Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
Cristo ha resucitado: Id y anunciadlo.

DOMINGO DE RESURRECCION CICLO C 2016

No sabemos dónde lo han puesto.¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Sin duda, es el mensaje que hemos de escuchar también hoy sus seguidores. ¿Por qué buscamos a Jesús en el mundo de la muerte? ¿Por qué cometemos siempre el mismo error? ¿Por qué buscamos a Jesús en tradiciones muertas, en fórmulas anacrónicas o en citas gastadas? Lo digo de corazón y muy sinceramente:¿no creéis que ha llegado la hora de tomarse ya en serio la resurrección del Señor , viviendo como resucitados?¿Por que si no es así de que sirve celebrar la Pascua?

¿Pero cómo se encontrarán con él, si muchos no se alimentan del contacto vivo con su persona, ni se identifican con su proyecto de una vida más digna y justa para todos?

¿Pero cómo se encontrarán con el que vive, si no pocos ahogan su vida en evasiones, apagando la creatividad y se sumergen en la rutina, y alimentan su tiempo instalados en la indiferencia y por tanto han sepultado la alegría?

¿Pero cómo van a acoger muchos su saludo de Paz a vosotros, si viven descalificándose unos a otros y creando divisiones y enfrentamientos?

¿Pero cómo van a sentir la alegría del resucitado, si no pocos, dentro dela Iglesia, están siempre introduciendo miedo y castigo?

¿Pero cómo se van a liberar muchos de tantos miedos, si su miedo principal es encontrarse con el Jesús vivo y concreto que nos transmiten los evangelios?

¿Pero cómo contagiaran fe en Jesús vivo, si no sienten nunca arder su corazón, como los discípulos de Emaus?

¿Pero cómo le seguirán de cerca, si han olvidado la experiencia de reconocerlo vivo en medio de nosotros, cuando nos reunimos en su nombre?

¿Pero cómo lo van a encontrar hoy muchos, en este mundo injusto e insensible al sufrimiento ajeno, si no lo quieren ver en los pequeños, los humillados y crucificados?

¿Pero como van a escuchar su llamada, si se tapan los oídos para no oír los gritos de los que sufren cerca o lejos de nosotros? Haber si vamos al fondo de la cuestión, por favor.

1- Amigos que es hora de ir a las Galileas de nuestro tiempo, haber si de una vez se enteran tantos instalados en su fe cómoda de sofá. El joven vestido de blanco les recuerda a las mujeres algo que ya les había dicho Jesús: «Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Para «ver» al resucitado hay que volver a Galilea. ¿Por qué? ¿Para qué? Al resucitado no se le puede «ver» sin hacer su propio recorrido.

El resucitado va delante de nosotros. Lo iremos viendo si caminamos tras sus pasos. Lo más decisivo para experimentar al «resucitado» no es el estudio de la teología ni tan solo la celebración litúrgica, sino el seguimiento fiel del camino de Jesús.

2- Tras la resurrección, ni los apóstoles ni aquellas mujeres volvieron a ser los mismos. El encuentro con Jesús, lleno de vida después de su ejecución, transformó totalmente a sus discípulos. Lo empezaron a ver todo de manera nueva. Y pronto sacaron consecuencias como las siguientes:

Dios es amigo de la vida. No había ahora ninguna duda. Lo que había dicho Jesús era verdad: «Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos». Los hombres podrán destruir la vida de mil maneras, pero si Dios ha resucitado a Jesús, esto significa que sólo quiere la vida para sus hijos. No estamos solos ni perdidos ante la muerte. Podemos contar con un Padre que, por encima de todo, incluso por encima de la muerte, quiere vernos llenos de vida. En adelante, sólo hay una manera cristiana de vivir. Se resume así: poner vida donde otros ponen muerte.

Dios es el Dios de los pobres. Lo había dicho Jesús de muchas maneras, pero no era fácil creerle. Ahora es distinto. Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que es verdad: «felices los pobres porque le tienen a Dios». La última palabra no la tiene Tiberio ni Pilato, la última decisión no es de Caifás ni de Anás. Dios es el último defensor de los que no interesan a nadie. Sólo hay una manera de parecerse a él: defender a los pequeños e indefensos.

Dios resucita a los crucificados. Dios ha reaccionado frente a la injusticia criminal de quienes han crucificado a Jesús. Si lo ha resucitado es porque quiere introducir justicia por encima de tanto abuso y crueldad como se comete en el mundo. Dios no está del lado de los que crucifican, está con los crucificados. Sólo hay una manera de imitarlo: estar siempre junto a los que sufren y luchar siempre contra los que hacen sufrir.

Dios secará nuestras lágrimas. Dios ha resucitado a Jesús. El rechazado por todos ha sido acogido por Dios. El despreciado ha sido glorificado. El muerto está más vivo que nunca. Ahora sabemos cómo es Dios. Un día él «enjugará todas nuestras lágrimas, y no habrá ya muerte, no habrá gritos ni fatigas. Todo eso habrá pasado»

3- Creer en el Resucitado es resistirnos a aceptar que nuestra vida es solo un pequeño paréntesis entre dos inmensos vacíos. Dios está conduciendo hacia su verdadera plenitud el anhelo de vida, de justicia y de paz que se encierra en el corazón dela Humanidad y en la creación entera.

Creer en el Resucitado es rebelarnos con todas nuestras fuerzas a que esa inmensa mayoría de hombres, mujeres y niños, que solo han conocido en esta vida miseria, humillación y sufrimientos, queden olvidados para siempre.

Creer en el Resucitado es confiar en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin podremos ver a los que vienen en pateras llegar a su verdadera patria.

Creer en el Resucitado es acercarnos con esperanza a tantas personas sin salud, enfermos crónicos, discapacitados físicos y psíquicos, personas hundidas en la depresión, cansadas de vivir y de luchar.

Creer en el Resucitado es no resignarnos a que Dios sea para siempre un “Dios oculto” del que no podamos conocer su mirada, su ternura y sus abrazos. Lo encontraremos encarnado para siempre gloriosamente en Jesús.

Creer en el Resucitado es estar seguros de que nuestros esfuerzos por un mundo más humano y dichoso no se perderán en el vacío. Llegará el día feliz en que los últimos serán los primeros y las prostitutas nos precederán en el Reino.

Creer en el Resucitado es saber que todo lo que aquí ha quedado a medias, lo que no ha podido ser, lo que hemos estropeado con nuestra torpeza o nuestro pecado, todo alcanzará en Dios su plenitud. Nada se perderá de lo que hemos vivido con amor o a lo que hemos renunciado por amor.

Creer en el Resucitado es esperar que las horas alegres y las experiencias amargas, las “huellas” que hemos dejado en las personas y en las cosas, lo que hemos construido o hemos disfrutado generosamente, quedará transfigurado. Ya no conoceremos la amistad que termina, la fiesta que se acaba, ni la despedida que entristece. Dios será todo en todos.

Creer en el Resucitado es creer que un día escucharemos estas increíbles palabras que el libro del Apocalipsis pone en boca de Dios: “Yo soy el origen y el final de todo. Al que tenga sed, yo le daré gratis del manantial del agua de la vida”. Ya no habrá muerte ni habrá llanto, no habrá gritos ni fatigas porque todo eso habrá pasado.

4- Dios, pues le ha dado la razón al crucificado desautorizando a sus crucificadores. El rechazado por todos ha sido acogido. El despreciado ha sido glorificado. El muerto está más vivo que nunca. Se confirma lo que Jesús predicaba: Dios se identifica con los crucificados.

Nadie sufre sin que Dios no sufra. Ningún grito deja de ser escuchado. Ninguna queja se pierde en el vacío. Los «niños de la calle. Las mujeres ultrajadas por su pareja tienen un último defensor. Los jóvenes que se suicidan acaban su vida acompañados por Dios. Y Dios sólo quiere la vida, la vida eterna, la vida para todos. Lo vislumbramos ya en la gloria del resucitado.

Dios en Cristo está en nuestras lágrimas y penas como consuelo misterioso. Dios en Cristoestá en nuestras depresiones como presencia callada que acompaña en la soledad y tristeza incomprendidas. Dios en Cristo está en nuestro pecado como amor misericordioso que nos soporta con paciencia infinita. Dios en Cristo estará incluso en nuestra muerte conduciéndonos a la vida, cuando parezca extinguirse.

Hoy es la fiesta de los que se sienten solos y perdidos, de los enfermos incurables y de los moribundos. Es la fiesta de los que viven muertos por dentro y sin fuerza para resucitar. La fiesta de los que sufren en silencio agobiados por el peso de la vida o la mediocridad de su corazón. Es la fiesta de los mortales porque Dios es nuestra resurrección.

5-Solo después de querer entender los cuatro puntos anteriores nos deberíamos atrever a cantar el Aleluya pascual. Son muchos los que lo cantan ignorando que aleluya es una palabra compuesta de dos voces hebreas: “Hallelu” que significa “alabad” y “Yah” que es el nombre abreviado de Yahve.

Aleluya significa pues “alabad a Yahve” y es el grito entusiasta y agradecido de los creyentes que se invitan unos a otros a alabar a Dios por la vida que se nos regala en el resucitado.¿De verdad eso es lo que sienten muchos creyentes?

Caminamos hacia la resurrección cuando nuestro vivir diario no es una cómoda evasión de los problemas ajenos, sino una entrega constante y agotadora a los demás. Caminamos hacia la resurrección cuando nuestra vida no es una búsqueda confortable de felicidad, sino un desvivirse por los otros. Caminamos hacia la resurrección cuando nuestra vida no es inhibición y absentismo egoísta, sino defensa y lucha arriesgada por tantos desvalidos, pobres e indefensos.

Dios resucitó a un crucificado, y desde entonces hay esperanza para los crucificados de mil maneras a lo largo de la historia. Esto significa que solo la solidaridad con los crucificados es la garantía de nuestra futura resurrección.

Por ello, esta mañana de Pascua hemos de hacernos una pregunta decisiva para nuestro ser cristiano. ¿Estamos del lado de los que crucifican o de aquéllos que son crucificados? ¿Estamos junto a los que matan la vida y deshumanizan a los hombres, o de aquéllos que «mueren» por defender lo humano y se desviven en el servicio a la vida?

De la actitud de cada uno depende el seguir sepultados o vivir como resucitados.

A los que se decidan por esto ultimo,¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

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