Ecos del Evangelio

1 junio, 2018 / Carmelitas
Cuerpo y Sangre de Cristo. CORPUS CHRISTI / 3 junio 2018

 

¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?

 

Cómo acercarnos a este texto, al lugar privilegiado donde nos alimentamos, donde el cristiano encuentra al Señor hecho pan.

 

Cuando releemos el texto, podemos ver la alegría de la celebración de la Pascua en los discípulos, el entusiasmo por preparar lo necesario para recordar la alianza que Dios tuvo con sus padres.

 

Hoy, la Iglesia nos invita a fijar nuestra atención en el misterio de la Eucaristía, de la misma forma que podemos centrar nuestra atención en la pregunta de los discípulos ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Ante esta pregunta Jesús da instrucciones, alienta, transmite la alegría de tener todo listo para el mayor acto de amor, y ellos con un corazón abierto caminan y encuentran todo como Él les dijo. Y… en nuestra comunidad, nuestro apostolado, nuestros estudios, ¿Cómo preparamos la cena del Señor?

Yo misma ¿Cómo me preparo para vivir el misterio del Dios que se Encarna y no se conforma, sino que se queda, se hace pan y nos alimenta?

 

 

Jesús está al borde del Getsemaní, él sabe que es la última cena, el último momento de compartir con los que el Padre le dio.

Jesús toma el pan y descorcha el vino brindando por el amor entregado, brinda con ellos, por el amor que ha sido derramado en sus corazones.

Es en esa vida de comunión que decide quedarse con nosotros hasta el final, no se quiere marchar y opta por no hacerlo sino que vive más cerca de nosotros y se pone a nuestra disposición quiere cubrir una de las necesidades primeras, la comida, lo hace con su propio cuerpo; se nos da del todo de forma que no podamos resistirnos a su amor.

 

 

El pueblo judío ha sabido vivir los acontecimientos en clave de alianza, Jesús del mismo modo celebra la alianza y la rememora al punto de renovarla con su sangre, así que invita a sus discípulos, y con ellos a cada uno de nosotros a vivir en clave de alianza.

 

Que la Eucaristía sea el motor de esa alianza, de ese compromiso con Dios, que la gota de agua que el sacerdote pone en cada Eucaristía en el cáliz, sea muestra del esfuerzo y el amor que ponemos día a día en nuestras actividades, que la Eucaristía no sea un acto litúrgico como todos los días, sino que sea parte esencial de nuestra vida y por ende nos transforme, en verdaderos testimonios de discípulos que viven la alianza, que cenan con el maestro y festejan por entregar la vida, que la alegría de la cena Pascual dure hasta la Cruz, y que la Resurrección nos haga vivir el gozo de sentirnos siempre en la Presencia de Dios,que ha decidido hacerse tan pequeño que puede entrar en nosotros.

 

 

Hna. Guadalupe Chávez Herrera CSJ

 

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