Ecos del Evangelio

10 mayo, 2019 / Carmelitas
DOMINGO IV DE PASCUA CICLO C 2019

 

Mis ovejas escuchan mi voz y la siguen

 

Este domingo, conocido como el del Buen Pastor, desde tiempos del Papa Pablo VI, tiene el matiz propio de ser Jornada de oración por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. En este domingo siempre surge la figura del pastor y las ovejas .Jesús para anunciar la Buena Nueva y hacerse entender, se fijaba siempre en la realidad de su tiempo, acudía, como en el caso de hoy, a esta bella imagen del pastor y las ovejas, para darnos una lección, ¡y vaya lección!

 

Jesús nos describe, en pocas palabras, la intimidad de las relaciones existentes entre Él y sus discípulos de todos los tiempos. Los suyos son los que no solo escuchan su voz, sino que se entregan sin reservas con Él y como Él en favor de bien de los demás. Eso es lo que significa el seguimiento: los suyos oyen su voz y lo siguen como a su pastor y modelo. Expliquémoslo……

 

1-Ser pastor de una comunidad significa, ir delante de ella, pero para servirle desde el amor, la comprensión, la acogía del débil o necesitado, en definitiva entregarse por esa comunidad. Y eso es muy distinto de lo que significa ser un funcionario de la religión que tanto abunda, y que se dedican a impartir y repartir normas para todo y para todos. Estos, también van delante de la comunidad, pero para la foto correspondiente y el saludo servil como si fueran semidioses.

 

2-Seguir a Cristo– y esto lo tendrían que entender en primer lugar los dirigentes eclesiásticos- es mucho más que creer intelectualmente una serie de verdades: es aceptar el camino de Cristo, hacer nuestra su mentalidad, ir asimilando sus criterios de vida… Y es en ese seguimiento y mutuo conocimiento, donde se va encontrando la vida verdadera. Vida plena y eterna: la única que puede satisfacer y llenar el corazón humano. Una vida que nos da Cristo entregando la suya, y que damos a los demás siguiendo su ejemplo. No hay más camino que éste.

 

3-Las ovejas no van solas, ni cada una por su lado, sino con su pastor. Y con ello nos está diciendo:

 

*) Que el cristiano forma parte de un pueblo.

*) Que no hay vida cristiana, no hay seguimiento de Jesús ni pertenencia a la iglesia, sin saberse miembros del pueblo del amor.

*) Que no se puede ser cristiano desentendiéndose de los demás, cada uno a su aire, porque entonces formamos una iglesia que no es la que Cristo fundó, sino la que muchos dirigentes se han fabricado a su gusto.

*) Que no basta con pertenecer a una comunidad parroquial de una forma rutinaria, es necesaria la relación personal con Jesús y con los miembros de la comunidad.

 

4- Cristo nos conoce y nos ama profundamente a cada uno. ¿Cómo podremos seguirle, responsable y libremente, sin saber de su conocimiento y amor y sin responderle adecuadamente? ¿Cómo seguir y amar a alguien del que no sabemos su conocimiento y amor por nosotros?

¡Que se trata de conocer a una persona: Cristo, y no de inculcar ideologías!, Jesús desea una comunidad madura, en la que los miembros se sientan personas y sean reconocidos en su individualidad. No quiere una masa amorfa, servil y borrega, sino una comunidad unida por el amor que respete la pluralidad de razas, culturas y lenguas…

 

5- Seguidor de Jesús es: El que reconoce su voz en los profetas de hoy. El que sabe discernir -en un mundo en el que todo está mezclado y todo se presenta como verdadero- dónde está la verdad que salva y dónde se encuentran los verdaderos seguidores de Cristo: los pobres, los sencillos, los limpios de corazón…. A Cristo no lo conocemos solo por los lazos institucionales y visibles, sino sobre todo por los lazos íntimos del corazón que nos unen con Él.

 

Vayamos sacando conclusiones:

 

Necesitamos reforzar los lazos íntimos que nos unen con Cristo. Al decir lazos íntimos, me refiero a una relación, que es fruto de una opción sincera y libre; me refiero a que nuestro cristianismo no puede consistir solamente en el cumplimiento de ciertas normas que aceptamos como una rutina necesaria por obligado cumplimiento.

 

Ese cristianismo hay que dejarlo en un sepulcro sellado y bien sellado. Al decir lazos íntimos, me refiero también a la necesidad de que los laicos no se contenten con seguir detrás de sus pastores diciendo amen a todo. A los laicos también incumbe la necesidad de pensar su fe, de reflexionarla personalmente, de conocer mejor las sagradas escrituras, de interiorizar el mensaje evangélico, de madurar su oración y las formas de expresión de su fe, ayudados pero no anestesiados por sus pastores.

 

Con harta frecuencia todo se deja a expensas del aparato institucional, a los horarios y actos establecidos, a lo mandado desde arriba. Se necesita hoy un estilo de vida religiosa a tenor del evangelio- en el que cada miembro de la comunidad sepa qué quiere, qué profesa, qué siente y cuál es su verdadero compromiso interior con Jesucristo y con sus hermanos de comunidad. No podemos tener una auténtica fe en Cristo si no nos reunimos para reflexionar sobre su Palabra, esa palabra que encontramos en los escritos del Nuevo Testamento y en la experiencia de fe de varios siglos de historia.

