Ecos del Evangelio

7 julio, 2016 / Carmelitas
Domingo de la TRINIDAD

La Santísima Trinidadno es la fiesta de la señal de la cruz, sino de lo que significa la señal de la cruz: la fiesta del amor entregado y compartido. Es la fiesta que todos los que quieran alcanzar la santidad tienen que hacer suya. Por eso podemos decir que es la fiesta de los santos y de los que están en el camino de la santidad.

Los cristianos conocemos a Dios porque Él ha querido hablarnos. Si algo hay propiamente cristiano es que nuestra fe no nace del deseo del hombre de llegar hasta Dios, sino de la decisión de Dios de ponerse en contacto con los hombres: su Hijo, “la Palabrahecha carne”, es la prueba.

Dios siempre ha estado intentando ponerse en contacto con la humanidad desde que el mundo es mundo, y desde lo de Egipto, intervino en la historia mostrándose como un Dios amante de la libertad de los hombres y de los pueblos. Su intento se vio una y otra vez frustrado. Su mensaje fue unas veces desoído y otras voluntaria o involuntariamente manipulado.

Y así, se le llegó a presentar- y muchos lo siguen presentando- como un Dios caprichoso y arbitrario, dispuesto a imponer durísimos castigos a los hombres por violar leyes insignificantes, o un Dios cruel que ordenaba pasar a cuchillo a poblaciones enteras, incluidos los ancianos y los niños…

Para nosotros los cristianos sólo hay un camino para conocer a Dios y no inventemos otro, porque no existe, ese único camino es: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. Él NO VINO A JUZGAR.”Porque no envió Dios el Hijo al mundo para condenar el mundo, sino para que el mundo por él se salve”.

Durante mucho tiempo se ha presentado a Dios sobre todo como juez. Y es cierto que enla Bibliahay pasajes en los que se llama o se presenta a Dios como juez. Lo que sucede es que, en lugar de ver en qué sentido o de qué manera Dios realiza esta función, lo que hemos hecho es aplicarle a Dios el modelo de juez que tenemos los hombres o, con más frecuencia, el tipo de juez que interesaba justificar a las clases dominantes, sociales y eclesiásticas.

Por eso se olvidaban y se olvidan frases como la que hoy leemos en la primera lectura: “Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad”.Y en cambio, se dedican a poner siempre en primer plano aquellas frases que, hablando de castigo, de infierno o de cosas por el estilo, ayudaban y ayudan a dominar cualquier tipo de rebeldía.

Así han convertido a Dios en motivo de miedo y, por tanto, en justificador de los que de tejas abajo se habían apuntado a jueces de sus semejantes. Sobre todo cuando estos jueces decían que su función procedía del mismísimo Dios. Y es importante constatar que no ha sido una sola, sino muchas las religiones que, a lo largo y ancho del mundo y de la historia, han presentado y siguen presentando así a Dios.

Amigos no podemos ni definir, ni enjaular a Dios. Dios es siempre mayor que nuestras palabras y conceptos. Si lo definimos muy bien, lo convertimos en un «ídolo». Lo que podemos a firmar sin duda es que nuestra fe es trinitaria. Y en los efectos de esa fe trinitaria ¿Y todo eso que significa?

Pues que creer enla Trinidadquiere decir que Dios no es un ser solitario y ocioso, una monada aislada y despreocupada, una estrella lejanísima. No es ese triangulo que nos enseñaron con un ojo siempre vigilando y preparado para castigarnos a la más mínima.

Dios es esencialmente relación desde el principio. “No había hecho aún la tierra y antes de que el polvo cósmico se ordenara en galaxias, antes de la primera explosión cósmica gigantesca,la Sabiduría, la Palabra de Dios ya planeaba en el caos existente.

La Santísima Trinidad no es en primer lugar una fórmula del catecismo para aprender de memoria o un dogma indescifrable al que hay que decir amen y punto. Sino todo un acontecimiento y una revelación. Es propiamente el mismo Dios que ha entrado en Jesucristo en comunión con nosotros, culminando así toda la historia de la salvación.

La Santísima Trinidad es el Padre, “nuestro Padre que es pura misericordia” pero no solo para con los buenos, sino sobre todo para con los que no lo son”; y es el Hijo, que se ha hecho hermano de justos e injustos y hombre para los hombres; y es el Espíritu, que ha sido derramado en nuestros corazones. Es una familia.

