Ecos del Evangelio

1 abril, 2018 / Carmelitas
DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CICLO B 2018

“Contempladlo y quedaréis radiantes”

 

¡Feliz Pascua de Resurrección! Hoy no es un domingo cualquiera: ¡HOY ES PASCUA!. Si cada domingo celebramos la resurrección del Señor, hoy la celebramos con mayor Solemnidad junto con su Pasión. Rebosa tanto de sentido, lleva consigo tanto gozo el domingo de Pascua, que necesitamos cincuenta días para celebrarlo debidamente. Es el tiempo pascual, o la cincuentena pascual, que va desde la fiesta de hoy hasta domingo de Pentecostés, estos cincuenta días que son como un solo y único día festivo, como un gran domingo.

 

“Dios lo resucitó al tercer día… Nosotros somos testigos…” Este es el anuncio de Pedro en casa de Cornelio: “Dios lo resucitó al tercer día”: Pedro y los demás discípulos nos dan testimonio. Podemos tenerlo por muy seguro. No pecan en absoluto de ilusos o mentirosos: ¡bastante les costó creérselo!

 

-Primero, no se fían nada de unas mujeres visionarias. Luego, comprueban con sus propios ojos que efectivamente el sepulcro está vacío. Pero no descartan la sospecha de que alguien se haya llevado el cuerpo del Señor. Y así, entre dudas y miedos, recordando las palabras del Maestro y leyendo de nuevo las Escrituras, avanzan hacia la luz.

 

-Hasta que llega la prueba definitiva, la de la amistad, la del amor: se sientan a la mesa con Él. Sí, Jesús de Nazaret, el hijo del carpintero, el que fue ungido con el Espíritu Santo y con poder, que pasó por el mundo haciendo el bien y terminó colgado en un patíbulo, a éste, ¡DIOS LO HA RESUCITADO! Nadie lo ha visto con los ojos de la carne, pero Él no está en el lugar donde lo pusieron y por el contrario se ha aparecido, no a todo el pueblo, sino a unos testigos que Dios había designado.

 

-Nosotros creemos que Jesús resucitó porque unos hombres, unos sencillos pescadores, nos lo han dicho y lo han rubricado con su sangre. Y porque, después de ellos, muchos otros cristianos han vivido y han muerto por esta misma causa durante veinte siglos.

 

-Nosotros estamos ahora aquí porque, habiendo sido bautizados en esta fe, que es la de la Iglesia, queremos experimentarla una vez más y proclamarla en todo el mundo y trasmitirla a las generaciones venideras.

 

-Nosotros también somos testigos. Eso es lo que deberíamos poder anunciar también nosotros, después de esta celebración, después de cada celebración, convertidos en apóstoles y evangelistas actualizados. Teniendo muy en cuenta que, si somos capaces de afirmar de palabra y de confirmar con las obras la resurrección de Jesús, es porque también nosotros hemos sido resucitados con él por la fuerza del Espíritu.

 

-Hemos de ser hombres y mujeres de esperanza. No se puede andar por el mundo con cara de angustias y profetizando calamidades.

 

-Hemos de mantenernos, a pesar de todas las contrariedades y calamidades, en un optimismo insobornable, hecho a prueba de amor y de muerte.

 

-Necesitamos estar al lado de las personas de buena voluntad que luchan por un mundo mejor. La salvación del hombre y de la humanidad no es una utopía. El amor y la vida triunfarán. Cristo ha vencido al pecado y la muerte.

 

-Hemos de entrar sin miedo “en el sepulcro de Dios” que es el mundo moderno, tan secularizado, tan vacío de Dios, pero tan necesitado de Dios para llevarles el Espíritu del Resucitado que de sentido a tantas vidas sin sentido.

 

-Necesitamos correr la piedra que sepulta a mucha gente y no esperemos que la jerarquía nos lo mande, porque muchos de ellos, tienen que dejarse de demasiadas seguridades y cargos, que les mantienen atados a lo mundano, a la poltrona. Aun tienen que descubrir que hay que fiarse bastante más del Espíritu, y tienen que aceptar de una vez, el riesgo de la fe.

