Ecos del Evangelio

4 junio, 2021 / Carmelitas
DOMINGO DE CORPUS CHRISTI 6 DE JUNIO DE 2021

 

Comed, este es mi cuerpo

Tomad, esta es mi sangre

 

 

 

El Evangelio del día de hoy -Mc 14,12-16,22-26- nos habla de la preparación de la última cena, en ella, Jesús da instrucciones de cómo quiere que se prepare esta cena, cuidando todos los detalles, no quiere que se improvise nada. Nos damos cuenta que este fue un objetivo muy significativo para Jesús, que con tanta frecuencia compartía la mesa con toda clase de personas, sin discriminaciones ni condiciones. La invitación que se nos regala en este día es prepararnos para recibir a Jesús Eucaristía, cada día, con un amor renovado, con actitudes más humanas para partirnos -como Él- en el día a día en nuestra comunidad y en nuestro apostolado.

 

 

Presencia de Jesús en mi vida…

 

Un Jesús hecho cuerpo en mis palabras, en mis acciones, en mis miradas, en mis actitudes.

 

 

¿Cómo ser Eucaristía en el día a día en mi comunidad y apostolado como Carmelita de San José? Ya que:

 

 

Recibir el Cuerpo de Cristo es… aceptar su invitación y comprometernos a construir comunidad a fortalecer lazos, a amar a los que Jesús elige sentar conmigo a su mesa.

 

Recibir el Cuerpo de Cristo es… integrarse en el grupo de discípulos, es aceptar ser Cuerpo vivo de Cristo en comunidad.

 

Recibir el Cuerpo de Cristo es… ser vida entregada desde el amor con paciencia, tolerancia, humildad, sencillez… en los pequeños gestos con las hermanas en lo cotidiano de la vida.

 

Recibir el Cuerpo de Cristo es… estar dispuesta a “hacer” todo lo que el Señor no dice en su Palabra, vivir con espíritu alegre y escucha atenta la Liturgia.

 

Recibir el Cuerpo de Cristo… supone a menudo reconocer que hemos “fallado” que “fallamos” en nuestra entrega a Dios, a nuestras hermanas, en el trato con los que nos rodean, en la congruencia con nuestra vida y que necesitamos renovar nuestra Alianza y acoger a las demás tales como son, desde el amor, el perdón.

 

 

Recibir el Cuerpo de Cristo no es… un “premio” a los que son “buenos” a los que creen merecerlo, sino ayuda que Cristo ofrece a sus discípulos débiles, pecadores, miedosos, traidores, que muchas veces buscamos nuestros propios intereses, que juzgamos… porqué bien sabe que “sin mí no podéis hacer nada”

 

 

 

Que de verdad SEAMOS juntas Cuerpo de Cristo, como Hijas de una misma familia, como era y es el deseo de nuestra Venerable Madre Rosa Ojeda, nuestra fundadora.

 

 

 

 

Nuestros Santos del Carmelo…

 

Nos enseñan hoy a vivir la Eucaristía como centro de nuestra vida, donde de verdad lo encontramos como presencia real.

 

 

 

Santa Teresa de Jesús nos dice, que podemos estar más íntimamente con Jesús en la Eucaristía, <<cuando ella comulgaba se ponía a sus pies y se entregaba del todo al todo, en estos encuentros Dios le habla y aclaraba su entendimiento>>.

Después de comulgar es dónde ella tiene sus experiencias místicas más importantes y es en dónde recibe las palabras de Jesús para empezar toda su obra fundacional, en ese momento, es donde recibe la gracia del matrimonio espiritual.

En la Eucaristía encontraba la fuerza, el ánimo, el alimento que la alentaba en su misión. Para la Santa, la Eucaristía es el Don precioso que nos ha dado el Padre para que en sacrificio podamos ofrecerlo muchas veces, el Don por excelencia. Sin ella nos sería imposible aceptar y cumplir la voluntad del Padre.

La voluntad de Dios que no es otra cosa que “ser uno con nuestra bajeza y transformarnos en sí y hacer unión de Creador con la criatura”, la Eucaristía es ayuda en nuestra flaqueza.

 

 

 

San Juan de la Cruz, hombre de mucha devoción a la Eucaristía, estar ante Jesús Sacramentado era su gloria y su contento. Estando en la cárcel el 29 de mayo 1578, en una celda eleva sus cantos y volcando en él todo su ser de místico, hambriento y sediento de Eucaristía, es dónde compone la poesía: “Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche”. Esta fuente la tenemos dentro de cada uno de nosotros, esta fuente de vida, presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La Eucaristía hace crecer, encauza la fuente que todos llevamos dentro. Es desde ese encuentro verdaderamente profundo dónde puede brotar lo más hermoso de nosotros mismos, en momentos de dificultad, de soledad, de enfermedad, como lo es esta pandemia de COVID 19. San Juan de cruz nos invita a vivir cada día la Eucaristía como el centro de nuestra vida y dejar que Él haga brotar la fuente que todos llevamos dentro.

 

 

 

 

Santa Teresita del Niño Jesús y del a Santa Faz tenía una gran estima por la Eucaristía, ya desde niña su padre la llevaba a visitar a Jesús Sacramentado, ella ve llorar a su padre, de rodillas ante la Eucaristía, y este recuerdo lo guardará en su corazón. Para ella el día de su primera comunión fue “el primer beso de amor en la Eucaristía”, sólo Jesús le llenaba su corazón. Ojalá que cada día estemos dispuestas a recibir los besos que Jesús nos quiere regalar.

 

 

 

Hna. Antonia Arias Alvarez csj

 

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