Podemos, pues, distinguir en ese Dios que es trino, tres grandes dimensiones divinas

• Diálogo. El Padre ve en el Hijo toda su verdad, y el Hijo ve en el Padre toda su identidad. El Espíritu sería como los ojos para verse.

• Donación. El Padre se entrega todo al Hijo, y el Hijo se siente enteramente del Padre. El Espíritu sería los brazos de la mutua entrega.

• Comunión. El Padre y el Hijo se funden en la unidad perfecta, sin perder la propia identidad. El Espíritu seria el abrazo vivo.

Diálogo

Es una de las fuerzas que construyen la sociedad, desde la familia a las más grandes organizaciones. Es también una fuerza que construyela Iglesia. Laverdad es que se habla mucho, pero se dialoga poco. La verdad es que la gente habla lenguas distintas: cada uno habla la lengua de su egoísmo o su ideología. Y por falta de diálogo y por tanto de respeto, vienen las incomprensiones, los prejuicios, las distancias, los aislamientos, divisiones, la superficialidad en las relaciones. No puede haber comunidad auténtica, si falta el diálogo en profundidad.

Donación

Si a través del diálogo nos comunicamos, a través de la donación compartimos. Hablamos de bienes materiales, pero hablamos sobre todo de la donación de nosotros mismos. Se trata de vencer esa terrible fuerza del egoísmo, que nos lleva a la insolidaridad y la explotación de los otros. Se trata de salir de sí mismo e ir al otro para ofrecer y recibir, para poner en común y compartir. Se trata de no vivir para sí mismo, sino para los demás. Por eso cuando hay imposición, no puede haber dialogo.

Comunión

Es como el fruto de los esfuerzos anteriores. Cuando hay apertura de mente y de corazón, se llega enseguida a la compenetración. Este es el ideal cristiano: «Un solo corazón y una sola alma». Esto es lo que pedía Jesús: «Que todos sean uno»; no sólo que estén unidos, sino que estén fundidos, que sean uno, a la manera trinitaria. Cuando encontramos un mundo roto. Cuando vemos una Iglesia dividida. Cuando nos acostumbramos a todo tipo de divisiones, podemos darnos cuenta, qué lejos estamos del modelo trinitario, que lejos de ser una familia.

Nuestro compromiso consiste en poner el sello trinitario en todas las relaciones humanas y en todas las cosas, sembrando todo con semillas de Trinidad. Comprometidos a acercar a los hombres, a destruir barreras, a superar desigualdades, a enseñarles una lengua común, la del amor, a forjar verdaderas comunidades. Comprometidos a vivir y hacer vivir en el amor.

S. Agustín nos dice como entender a la Trinidad: “Entiendes la Trinidad si vives la caridad. Lo demás, todo lo que podamos decir de este misterio, es silencio y adoración. Como rezaba la Bta. Isabel dela Trinidad: «Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro. Ayúdame a olvidarme totalmente de mí, para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad».

Y es cierto que para llegar a Dios, o mejor dicho, para que Dios llegue a nosotros, hay un camino que nunca equivoca: no es el de la ciencia o el de la liturgia; es el camino del corazón que se entrega por amor.

Mientras te ejercites en el amor, no importa que tengas más o menos doctrina y no importa que hagas más o menos oraciones; mientras vivas en el amor, Dios estará en ti, tú estarás en Él, aunque no sepas cómo es, y aunque ni siquiera lo sientas. Dios es misterio de vida y de amor compartido.

De la Trinidad extraigo 5 exigencias que comparto con vosotros:

+ Salir de sí e ir al otro, superando toda cerrazón y distancia.

+Sentarse en la mesa del diálogo para compartir y enriquecerse en la verdad.

+Compartir con generosidad toda clase de bienes, viviendo en solidaridad o igualdad.

+Sentir con el otro, com-padecer, com-partir la vida material y espiritual.

+Vivir en comunión, es decir en unidad común dentro de la diversidad.

¿Es que quien ama de verdad no esta siempre en constante dialogo con la persona amada? ¿Es que quien ama de verdad no se da siempre a la persona amada sin pedir nada a cambio? ¿Es que quien ama de verdad no está siempre en comunión=unión común,., es decir unida a la persona amada?

Por tanto solo comprenderásla Santísima Trinidadcuando la experimentes, y solo la experimentarás cuando te decidas a amar como Cristo. Así de sencillo es este misterio. Como veis vamos siempre a parar a lo mismo: AL AMOR.

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies