Ecos del Evangelio

14 agosto, 2021 / Carmelitas
COMENTARIO DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 19,16-22. Día 15 de agosto de 2021.

 

La Solemnidad de la Asunción de María: servir a Dios en cuerpo y alma.

 

 

El domingo 15 de agosto, en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María al cielo, en cuerpo y alma, es un privilegio divino concedido a la Santa Madre de Dios por su particular unión con Jesús.

 

 

Es una unión corporal y espiritual, iniciada en la Anunciación y madurada a lo largo de la vida de María a través de su singular participación en el Misterio de Hijo: dijo el papa Francisco: “Que, si bien María tuvo una vida humilde y sencilla, ya que fue una mujer común de su tiempo”. Cada acción diaria suya, era realizada siempre en total unión con Jesús, viviendo en el momento del Calvario su culmen en el amor, en la Compasión y en el sufrimiento del corazón.

 

 

María participa como primicia de la humanidad redimida de la plenitud de los frutos de la Salvación que su Hijo Jesús ha obtenido para todos los seres humanos con su Pasión, Muerte y Resurrección. Esto se ha expresado solemnemente en las formulaciones dogmáticas de la Inmaculada y de la Asunción, cuyos términos querían recoger, en categorías antropológicas propias de los siglos pasados o con categorías especiales de exaltación, lo que en el Evangelio de Lucas está plasmado en una palabra única y potente, en un verbo muy singular de Nuevo Testamento: “agraciar”. Ella es la llena de gracia en su origen y en su destino final.

 

 

Hna. Fidelia Gaona Pio CSJ

 

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