Ecos del Evangelio

2 abril, 2020 / Carmelitas
DOMINGO DE RAMOS CICLO A 2020

¡Seamos honestos con Jesús y con nosotros mismos!

 

Comenzamos la Semana Santa, la semana mas grande y mas santa de todo el año, y la comenzamos confinados en nuestras casas, pero eso no es obstáculo para que quizás mas que nunca meditemos y en profundidad los días claves de Cristo entre nosotros, que los hemos convertido desgraciadamente, en un puro convencionalismo cultural, cuando no vacacional. Este año es una gran oportunidad para que a la luz del desenlace de la vida de Cristo también meditemos la nuestra, que sin duda va a la deriva, y va, porque hemos perdido toda referencia a quien puede dar sentido a la vida y a la muerte.

¿Seremos capaces de vivir todos los misterios que se encierran en esta semana, aun estando confinados y sacar consecuencias para nuestras vidas?

 

Hay que ser consciente de que en la Semana Santa se desarrollan los acontecimientos claves de la vida de Cristo y que afectan a nuestra vida de lleno. Jesús montado en un pollino, humildemente pero consciente de su misión, se adentra por las calles de Jerusalén para que se cumpla la voluntad de Dios en Él y en nosotros. Por eso la expresión clave de hoy y de toda la semana es ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

 

Sí, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Ante tantas personas que pasan de Dios. Ante el gran escándalo de muchos cristianos, que viven como si no lo fueran, como si Cristo fuese un cero a la izquierda en sus vidas. El Domingo de Ramos es un grito a la realeza y al triunfo de Jesús. Se trata de poner a Dios en el lugar que le corresponde. Y el lugar que le corresponde es el primero. ¿O continuaremos después de darnos cuenta de nuestra fragilidad, acudiendo a Él solo en ocasiones como esta?

Sí, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Ante tanto desamor y traición, egoísmo, pesimismo u odio, ambición y desmesura en todo, que nos lleva a destruirnos a nosotros mismos, el Domingo de Ramos es un pórtico que abre delante de nosotros horas de amor y de salvación, de sufrimiento y de obediencia, de humildad y de valentía, de fe y de eucaristía, de oración y de silencio. Si así se celebra la Semana Santa.

 

• Es hora de despertar.
• Es hora de ser humanos al estilo de Cristo.
• Es hora de dejar de aparentar.
• Es hora de dejar de ser cobardes y mirar la vida que llevamos.
• Es hora de recuperar el gusto por las cosas que Jesús nos ha dejado y nos ha dicho, porque solo así recuperaremos el rumbo de nuestra vida que hace aguas por todas partes.
• Es hora de recuperar el gusto por las cosas de Dios, porque nos va la vida.
• Es hora de decidirse a poner a Cristo como guía de nuestra vida, pero de verdad y no solo con teorías y jaculatorias y banderitas y cadenas de oración cuando el zapato aprieta.

 

La grandeza en Navidad, se hizo pobreza y, en este pórtico de Semana Santa, la grandeza cabalga sobre la humildad y la pobreza de un pollino. ¡Pero qué ingenuo! (pensarían algunos de los que contemplaron el auténtico cortejo que se dio en la Jerusalén de entonces). ¿Un rey en pollino? Así es Dios. Nos desconcierta. Sí, así es Dios y mas nos valdría imitarle, porque viendo lo que estamos pasando, ¿de que sirve tanta grandeza de la que nos enorgullecemos tener? ¡Basta ya!

 

• Si, Dios habla y cabalga por el camino de la sencillez, y nosotros, por el de la grandeza y el orgullo.

• Si, Dios nos hablará, especialmente en esta semana, para quien quiera escucharlo, porque somos sordos empedernidos.

• Si, el Señor en Semana Santa es un mensaje de coherencia y de entrega, para los que tenemos fragilidad e incoherencia, para los que hoy decimos que sí, pero mañana diremos que no, porque claro primero es el compromiso que tenemos y mil excusas más.

