Ecos del Evangelio

13 junio, 2020 / Carmelitas
Domingo 11º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

 

TODO POR AGRADECER

 

 

Esta lectura del “Libro del Éxodo” nos hace hincapié en que Dios está siempre con nosotros, aunque sean días complicados o buenos. Ahora bien es reconfortante escuchar de Dios, “si escuchan mi voz y guardan mi alianza, serán mi especial tesoro entre todos los pueblos, aunque toda la tierra es mía” (Éxodo 19, 2-6)

 

 

Existen tiempo difíciles por los que tenemos que enfrentarnos en la vida, pero Dios en ningún momento nos deja solos, renegamos de lo sucedido, en vez de tomarnos de la mano de nuestro Padre para que nos guíe con sus palabras en silencio, para que en la oración encontremos la respuesta ante las adversidades, dándonos señales para saber tomar la decisión correcta.

 

 

ES TIEMPO DE AGRADECER…

 

Señor Jesús quiero agradecerte por las pruebas que me has puesto en mi vida, he escuchado tus palabras, pero antes por las situaciones, por mis preocupaciones, por mis necesidades no te atendía, ahora pasado el tiempo, sé que todo sucedió por algo, me hiciste escuchar tu palabra de fe y esperanza. Me enseñaste, en lo cotidianos de la vida, a salir adelante y luchar, jamás me abandonaste, ahora sé que pones pruebas difíciles y nunca nos dejas solos.

 

Daré mi testimonio de vida, la experiencia de que tú en realidad jamás nos dejas solos, de que tu amor es inmenso, tengo un claro ejemplo de vida que es mi hija, estuviste con ella durante un tiempo muy complicado, estuvo unos segundos ante tu presencia, sin embargo, sabes que mi pequeña tiene una gran misión en este mundo, decidiste que estuviera conmigo, lo cual agradeceré toda la vida. Gracias Dios mío por darme el más grande acto de amor, que fue salvar a mi hija, me has dado más de lo que puedo merecer, ante ti soy una pequeña criatura la cual te ama, te entrego mi corazón, mi ser, todo de mí. Gracias.

 

 

«El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo, porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba» salmo 99

 

Este salmo plasma todo lo que somos para nuestro Padre él jamás se olvida de nosotros, aunque a veces lo pensamos por lo que ocurre en nuestra vida.

 

Dios es nuestro refugio, sin él no somos nada, nos da su protección, amor, cariño, esperanza, fe, confianza, su fidelidad es grande, su misericordia infinita, el Señor siempre y en cada situación está con nosotros brindándonos su infinita protección.

 

 

Señor Jesús te entregaste por nosotros, moriste por nosotros, nos dejaste tu más preciado regalo de la vida, tu Madre la cual nos cuida y nos bendice con su manto. Gracias por las enseñanzas que me has dado, pongo en tus manos las cosas que me preocupan porque sé que me guiarán para tomar la mejor decisión. Me has dado el mejor regalo que es la vida, valoro a las personas que me rodean, ellas son como ángeles que han estado en las buenas y en las malas conmigo y sé que lo seguirán estando.

 

La oración es la mejor forma para comunicarme contigo, y ahora mi hija la realiza para pedir por las personas que la rodean, para agradecerte por la vida, por tener salud, amor y esperanza. Señor Jesús, pongo en tus benditas manos a mi hija, a mi familia y a las personas que me rodean.

 

 

La “Carta del apóstol san Pablo a los Romanos”, nos da un mensaje de amor que sólo puede hacer Dios para nosotros, la cual fue entregarse, en realidad creo que hasta la actualidad no valoramos o no nos queremos dar cuenta de que Dios en realidad nos ama con un amor infinito, pese a las situaciones que hemos vivido, hemos cometido muchas faltas, sólo nos acordamos de él cuando tenemos problemas, siendo que Jesús nos tiene presentes a cada segundo, a cada minuto, su amor no tiene comparación alguna.

 

 

La oración es el único momento en el que tengo a solas para hablar con Dios, es una forma de agradecerle todo lo que ha hecho por mí, por mi familia, pero sobre todo por mi hija, ya que él sólo sabía el destino de ella, me comentaban muchos especialistas que no caminaría, no hablaría, en pocas palabras que ella no iba ser una niña normal. Al día de hoy ella es una niña normal que realiza las actividades de los niños de su edad sin ningún inconveniente. Sólo Dios sabía perfectamente que pasaría esto, ya que él nunca me dejó caer, yo ya no podía, pero llegó un momento en que en la oración me transmitía fe, esperanza y en mí todo se renovaba. Para él no hay imposibles su amor todo lo puedo y podrá toda la vida.

 

 

Tengo un testimonio de amor con el que Dios marcó mi vida, la llenó de amor, de sabiduría, porque día a día aprendo, sé que el existe y está en todos los lugares, es tan Bueno que, con el simple hecho de acordarnos de él, aunque sea por unos segundos él se hace presente, ya sea con el aire moviendo las hojas, el canto de los pájaros, el sonido del agua y con la sonrisa de mi mayor tesoro, el cual es mi pequeña.

 

 

Jesús nos enseña que a pesar de las dificultades el siempre estará al pendiente de las necesidades de cada uno de sus hermanos, pese a las circunstancias presentadas, él jamás dejará desamparados a los que proclaman su oración.

 

 

Ante las situaciones vividas, Dios siempre tiene la última palabra, así como el curó a los leprosos, así es capaz de curar cualquier enfermedad del alma, es por ello que la fe y el creer en él nos hace partícipes y creyentes de que los milagros ocurren, en el tiempo en el que Dios decide. Para él todo es perfecto, ya sabe el destino de cada uno, nos deja que vayamos descubriendo, y aprendiendo haciendo humanos y humildes ante su Palabra.

 

 

Padre Misericordioso, Tú todo lo puedes, lo que pasa es por algo, porque nos tienes preparadas situaciones mejores, las cuales nos hacen que crezcamos como personas. Quiero decirte que te amo por sobre todas las cosas, mi fe cada vez es más fuerte, sé que tienes preparado lo mejor para mi hija y para mí, lo sé y lo agradezco de todo corazón.

 

 

He aprendido que, con paciencia, amor, fe y la oración todo se puede tener, que tú jamás nos abandonas, soy una fiel tuya la cual compartirá con su hija el amor que nos tienes y las oportunidades que tú nos has mandado, muchas gracias por todo. Creo en ti, en tu amor y tu poder.

 

 

Muchas gracias mi Dios.

 

 

Maestra: Alejandra Mendoza Gómez.
Docente de Preescolar
Instituto Rosa del Carmelo A. C.
Santiago de Querétaro, México.

 

 

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