Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
Celebrar el Amor del Padre

Un día maravilloso para contemplar y vivir el gozo de la misericordia que el Padre tiene con el hijo, aquel hijo que se ha mantenido alejado por tanto tiempo, el hijo que ha malgastado sus bienes, el hermano que ha decido no compartir nada, recogió todo lo que tenía y se marchó a un país lejano (15,13). Hoy es un día para dejarse amar por la Misericordia, dejarse transformar por cada una de las actitudes del Padre, sólo así podremos ser hombres y mujeres de misericordia, capaces de comunicar la ternura y la bondad de nuestro Dios a un mundo que pide a gritos cercanía, comprensión, ternura, perdón y generosidad.

El evangelio de Lucas nos descubre la grandeza del amor que nos ofrece Dios. No es un amor limitado, débil, egoísta, orgulloso, sino un amor incondicional, paciente que se dispensa de manera sencilla: un gesto, una mirada, una palabra, una fiesta, etc. Y es Jesús quien nos descubre ese amor a través de sus acciones, « acoge a los pecadores y come con ellos.» (15,2). Sin juzgar ni denigrar a nadie, Jesús acoge a la persona y sana la herida del pecado. De esta manera lo ha expresado el Papa Francisco en algunas de sus catequesis y reflexiones:

“La misericordia puede sanar las heridas y puede cambiar la historia. ¡Abre tu corazón a la misericordia! La misericordia divina es más fuerte que el pecado de los hombres”

Dejemos que la misericordia ocupe nuestro corazón, visite nuestra vida, nuestra familia, nuestras comunidades; dejemos que sane nuestras heridas y nos traiga de regreso a la casa del Padre y así, disfrutar de las bondades que él nos ofrece, gozar de la dicha del perdón y la reconciliación con él y con nuestros hermanos.

El hijo que desea volver a casa se siente solo, triste, vacío, necesitado, indigno. Sentimientos que le hacen repensar su vida, valorar y desear lo que ha perdido, que en este tiempo de cuaresma podamos experimentar este deseo de volver a casa. Y al mismo tiempo, seamos el padre que espera al que ha errado, los brazos abiertos para quien vuelve, la mirada limpia que deja atrás todo el pasado y da una nueva oportunidad. Que esta imagen que nos regala el Evangelio de hoy se imprima en nuestro corazón para que podamos dibujar el rostro de Dios en la vida de todas aquellas personas que pasan por nuestro lado.

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies