Ecos del Evangelio

9 junio, 2020 / Carmelitas
CORPUS CHRISTI 2020

 

Presencia de Dios.

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»                                                                                        

 

 

 

La palabra de Dios (Jn 6,51-58 ), que nos hace referencia a la Solemnidad del Corpus Christi, nos invita a reflexionar sobre la entrega que tuvo Jesús al dejarnos su Cuerpo y su Sangre como alimento para el alma, así como nuestro cuerpo necesita el alimento para estar sanos, nuestra alma necesita a Cristo para ser uno con el Creador , tan necesario es ese alimento que en el camino tenemos pruebas y dificultades pero el cuerpo de Cristo nos da la fuerza necesaria para salir victoriosos, que sólo en comunión con Cristo es posible salir gozosos. Ya que Cristo vive en nosotros.

 

 

El día de Corpus Christi nos invita al memorial que Jesús instituyó la Eucaristía el Jueves Santo durante la última cena, nos une al Cuerpo Místico de Cristo haciéndonos una sola comunidad de cristianos, donde podemos encontrar la fuerza, la confianza, el amor, la fortaleza, la paz, para la sobrevivir en nuestra realidad, brindándonos la luz de la esperanza que necesitamos los creyentes en su palabra para continuar en el camino.

 

 

Con este símbolo se sella la nueva Alianza de un Dios amoroso con los hombres que ahora proporciona un alimento que le dará vida eterna, a diferencia del maná “que comieron sus padres en el desierto y murieron”; ahora este Pan y Sangre de Cristo nos abre las puertas a una vida plena de gozo infinito con la Presencia de Dios.

 

 

L.E.P. SONIA ALEJANDRA RIVAS LUCIO.

INSTITUTO ROSA DEL CARMELO AC.
MAESTRA DE CANTOS Y JUEGOS
PREESCOLAR.

 

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