Ecos del Evangelio

20 abril, 2019 / Carmelitas
Domingo de Resurrección.

 

¡¡¡Toda la Gloria al Señor, toda la Gloria al Señor, Paz en la tierra, Gloria en el cielo, toda la Gloria al Señor!!!

 

¿Quién nos moverá la piedra?

 

Dice el Evangelio que fueron las mujeres por la mañana al sepulcro con perfumes para embalsamar el cuerpo de Jesús.

 

Por el camino se preguntaban ¿Quién nos moverá la piedra?, al llegar vieron a un joven sentado a la derecha que les dijo, al que buscáis ya no está aquí, ha Resucitado.

 

La piedra nos gusta porque al fabricarnos problemas, al darles cabida a ellos en nuestra vida de cada día nos entretiene y nos hace sentir dueños de la situación, aunque nos entristezca. Y buscamos a quien nos mueva la piedra. Las dificultades de la vida nos hacen preguntarnos quien nos moverá la piedra y nos entristecemos: buscamos a la tarotista que nos explique qué hemos de hacer, o nos embullimos en ir buscando quién nos moverá la piedra….

 

No nos damos cuenta que “al que buscáis ya no está aquí, ha Resucitado. Buscamos entre los muertos al que está vivo. Señor no hay más que un sólo: estaba en el sepulcro y ya no está.

 

Si Él está vivo ¿Por qué nos cuesta tanto dejar de generarnos problemas y tristezas, y vivir en el silencio?: no llegamos a abrir el corazón a este anuncio: ¡No está aquí, ha Resucitado!. Pero seguimos buscando entre los muertos al que está Vivo. Si es así, digamos que no creemos más en Jesús, pero no nos quedemos en la mitad del camino sin atrevernos a mirar dentro del sepulcro porque no sabemos quién nos moverá la piedra.

 

¿Y si está vivo qué? volvamos a interiorizarlo en nuestros corazones, volvamos a la ilusión de la primera vez que Jesús vino a nosotros, no fabriquemos piedras. Seamos capaces de confiar en Él que es capaz de hacer cosas maravillosas. (extracto del mensaje de Mn. Bergoglio, año 2009)

 

¡¡¡JESÚS ESTÁ VIVO!!!…

 

Su presencia llena la tierra, me hace una con todos los seres que contemplo a mi alrededor, todo es mío, dice San Juan de la Cruz, los cielos, la tierra, el mar y lo que contiene… participo por gracia en la obra de la creación, no hay dominio del pecado ni de la muerte, ha triunfado la humildad de la cruz, la aceptación del sufrimiento como camino verdadero de liberación y de Felicidad, ya no camino sola en el desierto de mi vida, la tierra prometida ya está aquí, Oh Divina Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, estás habitando por siempre mi alma, ya no necesito nada más, por fin he encontrado tu lugar en mi corazón, por fin te he descubierto como el motor, la fuerza dinámica que nunca cambia, mis debilidades son mi gozo que me acercan siempre a Ti, he descubierto tu Amor en mi vida.

 

¡¡¡ALELUYA!!!, ¡¡¡GLORIA, GLORIA, ALELUYA!!!

 

La tierra te alaba y me alegro y te alabo por siempre Señor…

 

Hna. Roselvi Izquierdo Escalante CSJ

 

 

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