Ecos del Evangelio

15 agosto, 2020 / Carmelitas
Domingo 20º del Tiempo Ordinario – Ciclo A. 16 de agosto

LA HISTORIA DE MÍRIAM

 

 

El día en que Jesús pasó por el pueblo aquella mujer no dudó en pedirle que curara a su hija, era una mañana cálida y casi no había gente por la calle, el sol era intenso…

 

Aquella mujer comenzó a gritar detrás del grupo que acompañaba a Jesús pero tal como lo imaginó nadie le hizo caso, pero ella como había hecho toda la vida, no se cansó de insistir, los ojos se le llenaron de lágrimas y la voz cada vez se hacía más insistente. De repente escucho que uno de los discípulos le dijo a Jesús “Atiéndela”, que alivio para Míriam esa palabra de compasión venida de ese hombre, nadie en su vida se había preocupado porque la atendieran, Míriam supo que aquel Jesús de verdad transformaba a quienes le seguían.

 

Después… aquel diálogo que no olvidará nunca, un diálogo que la hizo saber que no estaba equivocada en pensar y vivir las barreras que ponen los hombres, pero que eran eso, barreras de hombres porque aquel “Hijo de David” había tenido compasión de ella y más aún había elogiado su fe, y su insistencia. Míriam aquel día volvía a su casa con la frente alta y no se sentía “La cananea” alguien le había devuelto la dignidad.

 

Cuando en el evangelio se repite este mandato de Jesús a sus discípulos: “Id y haced discípulos míos a todas las naciones”, no puedo dejar de pensar en la mujer cananea y en el encuentro con Jesús, un encuentro marcado por las divisiones que hemos puesto los hombres por causa del color, las costumbres, el sexo, la religión,… y tantas otras; divisiones que son parte de nuestro mundo y que Jesús vivió. Me llena de esperanza la actitud de la mujer; es consciente de que vive desplazada y de que lo más lógico es que quede fuera de la compasión de Jesús. Sin embargo Jesús es transformado por la mujer, elogia la fe de aquella “cananea” y más aún ve como sus discípulos también son capaces de romper con aquellas barreras humanas.

 

En nuestra vida más de alguna vez nos podemos identificar con los personajes de este evangelio, o bien como cananeos, desplazados por razones sociales, como intercesores al igual que los discípulos o bien como Jesús que se atreve a romper con las barreras humanas. ¿Te arriesgas a romper con los esquemas humanos para recrear un mundo más justo, donde haya un sitio para todos?

 

 

Hna. Guadalupe Chávez Herrera CSJ

 

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