 

Es lamentable constatar cómo, quizá, se puede tener la Biblia en casa, pero no se abre para leerla, o se lee literalmente y por tanto no se la conoce porque no se profundiza en su mensaje, no se hace el esfuerzo por descubrir la relación entre su mensaje y la realidad actual que estamos viviendo.

 

No basta que Cristo nos conozca o nos quiera reconocer como sus escogidos; un diálogo necesita el encuentro de dos, la experiencia mutua de dos que se conocen, que se quieren y que se comprometen a algo en común. «Yo y el Padre somos uno», dijo Jesús. Y esa comunión perfecta de amor, conocimiento y experiencia, es la que quiere Cristo que tengamos con Él.

 

El hombre contemporáneo necesita urgentemente recuperar de nuevo el silencio y la capacidad de escucha, si no quiere ver su vida y su fe ahogarse en la trivialidad. Según Rahner-K, «el cristiano del futuro o será un místico, es decir, una persona que ha experimentado la intimidad con Cristo, o no será cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyará ya en una convicción unánime, evidente y pública, ni en un ambiente religioso generalizado, sino en la experiencia y decisión personal».

 

Lo que cambia el corazón del hombre y lo convierte, no son las palabras, ideas y razones, sino la escucha sincera de la voz de Dios que le dice: te amo tal como eres y quiero que ames como yo te amo, pero recuerda, que solo me amas amando a los demás.

 

Eso que pide Cristo a todos en general, lo pide de una manera particular a los pastores de las comunidades cristianas. Me lo pide a mi: Que yo sacerdote, sea primero oveja para poder ser pastor para vosotros. Que yo sea servidor porque solo así puedo ser pastor. Que yo me entregue por amor, porque solo así puedo ser pastor.

 

¿Se querrá entender alguna vez y sobre todos los pastores, que el cristianismo es un seguimiento de vida y que eso es lo que tenemos que predicar y no tratar de formar comunidades amorfas, incoloras inodoras e insípidas ¿Porqué si no es así, que alguien me diga que Jesús se predica a los feligreses.

 

¿Se querrá entender desde las altas esferas que el pastor está siempre para servir, no para dominar, asustar, ni anestesiar a nadie, sino para hacerlo libre y maduro y así pueda seguir a Cristo, único Pastor del cual todos somos ovejas.? ¡Pues ya va siendo hora amigos!

 

 

Mirad, Cristo es mi Pastor…

 

*Porque aunque no lo vea, sigue vivo, aunque no lo sienta siempre está cerca de mi, aunque tenga alguna duda, Él vela por mi, sigue mis pasos y cuida de mi.

*Porque de Él, he aprendido a darle a la gente una oportunidad tras otra, es lo que Él ha hecho conmigo.

*Porque me enseñó que cuando encuentro tormentas en la vida, Él llega con su brisa, y refresca mi espíritu y mi corazón…

*Porque fijándome en Él, se que no importa a lo que me enfrente en la vida, estando atento a la voz de Cristo, Él me orienta.

*Porque imitándole a Él, sé que no hay mejor ejercicio para el corazón que inclinarse y darle la mano a los que han caído.

*Porque me Él inculcó, que ante un problema no me rinda, solo me rindo a los pies de Cristo…, y en ellos encuentro la solución.

*Porque se de Él, que lo que no puedo hacer de pie, lo hago de rodillas. Y todo lo que no pude hacer hoy por mi mismo, Cristo me ayudará a hacerlo mañana.

*Porque de Él, se me quedó grabado, el nunca desistir de un sueño, sino fijarme en las señales que Cristo me pone en el camino para poder cumplirlo.

*Porque de Él se, que la fe es la almohada de los soñadores. y el avión de los resucitados.

*Porque como buen pastor, me enseñó a sacar hoy la sonrisa que llevo escondida y dar gracias, y Él me dará nuevos motivos para que no la guarde nuevamente.

*Porque al igual que Él, experimento que hay días tan negros, que solo pueden cambiarse si saco el sol que llevo dentro, amando, luchando y creyendo.

*Porque como le sucedió a Él, si solo encuentro decepciones en mis relaciones, de amistad, le pido a Cristo que sea Él quien escriba mi historia de Amor…

*Porque tengo claro, que Cristo pone ciertas personas en mi vida para enseñarme, inspirarme, ayudarme a crecer y para hacerme fuerte.

*Porque las buenas noticias para mi, no están en periódicos, ni en revistas…, están en el Evangelio. Por eso lo leo y lo medito y voy descubriendo el tesoro que Cristo me tiene reservado cada día.

¿No es suficiente todo lo dicho para decidirse de una vez por Cristo nuestro único Pastor?

¡Por lo menos para mi lo fue, y lo sigue siendo cada día mas!

 

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