Ecos del Evangelio

19 noviembre, 2018 / Carmelitas
Domingo 18 de noviembre 2018

El Señor no me entregará a la muerte

 

 

Los textos Bíblicos, del día de hoy, ciertamente ofrecen un mensaje escatológico (aluden al final de los tiempos, al futuro), más también Jesús dice en Mc. 13, 24-32: que su palabra no pasa porque “sus palabras no dejarán de cumplirse”, por lo tanto, estas palabras son siempre vigentes, no se mueven sólo al pasado o sólo al futuro, sino que nos las dice hoy.

 

La lectura del Profeta Daniel, inquieta a muchos, pero para los sabios y quienes enseñan la justicia son palabras de esperanza viva, porque hacer justicia en estos tiempos donde el mundo parece caerse a trozos por diferentes situaciones sociales, tantos medios y verdades que se ofrecen, confunden cada vez más, al parecer la injusticia está al mayoreo e impera mundialmente.

 

Al mismo tiempo que se ofrecen miles de propuestas (tecnología, religiones, ideologías…), que según dan libertad al ser humano y, contrariamente a esto, lo están denigrando y esclavizando, divirtiendo pero no educando, cada vez con más indiferencia al que sufre y más realce a quien más tiene sin importar con qué medios lo adquiera; el ser humano sufre y emigra no sólo por falta de un sustento sino por su misma búsqueda profunda de encontrarse, de encontrar su Centro.

 

A todo esto y a tantas y tantas situaciones el Salmo, también, ofrece la mejor forma de tener una mirada profunda que transforma la realidad y por lo tanto el futuro y fin de la persona: la Oración confiada y receptiva de un alumno que pide aprender, que clama Señor enséñame el camino de la vida. Esa vida que das y eres tú, no el de la muerte que ya hay tanta, muéstrate tú para caminarte. En palabras de Santa Teresa sería hazme creer el: Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda…Solo Dios basta. Todo se pasa, entonces todo son también estas situaciones en las que de una forma u otra nos toca, la palabra del Señor no pasa, porque la palabra es él mismo.

 

Entre el “ajetreo tenso” de la vida, el Señor regala alegría del corazón, tranquilidad del alma y del cuerpo, porque él no abandona, bien lo dice: verán al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder…

 

Por ello entonces hoy, actualmente:

 

¿Cuáles son las nubes que no me dejan ver ni mostrar su poder en mí?

¿Qué me impide confiar y clamar a él, para reconocerle como verdad única y que es estable?

¿Cuánto lucho por la justicia y por lo tanto dejo crecer en mí la sabiduría?

¿Qué injusticias han tocado a la puerta de mi corazón y las he dejado habitar y las pongo en práctica en mi familia, comunidad, trabajo, etc.?

¿Cuáles son las verdades que he me han convertido en alienante y las he vuelto parte de mi persona, para las que estoy dispuesta a luchar y que muchas veces nublan la Verdad, o sea a Cristo?…

 

 

Con humildad, descansa en Dios y como dice sor Isabel la Trinidad: Déjate amar. Porque Él, el Padre no se desdice de su Palabra dada, porque ésta Palabra es su mismo Hijo. Clama, por y con todos los que esperan un presente mejor y canta con el salmista: Por eso se me alegra el Corazón…

 

Porque el Señor no me entregará a la muerte, ni dejaras que sufra yo la corrupción.

 

 

Hna. Laura Alicia Cisneros Mendoza CSJ

 

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