Ecos del Evangelio

24 abril, 2021 / Carmelitas
DOMINGO IV DE PASCUA CICLO B 2021

TÚ ERES EL BUEN PASTOR

 

 

A este cuarto Domingo de Pascua lo conocemos como el domingo del Buen Pastor, recordando la figura de Jesús, Buen Pastor. Una imagen, representada ya en la iconografía cristiana del siglo II. Pero mas allá de las imágenes enternecedoras de las representaciones del Buen Pastor, este domingo IV de Pascua, es una buena ocasión para auto-realizarnos un examen de conciencia aquellos que presidimos y servimos las comunidades de nuestra Iglesia, y también los cristianos en general, porque estamos llamados a imagen de Cristo Buen Pastor, a ser también pastores para con los demás.

 

Sí, pastores a imagen del Buen Pastor:

*Porque, no siempre, tener los mismos sentimientos de Jesús es fácil.

*Porque, no todos los días, brindar el corazón de Jesús como Él lo hace resulta cómodo.

*Porque no resulta gratificante, en una sociedad permisiva, hedonista y caprichosa, indicar senderos que nos lleven a una vida sobria o austera.

 

Tres huellas, del Buen Pastor,son indispensables, y las debemos hacer nuestras:

1- La Palabra de Dios. Nos ilumina, nos anima en tiempos de dificultades. Nos rescata de atolladeros en los que, nos hemos metido. La Palabra del Buen Pastor es siempre segura, certera, sabrosa. No escucharla nos lleva, a un desconocimiento total de su persona y de su misión, que debe ser la nuestra.

2- La Oración. Con la oración, el Buen Pastor, se relaciona personalmente con cada uno de los miembros de su rebaño. Con la oración, Jesús, nos señala la vía que hemos de escoger para no perdernos en las noches oscuras de la vida. Con la oración, entramos en diálogo con Aquel que nos ama, que nos comprende y que nos quiere tal y como somos.

3- La Eucaristía: el cristiano que no vive, ni participa de la Eucaristía va a su aire, y está rechazando la tarea que Cristo también le ha encomendado. Y entonces se apunta a los dictados del mundo, convirtiéndose en un «don nadie». Uno más del montón, porque se alimenta exclusivamente de los alimentos perecederos que la sociedad le VENDE para embellecer el cuerpo o agradar el paladar, pero está traicionando la belleza del espíritu o del alma, que Cristo le REGALA.

 

 

Amigos, Jesús a la hora de dar, lo da todo. Nada quiere saber de medias tintas. Rompe pronósticos y lógicas, llega siempre mucho más allá de lo sensato. «El buen Pastor» da la vida por las ovejas… Cristo en cuestión de amor, es un manirroto, como su Padre. Pero a la hora de pedir, también lo pide todo. Se presenta como el único absoluto, el único Salvador. «Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar». Así de claro.

Por eso dirá:

Que no se puede servir a dos señores.
Que quien no recoge con Él, desparrama.
Que nadie va al Padre, sino por Él.
Que deberá haber «un solo rebaño, un solo Pastor».
Que es necesario escoger: o con Él, o contra Él.

 

Saquemos pues conclusiones y además muy sabrosas y útiles:

 

1- Jesús pide, sí; pero Él va delante. Este Señor nuestro tiene una manera muy suya de mandar: empieza por darlo todo, así, de entrada. Amando Él primero, sin saber todavía si ese amor va a encontrar eco en nosotros. Entregándose sin condiciones, sin pasar recibo. Probando en sí mismo lo que después va a pedir a quienes lo sigan. Escogiendo siempre para Él el camino más difícil, la carga más pesada, la prueba más dura. Y cuando ha pasado por todo, se vuelve desde la otra orilla, sonriendo, y nos dice: ¿qué?, ¿te animas?

 

2-Exige y mucho. Seguir a Jesús es un asunto muy serio. Es el único Señor. A su lado, todo tendrá una importancia relativa: las ideologías, las razas, las lenguas, los métodos. Él es el modelo a seguir. Con Él, todo tendrá sentido; sin Él, nada valdrá la pena.

 

3.- Un cristiano no puede, pues, arrinconar a Jesús en el arca de los recuerdos para sacarlo en los días de fiesta, o ponérselo en la primera comunión de los niños, o rezarle en el funeral de la madre, o acudir a Él a la entrada del quirófano. Hay que llevarlo siempre puesto: porque es vida de nuestra vida, porque su manera de pensar debe orientar hasta el último de nuestros actos, porque será su fuerza la que siempre nos ayude a seguir adelante.

 

4.-No debe haber rincón de nuestra alma que no quede iluminada por la luz del Señor resucitado. Por eso, la amargura no puede encontrar un hueco donde acomodarse en nuestro corazón de creyentes. Ni tenemos derecho a guardar bajo siete llaves la esperanza que Él nos trae.

 

5- Los cristianos debemos ser obedientes, sí, como el que más; precisamente porque toda autoridad viene de Él. Pero también debemos ser rebeldes, como el que más, cuando alguien pretenda hacernos andar por un camino distinto del que Él nos dejó trazado.

 

6- Y debemos ser libres. Libres para amar. Libres para vivir plenamente la alegría de «llamarnos hijos de Dios, pues, ¡lo somos!». Libres para volar, sin trabas, hacia la meta para la que fuimos creados: la casa del Padre, donde «le veremos tal cual es».

 

7- Sí, esto de seguir a Jesús es cosa seria. Tan seria que Cristo nos llama a ser pastores a su estilo, porque de lo contrario es convertirse en borregos de una manada anónima, sin cerebro y sin corazón que es en lo que muchos están., en lo del pan y circo también en el campo religioso.

 

 

Ha pasado ya demasiado, desde el día en que Jesús nos envió por todo el mundo como pregoneros de su noticia; desde el día en que anunció – o quizás soñó- que había un solo rebaño, un solo Pastor. Y todavía estamos lejos, demasiado lejos, de conseguirlo. ¿Será que está perdiendo fuerza nuestra sal? ¿Será que debemos pasar de la tolerancia a la misericordia? ¿Será que la Iglesia en vez de oler a oveja huele a alfombra? .Me decanto por lo segundo, y por desgracia no me equivoco.

 

Las alfombras, los palacios y los que por ellos se pasean me dan pena y los que les ríen las gracias, mas pena aún. Y eso significa, que traicionan la vocación, y a quien los llamó. Pero también me dan tristeza y pena, quienes se toman la fe como un pasatiempo o una distracción cultural, y sin pudor ni cortapisa, dejan arrinconado y pasan del trato, la celebración y la vivencia del que puede darles el sentido profundo a sus vidas. Prefieren la rutina y el ir tirando. Y eso significa que desperdician la vida.

 

 

Pero gracias a Dios, Cristo ni por un momento deja de estar a nuestro lado:

 

*Se asoma, despertándome de mi letargo cristiano y me pone en guardia frente a tantas cosas que debilitan y distorsionan mi amistad con Él.

*Cuando más lo necesito, es el cayado en el que me apoyo para sujetarme y si caigo, siempre poder levantarme.

*Cuando, veo que mi nombre se pierde el abismo, suena su voz clara y nítida: ¡AMIGO! Y, compruebo una y otra vez, que es el Pastor que guarda mis pensamientos en el día y hasta vela mis sueños entrada la noche.

 

Sí, siempre surge en el momento oportuno. Conoce mi vida como nadie y, a pesar de mis sombras, la pone sobre sus hombros para, una y otra vez, redimirla de sus pecados y dolencias.

Sí, siempre es diligente, oportuno y puntual y se hace el encontradizo cuando más lo necesito. Y si debilitado por mis esfuerzos, pienso en el abandono, me eleva sobre sus hombros, me cubre con sus brazos y me rodea con sus Palabras de liberación.

Sí, siempre en medio de los fracasos susurra palabras de consuelo a mis oídos: ¡Yo estaré contigo todos los días!

Sí, siempre en medio de la confusión, me confirma en la fe verdadera: ¡YO SOY!

Sí, siempre ante la tentación del poder y la vanagloria me lleva ante el tesoro de tu amor.

 

 

Por todo ello:

Pastor, te bendigo por lo que me das.
Si nada me das, también te bendigo.
Te sigo riendo si entre rosas vas.
Si vas entre cardos y zarzas, te sigo.
¡Contigo en lo menos, contigo en lo más, y siempre contigo!
Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en tu servicio.
Ya no guardo ganado ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio. Amen

 

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