Ecos del Evangelio

16 octubre, 2021 / Carmelitas
DOMIGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

«HAGAMOS ESTO DIFERENTE» (Mc 10, 44)

 

 

Quién en la actualidad no tiene planeada la semana, el mes, algunos incluso el año, buscando planes ideales, puestos, sitios, grandes proyectos y propuestas que nos garanticen un futuro.

 

Hoy en cambio la invitación de Jesús es diferente, es sencilla y es posible mirando su ejemplo. En el evangelio de hoy vemos como al Maestro le gusta caminar con nosotros a “paso humano”, a ritmo de nuestros pasos pero conduciéndonos hacia Dios.

 

Como muchos, Santiago y Juan nos reflejan el hombre de hoy. Jesús ha hecho el tercer anuncio de la pasión, ellos saben que el final está cerca, que está por llegar y no saben cómo va a será, tan sólo quieren que su seguimiento, su trabajo no sea en vano, piensan en el futuro. Al evangelista no le preocupa mostrar lo humanos que fueron los primeros seguidores de Jesús y nos relata “Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse”; y esto antes de que cause división, Jesús lo aprovecha para un enseñanza nueva, para fomentar la unión y mutua ayuda.

 

Primero pone de manifiesto cómo el seguimiento ha de pasar por el cáliz, no ve mal que sus discípulos quieran asegurar lo mejor, incluso les interroga para que ellos mismos sean conscientes de que pueden beber el mismo cáliz que su Maestro. Él les abre los ojos a la nueva forma en que los bienes de arriba se aseguran. Nos invita a no caer en los mismos esquemas y patrones que como sabemos dominan y hacen sentir una autoridad muchas veces que tiraniza y que no ayuda a crecer.

 

Revisemos aquellos esquemas, estructuras, patrones conductuales, no sólo institucionales o laborales; bajemos a nuestra realidad, en nuestras familias, matrimonios, grupos de convivencia, comunidades, en nuestra Iglesia, que no nos permiten la libertad de los hijos de Dios, o que no permitimos a los demás la libertad y dignidad de que son y somos merecedores; así como también el cómo podemos salir de ellos, marcar una diferencia con el tinte de Jesús, es decir, el tinte del servicio de los unos a los otros, un hacer distinto.

 

El servicio que nos propone Jesús no es un servir por servir que tarde o temprano se podría convertir en un activismo. Más bien es un servicio que implica un compromiso y constancia sellado con el Amor como distintivo.

 

Un servicio lleno de sentido, que no camina solo, sino que mirando al Hijo del hombre que no vino a ser servido sino a servir encontraremos la fuerza para seguir adelante, pues “por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos” nos dice el profeta Isaías en la primera lectura.

 

Que durante esta semana nos acompañe la mirada tierna de Jesús que tiene ante nuestros deseos que a veces se nos escapan de las manos, que sus palabras que nos aliente a volverse a nosotros y diciéndonos al oído sigamos su invitación «Hagamos esto diferente».

 

Recordemos lo que nuestra Madre Teresa de Jesús nos dice y hagamos nuestro servicio con generosidad.

“No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”
(Sta. Teresa de Jesús)

 

Hna. Dayana Yaraim Carrillo Rea

 

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