 

-Hemos de tomarnos en serio la misa de cada domingo, no como un precepto religioso que hay que cumplir, como una mera ceremonia que nos puede justificar por sí misma, sino como el lugar y el momento privilegiado de nuestro encuentro semanal con el Señor, encuentro que nos ayudará a renovarnos en nuestro compromiso bautismal, a no perder nunca de vista el horizonte de la trascendencia en medio de las tareas de las cosas temporales, a distinguir “los bienes de arriba” de “los bienes de la tierra”, puesto que “allá arriba” es “donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios”.

 

-Necesitamos convertir siempre nuestra reunión dominical, y más especialmente en este tiempo, en una auténtica fiesta desbordante de alegría, que prefigurase el banquete del Reino. Dispongámonos, pues, a celebrar la Pascua del Señor, a hacer la experiencia del Señor resucitado. El está aquí con nosotros. No lo vemos pero está. ¡Claro que está! Como estamos nosotros mismos. Sólo nos falta darnos cuenta, reconocerlo, intimar con él. Y entonces nuestra vida será como la de Jesús, y nuestro testimonio como el de los apóstoles.

 

La Fiesta cristiana de la Resurrección que se celebra cada domingo y especialmente en éste es el descubrimiento de que en lo más escondido de nuestra intimidad hay una salvación. Es el descubrimiento en cada uno de nosotros que la realidad de nuestra vida ha sido esencialmente transfigurada por el hecho de la Resurrección de Cristo.

 

La Fiesta cristiana de la Resurrección es una convocatoria a aquello que tenemos en común. Esa soledad última. Esa pregunta que nadie sacia. Esa inquietud, si se quiere, que no nos deja descansar. Esa búsqueda de sentido. Ese anhelo por el bien en cualquiera de sus formas. Esa razón que buscamos al dolor, al envejecimiento, al impulso por vivir dignamente… a esto la Fiesta de la Resurrección nos da respuesta.

 

Sentirse transformado porque Cristo da sentido salvador a todo, porque nos hace pasar por el valle oscuro de la existencia y de la muerte y nos conduce más allá de toda lágrima, es ponerse en situación de fiesta.

 

La resurrección de Cristo ha vencido los poderes demoníacos que hay en el fondo de nuestro ser: esos desalientos y agresividades, esa búsqueda de lo inmediato y de lo egoísta, esa maldición de tener que morir. Y… cuando esto se descubre, entonces se sabe esperar en vez de maldecir; amar en vez de odiar. creer en vez de “saber”. La verdad de la Resurrección lo cambia todo. Sobre todo nos hace cambiar a nosotros y nos impulsa a decir a todos que la alegría de la Resurrección es una realidad que disuelve y asume todos nuestros dolores.

 

-Que la luz de Cristo Resucitado, lejos de apagarse, se mantenga encendida con nuestro testimonio, con nuestras actitudes positivas, con nuestros pequeños detalles.

 

-Que el grito, que desde hace veinte siglos decimos los cristianos ¡Resucitó! ¡Aleluya, aleluya!, siga cruzando fronteras y continentes. Pero, sobre todo, que nosotros vivamos y estemos convencidos de la presencia del Señor resucitada y resucitadora.

 

¡YO SI SÉ, DÓNDE ESTÁS SEÑOR, DESPUÉS DE RESUCITAR!

 

*En la vida que triunfa sobre la muerte.

*En los que apuestan por Ti, cuando asomándose a tanto sepulcro abierto

salen de él dispuestos a sembrarlo todo de alegría.

*En la esperanza que cree contra toda desesperanza.

*En aquellos que, desenrollando tanta venda que ata, las dejan a un lado para que, la libertad, sea posible para todo hombre que la busca.

*En todo aquel que lucha por la vida.

*En los que indagan en tu historia y en tu muerte.

*En los que desean que, Tú, seas razón y norte.

*En los que, marchando hacia tu tumba, saben que, fuera, vives y reinas inmortal y glorioso.

*En el que sufre, pero se levanta.

*En el que llora con los que sufren.

*En los que no han alejado de sus corazones sentimientos, misericordia e ilusiones.

*En aquellos que luchan sin desmayo.

*En los que mirando hacia el cielo quieren hacerlo presente en la tierra.

*En los que siendo crucificados en un madero, son conscientes de que Tu voz y Tu mirada se transmiten a través de aquellos que Tú empujas, defiendes y amas.

*En los que a partir de esta mañana de luz radiante y llena de vida, viven resucitados como Tú.

 

 

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos vosotros, amigos, amados de Dios!

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies