Ecos del Evangelio

10 abril, 2021 / Carmelitas
DOMINGO II DE PASCUA CICLO B

NECESIDAD DE ENCUENTRO

 

Como seres humanos tenemos necesidades que cubrir durante toda nuestra vida; fisiológicas, psicológicas, afectivas, sociales, espirituales. Necesidades que al mismo tiempo que las llenamos nos hacen descubrir la propia capacidad para dar y recibir generosamente en las relaciones personales y percibir la necesidad del “próximo” haciéndonos solidarios los unos con los otros.

 

Este valor de solidaridad lo comprendieron muy bien los discípulos de las primeras comunidades cristianas como lo narra el libro de los Hechos de los apóstoles:

 

«Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno». Hch 2, 44

Este sentido de comunión – solidaridad de los apóstoles, ha de ser el sentido que hoy en día hemos de rescatar en nuestras familias, grupos y comunidades en las cuales cada uno seamos libres de compartir los recursos, bienes y dones propios, para el bien común, porque en la medida en la que se comparte en comunidad se acrecienta el encuentro.

 

Y precisamente el evangelio de este domingo nos lleva a un ENCUENTRO de MISERICORDIA (tener un corazón solidario con aquellos que tienen necesidad) a través de dos momentos concretos.

 

El primero, ante el miedo que paralizaba a los discípulos quienes requerían tranquilidad, y ante esta necesidad Jesús se presenta a ellos para darles su “Paz” y acrecentar su valor para dar testimonio de su fe.

 

Por otro lado, encontramos también la necesidad en la persona de Tomás, que de alguna manera reconoce su falta de fe al decir: “si no lo veo, no lo creo”, y parece que la mayoría de veces que nos encontramos con este texto, ponemos mucho el acento en la incredulidad del discípulo, pero ¿Qué pasaría si lo observáramos desde otra perspectiva? Cómo podría ser, desde todo lo que implica y exige una mirada profunda, una mirada como la que nos describe José Tolentino Mendoça:

 

“La mirada es fundamental para celebrar el encuentro con nosotros mismos y con los otros, sólo cuando nos miramos y nos dejamos impresionar por el otro que esta entre nosotros, amamos a las personas por si mismas”. (Hacia una espiritualidad de los sentidos)

 

Y si lo leemos desde este enfoque, se podría decir que Tomás no quería quedarse sin la experiencia de esa MIRADA que conduce a un ENCUENTRO, pero no cualquier encuentro sino a uno de AMOR y MISERICORDIA, experiencia que sus compañeros ya habían palpado y de la cual también él quería ser parte.

 

Y de alguna manera todos los profesamos la fe en Cristo estamos invitados a vivir este encuentro, ayudados hoy de los muchos signos, símbolos y gestos que vemos en las celebraciones de este tiempo de Pascual, y que nos permiten adentrarnos en el misterio de Jesús RESUCITADO.

 

Porque a pesar de que, “no habéis visto a Jesucristo, y lo amáis, no lo veis y creéis en el; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzado así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación”. 1 Pe 1,9

 

Dejémonos encontrar y salgamos al encuentro del Resucitado y de los hermanos.

 

 

Hna. Fernanda Itzel Hernández Guerrero CSJ

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies