Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
CONFESIÓN DE FE Y PREDICCIÓN DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESÚS

Hermanos y hermanas en Cristo Jesús, en este domingo XII del tiempo ordinario, meditamos el Evangelio de Lucas 9, 18-24, confesión de fe y predicción de la Muerte y resurrección de Jesús. En esta reflexión al Evangelio resaltaré el diálogo de Jesús con sus discípulos y las condiciones que Jesús pone a los que desean seguirle.

Comienza el evangelista hablándonos de la persona de Jesús: estando Él una vez orando a solas, se le acercaron los discípulos y Él les preguntó: « ¿Quién dice la gente que soy yo?» ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros dicen que Elías, y otros dicen que uno de los antiguos profetas».

En la primera parte del Evangelio de Lucas, Jesús pregunta y escucha a los discípulos, sobre las respuestas que la gente hace sobre Él. En ese diálogo de Jesús y sus discípulos, vemos, como el pueblo está dividido en sus opiniones respecto a Jesús, se ve que no han comprendido lo que han visto y oído de Él. Sin embargo, Jesús no se contenta con las repuestas que ha dado la gente. Quiere saber qué es lo piensan de Él sus discípulos y les pregunta directamente: «Y vosotros (ustedes)¿quién decís (dicen) que soy yo?».

La pregunta directa es también una interpelación para cada uno/a de nosotros/as. La fe es una respuesta personal al misterio de Jesús, el Hijo de Dios que nos pregunta. Dediquemos unos momentos para dar respuesta a Jesús, con tus propias palabras: di ¿quién es Jesús, para ti?

En esta ocasión Pedro responde por sí mismo y en cierto modo, en nombre de los doce, «Tú eres el Mesías de Dios, el Ungido». Jesús pide a sus discípulos que no digan a nadie qué Él es el Mesías de Dios. Seguramente para evitar malos entendidos, ya que se creía que el Mesías sería un esperado rey, del linaje de David que libraría a los judíos de la servidumbre extranjera y restablecería el honor de Israel. El Señor les da la respuesta de quien es Él. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, tiene que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Jesús tiene bien claro quién es Él y cuál es su misión. Él revela a sus discípulos que Él, el Hijo del Hombre va a padecer, morir y resucitar. Él va a llevar a delante su misión por el camino del dolor, del sufrimiento y de la cruz. Ciertamente cuesta entender esos caminos difíciles de humillación por los que el Señor Jesús paso, aceptando la voluntad de Dios Padre. Por tanto, si queremos seguir sus huellas no pretendamos caminar por otros caminos, más bien digamos como Él, cuando estaba en el huerto de los olivos « Padre si es posible aparte de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya».

Finalmente, Jesús les decía a todos: El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. Tres condiciones que Jesús pone a quienes deseamos seguirle:

1°. Negarse a sí mismo, actuar no pensando únicamente en el yo, por comodidad o por algún interés, sino pensar y obrar con amor en el tú, en la otra persona;

2°. Tomar la cruz cada día, renunciar al poder y reinar desde el servicio a los demás;

3°. Seguirle, ir detrás del Señor, aprender de Él, de sus palabras y de sus obras, ponerlas en práctica como expresión de amor a Jesús de Nazaret.

Bendiciones y que el Señor Jesús nos conceda vivir según su voluntad.

Hna. Micaela Villa Vargas CSJ

 

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