 

El pueblo en aquel entonces, espontáneamente se echó a la calle para aclamar al rey y Señor, y éste año, los que tenemos fe, lo tenemos que aclamar confinados en casa, pero, ¡bendito confinamiento si nos sirve para algo! ¿O pasara como entonces, que lo invocamos ahora que aprieta la necesidad y cuando pase esta crisis lo volveremos a crucificar llevando una vida como la de antes de la crisis?.Tenemos una gran oportunidad para rectificar ¿o es que no tenemos nada que rectificar?, pero aunque no lo rectifiquemos, Cristo nos seguirá excusando como entonces: «perdónalos porque no saben lo que hacen»

 

 

El Domingo de Ramos nos adentra de lleno en la Pasión de Cristo. Entra montado en un borrico y saldrá de la ciudad llevando una cruz. Sube en medio de la agitación gozosa de aquellos que se sintieron liberados o tocados por su gracia y, días después, ascenderá hacia el gólgota arropado por el morbo o la indiferencia.

 

 

Hemos entrado en una crisis cabalgando en la opulencia y ahora nos tocamos la ropa de nuestra debilidad. Pero al igual que Cristo, no estamos haciendo otra cosa que ascender a nuestro calvario, del que solo saldremos si nos abrazamos a la cruz de Cristo.

 

¡QUE EL SEÑOR ESTÉ A NUESTRO LADO! Cuando, el ambiente y las ideas, no nos acompañan y nos dejan de lado. Cuando, por nuestra forma de ser, por creer en Él o ver el mundo de otra manera, sentimos que nuestras voces y hasta nosotros mismos contamos poco o casi nada. ¡Bendito sea Dios!

 

¡QUE EL SEÑOR ESTÉ A NUESTRO LADO! Cuando no entendemos el volcán de tantos dolores, injusticias, enfermedades, llantos, soledades y heridas que se estallan en la tierra y en el corazón del hombre ¡Bendito sea Dios!

 

¡QUE EL SEÑOR ESTÉ A NUESTRO LADO! Y sentiremos que, Él como nadie, sabe estar cerca de nosotros, que le encanta vivir y compartir nuestras aflicciones que sabe, como ningún médico lo hace, acercarte a cada enfermo, a cada situación y preocuparte, día y noche, por aquel que sufre amargamente.¡Bendito sea Dios!

 

¡QUE EL SEÑOR ESTÉ A NUESTRO LADO! Porque sentiremos que no es tan grande nuestra soledad, que no es definitivo nuestro abandono. que con su mano, sanas nuestras heridas y las carga, todas ellas sobre sus hombros.¡Bendito sea Dios!

 

La Semana Santa significa una cosa muy sencilla pero muy costosa:

 

 

–Es el triunfo de la paz sobre las violencias humanas. Dios es un no-violento, es respetuoso, es amigo de la vida, es Vida, enemigo de toda muerte y de quienes la provocan. Dios el ecologista por excelencia.

–Es el triunfo de la sencillez sobre las grandezas humanas. Dios es humilde, Dios enaltece a los humildes y está siempre con los débiles.

— Es el triunfo de la alegría sobre las tristezas humanas. Dios es fuente de la verdadera alegría; no se necesitan otras diversiones y entretenimientos. Dios no ama la tristeza y el pesimismo.

— Es el triunfo del amor sobre los odios humanos. Dios es amor y se manifiesta en Jesús, que no hace más que bendecir y curar y pacificar. Donde está Dios hay manos abiertas y corazón abierto. El odio es el anti-Dios.

 

— Es el triunfo de Dios sobre las miserias humanas. Ese rey que camina sobre un pollino, es el Dios que ama a los hombres. No ha venido a destruir a los hombres, sino a darnos la mano para superar nuestras miserias, a hacernos más humanos, porque solo así seremos más divinos.

 

 

 

El Domingo de Ramos, en resumen, es la puerta que Dios nos abre para que Cristo entre en lo más hondo de nuestras vidas. ¡Ya vale de tanta aclamación barata y falsa! De qué sirve, si luego no dinamitamos los candados de nuestros corazones y nos quedamos como meros espectadores. Jesús no quiere ni necesita curiosos y espectadores. Necesita hombres y mujeres que vivan con espíritu cristiano su pasión, muerte y resurrección y, luego, den testimonio de ella.

 

Ante un drama de esta clase no cabe ser neutral. Hay, que tomar partido de una vez: o con Él, o contra Él ¡La Semana Santa no es ningún entretenimiento cultural, que no. Y este año las circunstancias por las que atravesamos, espero que nos habrán los ojos para vivirla y meditarla en profundidad, porque no nos distraerá lo meramente turístico y cultural, así podremos poner toda nuestra atención y corazón en lo esencial.

 

 

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