Ecos del Evangelio

10 mayo, 2019 / Carmelitas
DOMINGO IV DE PASCUA CICLO C

 

“Yo doy la vida eterna a mis ovejas”

 

 

El cuarto domingo de Pascua dedicado al buen Pastor. También hoy se celebra el día Mundial de Oración por las Vocaciones

 

Continuamos por el camino pascual que nos invita a tomar consciencia de nuestra identidad de peregrinos, con nuestra meta firme de seguir a Cristo resucitado como Buen Pastor, expresión del amor universal de hacia la humanidad, como presencia misteriosa en nuestras almas.

 

1ª Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 14. 43–52. El buen Pastor ha dado la vida por todos los hombres, no excluye a nadie de su rebaño; es el hombre quien se aleja a sí mismo cuando rechaza conscientemente el mensaje de Cristo; toda la humanidad pertenece al único redil, que es Cristo la única puerta de las ovejas, quien decide pasa por ella será siempre bien recibido y encontrara la salvación.

 

El Salmo 99, nos invita a hacerlo. Somos suyos, ovejas de su rebaño. Él nos guarda. El Señor es bueno, es eterna su misericordia y su fidelidad por todas las edades. ¡Qué grande es el Señor!

 

Apocalipsis 7, 9. 14b-17. La segunda lectura nos presenta la muchedumbre (el rebaño) en torno al Cordero ya en la Gloria.

Hermoso cuadro: el Cordero Pastor. El Cordero apacienta a las ovejas y las conduce a fuentes de agua viva. La vida eterna. Allí no hay dolor, ni lá¬grimas, ni muerte.

 

Evangelio San Juan 10, 27-30. Estos versículos forman parte de la hermosa alegoría del Buen Pastor. Dios Padre le ha investido de poder y le ha encomendado el cuidado del rebaño. Jesús las conoce a fondo y las ama tiernamente, da la vida por ellas.

Las ovejas le conocen, le escuchan y le siguen. Hay una comunicación recíproca, extraña y profunda. Son suyas y conocen su voz. No irán tras otro, no. Nadie podrá arrebatárselas. El poder de Jesús es total. ¿Quién desconfiará? Esto debe infundirnos confianza y serenidad. No hay nada que temer al lado de Jesús, Dios está a nuestro lado, y nadie nos separará de su mano. Por otra parte, el premio hace olvidar las tribulaciones.

 

Recordamos a San Juan de la Cruz en el Pastorcico. Al pastor no le importan las penas que le causa el amor: la pobreza, las incomodidades, los sufrimientos o la misma muerte. Sus verdaderos sufrimientos son provocados por el rechazo de aquella que tanto ama. Sin dejar de pensar en ella, se deja morir de amor. Por eso extiende sus brazos en el árbol de la Cruz, entregando voluntariamente su vida por su amada.

 

«Un Pastorcico solo está penado /
ajeno de placer y de contento /
y en su pastora ha puesto el pensamiento, /
el pecho, del amor, muy lastimado…»

 

 

Las ovejas oyen la voz del Pastor y la siguen.

¿Escuchamos la voz del Señor que nos ama?

¿La reconocemos? ¿La seguimos? ¿Conocemos a Jesús?

¿Tenemos confianza en él?

 

 

Hablemos y pensemos más en Jesús, Hijo de Dios, Verbo encarnado, Cordero y Pastor.

 

También hoy se celebra el día Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas. “Di Sí al sueño de Dios” es el lema en España.

 

Para decir Sí hay que escuchar la llamada, por eso, el papa Francisco, en su mensaje para esta Jornada, se dirige a los jóvenes para “deciros: no seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino”.

 

Es importante recordar para todos los que estamos en el camino que decir sí es necesario renovarlo cada día. Por ello debemos escuchar esa llamada continua de Dios a través de los acontecimientos actuales no podemos quedarnos en el primer día de nuestra consagración , oh quedarnos con pensamientos congelados por miedo a lo nuevo a lo desconocido porque es mejor decir siempre se ha hecho así.es importante la renovación personal y comunitaria, es decir integrar todos los acontecimientos y personas diferentes a nuestras cultura, tradiciones costumbres “Di Sí al sueño de Dios”

 

REFLEXIÓN:

 

La llamada del Señor es la iniciativa amorosa de Dios, ¿cuál es mi respuesta?

 

Decir “sí” al sueño de Dios es aceptar con alegría la posibilidad de que Dios se sirva de nosotros para construir su Reino aquí en la tierra.

Nuestra vida no es fruto del azar, sino el don de vivir en comunidad para ser testimonio de la fraternidad de la gran familia de la Iglesia.

 

Como consagradas nos unimos en oración pidiéndole al Señor que cada día nos descubra su proyecto de amor para cada una.

 

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