Ecos del Evangelio

19 noviembre, 2016 / Carmelitas
Cristo Rey

DOMINGO XXXIV T.O CICLO C JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO ¿Cuando decimos que Cristo es el Rey del Universo, de que Cristo estamos hablando? ¿El CRISTO SUFRIENTE por nuestros pecados? Es el típico Cristo de la religiosidad popular. Crucifijo, vía crucis, primeros viernes, Viernes santo, mortificación, penitencia, expiación por los pecados, mística de la cruz, dolor asumido como dimensión fundamental que santifica…, son otros tantos elementos de esta espiritualidad cristiana. Si se infunde solo esta espiritualidad, los cristianos van de cabeza a la resignación y al conformismo. ¿El CRISTO ROMÁNTICO, que lo ha arreglado todo? Es el típico Cristo triunfador, intimista, dulzarrón, dulce huésped de las almas, divino prisionero del sagrario, propio de las celebraciones entusiásticas o carismáticas, de las imágenes azucaradas del Sagrado Corazón o de las tarjetas navideñas. Él resucitó y ya todo esta bien. El mal que subsiste es periférico e individual. Aunque no se pretenda, esta imagen, es la que mejor acoge el grupo social de los satisfechos y de los privilegiados, los poderosos y los patronos. Da gusto con ese Cristo. Tenemos que reconocer y aceptar, de una vez por todas, que el Reinado de Cristo no es un reinado etéreo, reducido al ámbito de lo meramente psicológico e individual, sino que es una realidad para conseguir la transformación radical del mundo. Cristo es un Rey Liberador, porque nos libera (si nos dejamos, por supuesto) de lo siguiente: -Frente afán consumista que nos desvela y nos impide vivir con una relativa paz, Jesús nos recuerda que los ricos ya han recibido su consuelo, que quien pone el valor de su vida en lo que posee es un insensato. El hombre vale por lo que vale, aquello a lo que se ata; si se ata a las cosas que se pagan, su precio es el dinero. Jesús nos enseña a buscar el Reino y su justicia. Este es el Cristo Rey del universo.¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a las estructuras que intentan reducir al hombre a un producto en serie, Jesús deja bien claro que leyes y estructuras están al servicio del hombre y no al revés; el testimonio evangélico no se da a base de una buena organización: “destruid este templo, y en tres días lo reedificaré”; el Espíritu y la libertad, y no las leyes, son la base de la actuación del hombre. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a los prejuicios que no dejan que los hombres sean hermanos, Jesús no tiene inconveniente en comer con publícanos y pecadores sin hacer caso de las críticas de “los buenos”; o en hablar con los samaritanos, las mujeres y los extranjeros. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a la violencia física o psíquica que siembra de sangre o de imposiciones la geografía de nuestro planeta y nuestra sociedad (y delante de la cual muchos que se dicen cristianos se apuntan por acción u omisión), Jesús nos propone la libertad de quien es capaz de romper con la espiral de violencia, que nunca termina, y devuelve bien por mal. Cuando llegó el caso, Jesús supo atacar, pero sin odio ni violencia, que es lo que esclaviza al hombre. Atacó con la verdad. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente al miedo que paraliza al hombre y lo reduce a una marioneta, Jesús propone la libertad del amor; ni miedo a Dios, porque es Padre bueno y misericordioso; ni miedo a los hombres, porque son hermanos. El cristiano no puede tener miedo a nada ni a nadie, porque sabe que es Dios mismo quien dirige la historia hacia su culminación universal. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a la esclavitud de buscar el éxito fácil, tan frecuente en nuestro tiempo. Jesús propone buscar el único éxito que merece la pena: el del Reino de Dios. Ante la posibilidad de convertir piedras en panes, Jesús recuerda que no sólo de pan vive el hombre, sino de la Palabra de Dios. Los éxitos fáciles, las apariencias y las vanaglorias, lo único que consiguen es dejar vacío el corazón del hombre y convertirlo es esclavo, porque entonces no sabe hacer frente a las cosas en su profundidad. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a la esclavitud del mal, en cualquiera de sus formas, Jesús se presenta como el liberador que trae el Reino del bien y da a los suyos la posibilidad de seguir haciendo el bien: pecado, enfermedad, demonios, soledad…, de todo ello queda libre el hombre que, con confianza, se pone en manos de Jesús. Es cierto que Jesús no hace desaparecer el mal “como por arte de magia”; pero Jesús se revela como el Señor que domina el mal, que puede darle una solución, una respuesta, una salida. Este es el Cristo Rey del universo.¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a la esclavitud del sufrimiento, Jesús anuncia la llegada del día en el que los ciegos vean, los cojos caminen, los sordos oigan, los encarcelados vean la luz del sol, los pobres escuchen la buena noticia. Es verdad que el sufrimiento no ha desaparecido, que sigue siendo cosecha abundante en nuestro mundo, pero ahora vemos hasta dónde puede conducir, cuál es su valor y su sentido y qué es lo que ha ocurrido con el sufrimiento en el mundo. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a la esclavitud de la muerte, que se enseñorea de todos los hombres, antes o después, quieran o no quieran, Pablo nos recuerda que el bautizo que nos vinculaba a la muerte de Jesús nos sepultó con Él para que, así como Él resucitó triunfando sobre la muerte y rompiendo definitivamente sus cadenas, también nosotros podamos empezar una vida nueva, una vida sin muerte definitiva. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? -Frente a la esclavitud de ver el mundo sin futuro, sin salida, nosotros afirmamos en nuestra fe que Jesús ha dado comienzo a un mundo nuevo en el que ya no habrá ni luto, ni llanto, ni muerte, ni dolor pues lo de antes ha pasado y Dios lo hace todo nuevo . Los sufrimientos de la condición humana son los sufrimientos de un alumbramiento, el cual debe dar a luz una vida nueva y sin fin; nuestras penalidades y sacrificios no nos llevan al sinsentido y al absurdo, sino a la liberación y a la consecución de una vida nueva. Este es el Cristo Rey del universo. ¿Te apuntas a seguirle y que guíe tu vida? Jesús es el liberador soberano y universal; su Reino es un Reino de libertad y vida. Sin liberación no puede haber vida digna, y sin vida digna la liberación no es nada. ¡Ya está bien de reducir su misión, su tarea y su mensaje a una “simple religión”, en las que hay que cumplir unas normas y unos ritos, que es en lo que se está! La Iglesia es, a veces, más eclesiástica que eclesial, más preocupada por sí misma que por su misión. Y no podemos olvidar que la Iglesia es el medio, y el Reino la meta final. La Iglesia está al servicio del Reino y, por tanto, no se puede absolutizar ni cerrar en sí misma. *Jesús, ni más ni menos, es aquel Dios que comparte nuestro mismo vestido de humanidad sufriendo y gozando con nosotros el día a día. Es aquel que ha estado durante este pasado año en medio de nosotros animándonos y mostrándonos el camino que conduce a la auténtica felicidad. *Jesús, simplemente Jesús, es aquel que nos ha invitado –domingo tras domingo y día tras día- a entender las cosas de Dios desde la verdad y con la fuerza de la verdad. *Jesús, sólo Jesús, es aquel que nos ha ayudado a descifrar misterios, dudas, batallas y sufrimientos que, a la luz de Dios, recobran una dimensión nueva. Éste es el Jesucristo Rey de universo que nos narra el evangelio, es el original y desconcertante Rey que sin hacer mucho ruido se ha colado en nuestras casas, corazones y hasta en nuestra misma iglesia:  para que sepamos que no andamos solos;  para que sepamos que nuestras fatigas son sus cansancios;  para que sepamos que nuestras cruces son astillas de aquella otra gigantesca que Él llevó;  para que sepamos que podemos contar con Él para enfrentarnos a un mundo donde muchos viven como reyes, pero muchos más mueren como pobres, por no compartir lo que Dios creo para todos. Llega el Adviento y lo hemos de comenzar con el convencimiento firme y sereno de que Jesús es quien mejor puede regir y dirigir los destinos del mundo. Sin Él estamos llamados a un viaje sin sentido. Necesitamos, hoy más que nunca, de un punto de referencia para el rearme moral y ético de nuestra sociedad, rearme basado en la verdad, la vida, la justicia, la santidad, la gracia, el amor y la paz. No hay peor cosa que el vasallo que juega a ser rey, o una familia descabezada. ¡Cuántos de los que nos rodean, hablan, dictan, gobiernan, dicen, legislan y viven muy lejos los auténticos problemas del pueblo haciendo sufrir a sus súbditos! ¿Jesucristo Rey? ¡Por supuesto! Y hoy más que nunca. Es quien mejor nos conoce, quién mejor nos gobierna y quien mejor nos orienta para no arrodillarnos sino es sólo y exclusivamente ante Dios. Hoy, fiesta de Cristo Rey, espero que haya queda claro que clase de Rey es Cristo y si es a Él a quien seguimos o al que muchos-incluido no poco clero- se han inventado según sus intereses. Y además hoy debemos recordar cual es nuestra responsabilidad ante el Cristo Rey que nos narra el evangelio. Responsabilidad que nos es poca. Dicho queda, para que nadie se engañe y para que nadie diga que no sabia lo que significaba seguir Cristo rey del universo.

 

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