Ecos del Evangelio

6 abril, 2019 / Carmelitas
DOMINGO V DE CUARESMA. CICLO C 2019

 

“Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi pueblo”

 

 

Esta primera lectura de Isaías es una bocanada de aire fresco en medio del desierto, expande nuestros deseos de permanecer en la incomodidad que conlleva el estar a la intemperie experimentando nuestras pobrezas y limitaciones. Se nos invita a desasirnos de lo antiguo, de nuestros miedos, desconfianza, falsas seguridades, y nos dice el Señor “Mirad que realizo algo nuevo”, el pasado ya es pasado, nada podemos cambiar, pero sí podemos incorporar las experiencias del pasado para obtener el conocimiento de Cristo Jesús.

 

En el Evangelio de hoy, podemos preguntarnos ante la mirada de Jesús, ¿Estoy libre de pecado para condenar a mi hermano?, ¿Quién está libre de pecado?… aceptar que todos somos pecadores es una tarea que nos hace reconocernos limitados, carentes, necesitados de perdón. Aceptar que soy pecadora es una necesidad urgente para empezar a cambiar.

 

Jesús no justifica el adulterio de la mujer, sino que es ocasión para que se dé cuenta de su pecado y pueda convertirse de su comportamiento. Jesús resalta la importancia del cambio en la vida de las personas, antes que ejercer una condena que no da la oportunidad de corregir el error.

 

Desde Jesús nos toca aprender a mirar los pecados de los otros, y no condenar de forma rápida. <<Aprende a mirar con los ojos de Jesús>>.

 

Una persona puede tener muchos pecados, pero los cristianos, incluso en esas situaciones que nos sumergen en el lodazal del pecado, tenemos que decirnos una y otra vez: «no estoy orgullosa de mis pecados… me avergüenzo de ellos…» Este ejercicio lo hago con frecuencia en mi vida. No quiero estar orgullosa de mis pecados, sólo quiero estar orgullosa de lo que Cristo con su sangre hace cada día por mí.

 

Hay personas que creen que nunca van a superar sus pecados y miserias humanas. A estas personas hay que recordarles que es necesario ese encuentro, ese silencio meditativo, ese saber estar cerca de Jesús para sentirse perdonado por Él y ese perdón nos llevará siempre a un cambio real de vida. No hay cambio si no hay encuentro con Él, aunque sea que por motivo de un pecado nos hayamos acercado al encuentro con su misericordia…

 

1. ¿Cómo afrontas tus pecados? ¿Con miedo? ¿Con orgullo? ¿Con cobardía?

2. ¿Qué tiene más importancia en tu vida la condenación o la salvación eterna? ¿Juzgas a los demás con facilidad? ¿Juzgas sus intenciones y caídas?

3. ¿Cómo tratas a los que están espiritualmente lisiados por el pecado?

4. ¿Qué significa para ti la frase «vete y no peques más…»? ¿Cómo entenderla en tu vida concreta?

5. ¿Experimentas en tu vida la misericordia y el amor perdonador de Dios o eres una persona que siempre te tortura tu pasado?

 

 

“No tengo miedo a mis debilidades, porque ellas me dan la seguridad de que el FUERTE está en mí y Él es Omnipotente”. Sor Isabel de la Trinidad

 

Hna. Roselvi Izquierdo Escalante CSJ

 

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