Ecos del Evangelio

24 marzo, 2018 / Carmelitas
DOMINGO DE RAMOS CICLO B 25 de marzo 2018.

CRISTO SIENDO EL HIJO DE DIOS SE HACE UNO ENTRE NOSOTROS Y NOS DA VIDA.

 

Llegamos a la última semana de cuaresma, Semana Santa, se inicia con el domingo de Ramos y nos introduce a interiorizar el misterio de la Pasión de Cristo. Con la lectura del Evangelio de San Marcos, de este domingo, centramos la mirada en el camino que Jesús hace hasta culminar en la Cruz.

 

La Sagrada Escritura dice que Jesús “sufriendo, aprendió a obedecer”, pero, él no quería el sufrimiento y tampoco buscaba la muerte, sólo buscaba cumplir la voluntad de Dios Padre. Jesús hace presente el Reino de Dios estando con los pecadores, con los excluidos, los enfermos, con las mujeres; signos de contradicción para los gobernantes y gentes que creían cumplir la ley y no acababan de descubrir que Jesús era el “Hijo de Dios”. Jesús no busca la muerte, no busca que le condenen, no quiere incluso llegar a “ese cáliz”, sólo quiere hacer presente entre los más pobres y despreciados el amor de Dios, porque “a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario se despojó de su rango y tomo la condición de esclavo” porque “¡Jesucristo es Señor! para gloria de Dios Padre”

 

Los que decimos que creemos en Dios, en la Iglesia y en el mensaje de Cristo estamos llamados a centrar nuestra atención y vivir con fe estos días.

Con la participación en las celebraciones litúrgicas nos adentramos en el misterio pascual que lleva a recordar: cómo, por qué y para qué muere Jesús en Cruz. Cristo da ejemplo de entrega y profundizar en este misterio en el Sacramento de la Eucaristía, la oración, el sacrificio, la limosna y el ayuno, fortalece la fe, la esperanza y la caridad que son frutos del encuentro profundo con el Hijo de Dios que “se rebajó hasta someterse a la muerte”

 

Con el domingo de Ramos, iniciamos una celebración de “encuentro con Dios” y recordamos con mucha alegría la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, proclamado Rey por la gente, ellos le reciben y van a su encuentro con palmas, con cantos que hinchan el corazón de gozo “muchos alfombran el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás, gritaban: ¡viva! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!” Al vivir esta emotiva escena de la escritura se hace recuerdo de aquello que ya sucedió, y que de una manera u otra conmemoramos en este tiempo, acontecimiento que se renueva en la vida del hombre.

 

Jesús entra en el corazón del hombre, acogido con verdadero regocijo y alegría, pero, cuando su mensaje interpela la propia vida -o no hace falta porque Dios estorba-, se le traiciona y persigue porque se “vive mejor sin Dios”, entonces este tiempo de reflexión, se convierte en tiempo de diversión, de descanso… de todo lo que se quiera hacer, menos el buscar la configuración con Cristo y aún menos amar como él amó”. Para los cristianos que recordamos el sacrificio que Cristo hizo por nosotros, es justo y necesario que la Iglesia nos ofrezca este espacio de la cuaresma que prepara la mente, el alma y todo el ser, para vivir una nueva PASCUA.

 

Estamos Invitados a no quedarnos en un simple espectáculo, a no mirar el sufrimiento que Cristo Jesús soportó sino a ir más allá de lo superficial, de lo histórico o de lo folclórico, es tiempo de trabajar para alcanzar la santidad, de hacer fortalecer la fe con las pequeñas y grandes renuncias, los sacrificios, el sufrimiento, el servicio a los demás y la oración.

 

Dejarse seducir por Dios es aceptar todo y a todos, es saborear la gloria de Dios ya aquí en la tierra. Vivir la propia muerte para encontrar la gloria eterna, eso es participar de la muerte y de la resurrección de Cristo. Oportunidad para hacer una buena valoración e interrogarse: ¿Acepto las ocasiones de sufrimiento espiritual, emocional o corporal para crecer en la fe? ¿Cómo voy a vivir estos días santos?

 

La lectura del inicio de la celebración refiere la entrada triunfante de Cristo en Jerusalén, como Rey y Señor de todo el universo, posteriormente en la proclamación del evangelio de San Marcos se narra todo el proceso de persecución, la traición a Jesús por uno de los suyos, el traer y llevar a Cristo Jesús de un gobernante a otro y el cómo es tratado antes de ser condenado y la muerte del Señor. El que fue tratado de Rey ahora es tratado como un criminal y será condenado como tal a muerte de cruz. Esto no es ni más ni menos que la contradicción de la vida, la luz y las sombras presentes en la vida del ser humano pero también una confianza en Dios que lo puede todo “por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado”.

 

“Cristo a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario se despojó de su rango y tomo la condición de esclavo” y asumió su condición de hombre haciéndose como uno de los nuestros para enseñarnos que el poder no lo es todo, el dinero no compra la felicidad y que sólo buscando hacer presente el Reino de Dios entre los hombres con justicia, paz y amor se alcanza una NUEVA VIDA, la que cristo nos da con su RESURRECCIÓN.

 

¡Maravilloso día del señor!, desde niña ha llamado mi atención el domingo de ramos, claro está, entonces no tenía el conocimiento de lo que sucedía y aún de joven en mi pobre conocimiento y crecimiento de fe no acababa de entender lo que realmente se celebraba, sin embargo, me alegraba y aun ahora sigue siendo un día maravilloso, es un día de entrar sintonía con Dios y buscar su amor. Ahora conozco bien que este último domingo de cuaresma nos acerca ya a la gran fiesta de la Pascua y que Cristo Jesús entra en Jerusalén para ser proclamado como Rey, todos cantan, bailan y le reciben con alegría, es como un preludio del día de Pascua.

 

La Pascua bien celebrada es la fiesta más grande de las solemnidades, que celebra la Iglesia, porque, es el acontecimiento en que Cristo se nos da definitivamente. Dios Padre resucita a su Hijo, y por la Fe creemos que Jesús está Vivo entre nosotros por toda la eternidad en la tierra y en el cielo, sobre todo “¡Él vive!” en el corazón de cada hombre y cada mujer que le busca con sincero corazón.

 

SED DE AMOR

Antes de entrar en la celeste gloria
“el Dios-hombre tenía que sufrir”.
Alcanzó la victoria con su cruz,
Él mismo nos lo dijo.

¡Cuántos desprecios por mi amor sufriste
En tierra extraña!
También yo quiero oculta y despreciada
Vivir y ser en todo
La última por ti.

Tu ejemplo, Amado mío,
A abajarme me invita y a despreciar honores.
Para encantarte, quiero
Permanecer pequeña.
Olvidarme de mí
Tu dulce corazón cautivaré.

 

Con Santa Teresita del Niño Jesús en su poesía 28

 

 

OREMOS:
Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador, se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Hna. Glorena Ricardo Machuca CSJ

 

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