Ecos del Evangelio

9 mayo, 2020 / Carmelitas
DOMINGO V DE PASCUA CICLO A

 

YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

( Jn 14, 1-12)

 

 

En el Evangelio de este quinto domingo de Pascua, Jesús nos habla desde su corazón y nos dice: “No se turbe vuestro corazón”. El corazón es muy importante para El, ya que es el centro integrador que nos lleva a relacionarnos con Dios, con el prójimo y con todo lo creado. Él sabe que nuestro corazón es muy frágil y que a menudo se puede turbar por tantas cosas, situaciones o personas. Por tanto, hay que estar vigilantes y darnos cuenta de cómo y dónde está nuestro corazón: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón”.

 

Tener un corazón centrado en Jesús de Nazaret y enamorado de Él, nos lleva a vivir en el Amor, en la paz incluso en las dificultades cotidianas de la vida. Sería una gran mentira decir que amamos a Jesús, cuando queremos que todo nos sea fácil, es necesario aprender que no es la hipocresía de decir amar a Dios, sino la humildad de aceptarlo con Amor.

 

Jesús nos dice: “Creéis en Dios creed también en mi”. La fe nos impulsa e inspira a creer en el Padre y en el Hijo, unidos en el Amor y al seguir su ejemplo nos lleva a un compromiso de:

 

• Orar sin desfallecer,

• Mostrar lo que es amar al Padre y al Hijo,

• Luchar cada día por ser un solo corazón y una sola alma con los hermanos en la fe,

• Servir a los más necesitados y acercarlos a Dios,

• Mostrar humildad, fortaleza y entendimiento,

• Caminar en Fe, en Esperanza y en Amor.

 

 

El Señor nos revela: “En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar… volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros”. El amor de Jesús hacia cada hombre y hacia cada mujer es un amor eterno, que supera todo: Tiempo y espacio. Él piensa en nosotros y obra en favor nuestro, su gran deseo es que estemos donde está Él, que vivamos en unidad con Él, como el Padre y Él viven unidos.

 

También Jesús nos recuerda: “Y a donde Yo voy sabéis el Camino”. El camino de la Cruz para llegar a la gloria, poniendo todo en manos de Dios y que Él sea quien nos ayude con su gracia a saber caminar en fe y entregar a Jesús el corazón en humildad, siempre dispuestos a la obediencia del Padre.

 

Jesús es el Camino para llegar al Padre, por eso afirma: “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Por tanto, la meta no está aquí en el mundo humano, la meta es cuando estemos entregados en los brazos del Padre, esa es la meta del ser humano que ama, que siente esa fortaleza de vencer dificultad. Cada día compartamos esa gran alegría de sentirnos entre los elegidos y las elegidas de Dios.

 

Hna. Micaela Villa Vargas, CSJ.

 

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