Ecos del Evangelio

4 abril, 2021 / Carmelitas
DOMINGO DE RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

UNA ESPERANZA QUE VIVE

 

 

Vivimos continuamente de esperanzas: la esperanza de despertar a la mañana siguiente, la esperanza de llegar a tiempo al cole o al trabajo, la esperanza de encontrarse con las personas queridas, y también las esperas que continuamente hacemos a lo largo del día en las tiendas, en el tráfico, la calle, al teléfono etc. que muchas veces parecen cansadas y eternas.

 

La práctica de la paciencia es cada vez más difícil y el que las cosas no salgan como uno espera o no se tenga en ipso facto provoca desilusión y tristeza, entonces es cuando dejamos de disfrutar los detalles del día a día, dejamos de captar los mensajes que nos llegan del exterior y de alegrarnos de la buena compañía.

 

Esta misma experiencia fue la que vivieron los discípulos después de la muerte de Jesús, porque junto con Él en su sepulcro se quedaron todas sus esperanzas. Pero a pesar de la tristeza que invadía su corazón, surgió la Esperanza que Jesús ya había anunciado, la cual los discípulos comprendieron al ver el sepulcro vacío: la Esperanza del Resucitado.

 

María Magdalena es la primera testigo de las promesas de Jesús y al encontrase con la piedra del sepulcro corrida creyó en las palabras del Maestro y aunque desconcertada quiere que otros sean también testigos y anuncia con fe: “He visto a mi Señor”, porque la alegría que la invade no puede contenerla por eso compartió con los discípulos el gozo de la resurrección de su amor y su esperanza.

 

Este mismo deseo de compartir el gozo que llevamos dentro a causa de una vivencia o acontecimiento nuevo que transforma nuestra vida, nos hace vibrar y vivir con una actitud renovada nos trasciende y sale a exterior haciendo partícipes a quienes están a nuestro lado del gozo, la alegría y la paz que esta experiencia nos da.

 

Y en este tiempo Pascual que hoy iniciamos la invitación es a “dar razón de la esperanza que nos habita” 1Pe 3,15.

 

“Para dar esperanza es suficiente con ser una persona amable que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia”

Frateli Tutti

 

 

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

 

Hna. Fernanda Itzel Hernández Guerrero CSJ

 

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Carmelitas de San José

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