Ecos del Evangelio

24 abril, 2021 / Carmelitas
DOMINGO IV DE PASCUA CICLO B 2021

CUSTODIAR PARA DAR VIDA

 

 

Proteger, vigilar y custodiar son inputs que desde hace poco más de un año continúan llegando a nosotros; porque la situación de pandemia en la que nos encontramos ha despertado en todos el instinto de defensa. Y así como estos mensajes continúan difundiéndose en la radio, televisión, periódico y las redes sociales, despertando en cada persona el deseo de combatir para salvar la propia vida; hoy, el mensaje también se presenta en las lecturas de este domingo cuarto de Pascua.

 

 

La carta de los Hechos de los apóstoles nos presenta un discurso de Pedro en el que la palabra clave es PROTECCIÓN, ya que ante las acusaciones por parte de los jefes del pueblo que juzgan la curación de un enfermo, el discípulo alza su voz en defensa de la dignidad de la persona y a al mismo tiempo en defensa de su fe, anunciando que la salvación de la cual goza el hombre que ha sido curado exterior e interiormente no viene de su fuerza sino de la fuerza de Jesús Resucitado.

 

 

El mensaje de la segunda lectura nos lleva a mantener una actitud de VIGILANCIA: “Ahora somos hijos de Dios y aun no se ha manifestado lo que seremos, sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él porque lo veremos tal cual es.”

 

 

Y aunque por el bautismo pasamos a formar parte de una misma familia y comenzamos a participar de la salvación que viene por la muerte y resurrección de Jesús, esto no significa que lo tengamos ya todo garantizado, por eso la insistencia en la vigilancia, porque nuestra experiencia de hijos con Dios como padre no es todavía completa ya que nuestra vida es una constante búsqueda que nos “obliga” a estar despiertos para captar los signos de su presencia y de su amor.

 

 

Y que mejor ejemplo para hablar de CUSTODIA que la figura de un pastor, pero no cualquier pastor, sino el Buen Pastor (Jesús) que acompaña, cuida, guía y cuya tarea muchas veces lleva hasta dar la propia vida por sus ovejas. Y si nos detuviéramos a pensar y nos preguntáramos si nosotros daríamos la vida por alguien más, posiblemente muchos lo pensaríamos tres o cuatro veces bien antes de responder.

 

Pero si hoy, hacemos recuento de lo que venimos viviendo desde hace quince meses atrás hasta hoy, y vamos más allá del significado de DAR LA VIDA como: morir por salvar a una persona y lo miramos desde este otro enfoque:

“La pasión es la que nos mueve, pasión por una humanidad que, aunque parezca capaz de las mayores barbaridades, es, ante todo fraternidad en proyecto”
Rodríguez Olaizola sj

 

 

Podemos decir entonces que hasta el día de hoy posiblemente muchos hemos dado la vida de una u otra forma traduciendo este “dar” por dedicar todas las fuerzas por el bien de otros, dígase en las horas que el personal sanitario ha gastado su vida en los hospitales, residencias y centros geriátricos, de los profesores que gastaron su vida dedicando largas horas para atender a los alumnos desde casa y a todos los que hemos entregado la vida manteniendo grandes distancias con aquellos que amamos por proteger su vida. Entonces a fin de cuentas lo que hemos hecho durante este tiempo es custodiar la vida del otro y al mismo tiempo la propia y siendo consientes o no, hoy podemos decir que estamos siendo vigilantes de los pasos del hermano, desde el amor que el Buen Pastor regala.

 

 

Hna. Fernanda Itzel Hernández Guerrero CSJ

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies