nos están invitando a pensar cómo tenemos las puertas de esta vida que merece la pena entregarla, que sabemos en la teoría que no tiene sentido guardarla para nosotras mismas, que necesitamos realizarla y realizarnos, dándonos a quienes están a nuestro lado. También podemos reflexionar sobre la figura de Tomás y su incredulidad. Nos sorprende cuando leemos que no puede creer que el Señor ha resucitado, y es muy evidente para los demás discípulos. En nuestra vida pensamos que es fácil, pero a la hora de la verdad tenemos las mismas dudas que Tomás, nos gustaría verlo todo con los mismos ojos humanos con los que estamos acostumbradas a ver cada día, y no nos paramos a pensar en que podemos ver más allá, con los ojos de la fe, con los ojos del amor, que nos llevan a ver a todos, y a sentir de igual manera que a los discípulos ese “Paz a vosotros”, esa paz que inunda nuestro cotidiano y, nos lleva al envío, a nuestra misión, a nuestra vida cotidiana en los enfermos, ancianos, niños, jóvenes, en las misiones. Allí donde haya personas que necesiten a una Carmelita de San José, cercana y alegre.Hna Melchora Quintana

 

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Carmelitas de San José

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