Ecos del Evangelio

25 enero, 2020 / Carmelitas
DOMINGO III T.O. CICLO A

 

VENID EN POS DE MÍ Y OS HARÉ PESCADORES DE HOMBRES

 

 

El Evangelio, de hoy, nos muestra el inicio de la vida pública del Señor aparentemente de forma forzosa, debido a que Juan el Bautista ha sido arrestado; por otro lado parece que Jesús al enterarse de la situación de Juan lo abandona, lo deja a la intemperie; pero en realidad lo que sucede es que Juan de esta manera deja el camino libre a Jesús para que así Él pueda dar inicio a la misión que el Padre le ha encomendado. Para ello es preciso que Jesús deje su pueblo natal debido a que “ningún profeta es bien recibido en su propia tierra” (Lc 4,24) y se instale en Galilea, lugar donde se desarrollará y tendrá éxito toda su actividad apostólica, hasta su último viaje a Jerusalén.

 

Con el inicio de su misión en Galilea, empieza a brillar una luz que resplandecerá, crecerá y prosperará como fruto de su labor; ahora bien era necesario que Jesús saliera de su tierra para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». Galilea no era bien vista ente los demás pueblos, sin embargo es ahí donde el mensaje de salvación llega a penetrar; Jesús no la tiene fácil pero tampoco se rinde ante las dificultades que se le presentan en el camino, muchos lo rechazan, más otros muchos lo acogen y prestan atención a sus palabras, porque su mensaje salva, libera, sana y transforma a todos cuantos se sienten atraídos por su voz, y deciden seguirle, como es el caso de Simón Pedro, Andrés Santiago y Juan.

 

Jesús llama a sus primeros discípulos los cuales eran pescadores, y les propone ser pescadores de hombres si le siguen, pero ¿Qué habrán pensado para seguirle? ¿Será que pescar hombres les parecía algo fácil? o ¿Será que les llamaba la atención eso de pescar hombres y por eso le siguieron?, pueden haber cosas, pero lo cierto es que, ante esta llamada del Maestro a sus primeros discípulos es significativo que sin pensar nada le sigan, ellos no cuestionan, no dudan, ni tienen inconveniente en dejar todo cuanto tenían familias, bienes por seguirle, aunque más adelante Jesús les tenga que llamar la atención por su falta de fe.

 

Lo importante de seguir al Maestro, es que nos llama para que vivamos con Él, nos anuncia su mensaje de salvación y nos envía para que este sea proclamado a quienes aún no lo han escuchado. No es fácil muchas veces seguirle, pero su gracia nos bastará para hacer frente a lo que se nos presente en el camino.

 

Nosotros, al igual que los discípulos, cuando sentimos, por primera vez, la voz del Señor en nuestro corazón, quizás no dudamos en dar un paso hacia delante para seguirle sin importar que dejaríamos familia, tierra, tal vez ya una carrera profesional, porque eso no era lo importante, lo realmente importante era dar respuesta a una llamada que sentíamos que cada vez cautivaba más y más, inquietaba, seducía, una voz que estaba latente. Con el tiempo, debido a diferentes circunstancias parece que esa voz permanece ausente, pero en realidad sigue ahí hablándonos e instruyéndonos, ella no se apaga porque es una alianza hecha con nosotros, quizás nosotros fallamos y por tanto ruido, interno y externo, no la escuchamos pero ella permanece fiel.

 

Hermanos, la lección del Evangelio de hoy es aprender a fiarnos verdaderamente del Señor a pesar de las dificultades, Él nos ha llamado porque nos ama y quiere que nosotros correspondamos a su amor infinito y misericordioso, y para ello sólo debe haber en cada uno disponibilidad en aceptar con alegría lo que se nos va presentando en el día a día, cosa que no siempre es fácil porque muchas veces rompe tus esquemas, mis esquemas.
Animémonos y dejemos que habite en nuestro Ser la luz resplandeciente de Jesucristo para seguir nuestro camino de seguimiento hacia Él, desde la opción de vida en que cada uno nos encontremos.

 

Hna. Yina Marcela Rubiano Cabiedes CSJ

 

 

 

 

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