Ecos del Evangelio

16 mayo, 2020 / Carmelitas
DOMINGO VI DE PASCUA CICLO A 2020

LA PASCUA TIEMPO DE RENACER

 

La Pascua siempre es un tiempo para renacer, para ser cada vez personas más resucitadas, es decir, MENOS apegadas a lo terrenal y MAS enamoradas del Espíritu que Cristo Resucitado nos infunde. Y en esta Pascua tan especial, por motivo de la pandemia, en que no es que estemos encerrados por miedo a los judíos como les pasó a los apóstoles, sino por miedo a un bichito (¿qué cosas verdad?), tenemos mas tiempo para decidirnos a replantarnos nuestra manera de ser cristianos Vamos pues a recordar lo esencial, y a hacernos las preguntas que sean necesarias…

 

1º-Cristo no está, ni pasado de moda, ni jubilado: No está sentadito en su trono celestial junto al Padre haciendo una partida de mus… ¡Válgame Dios! ¿Pero no significa nada el saludo de cada domingo: ¡El Señor esté con vosotros!? ¿De verdad creemos que está con nosotros? ¿Y nosotros, estamos con Él? ¿Hablamos con Él en la oración? ¿Y sobre todo: celebramos lo que creemos, lo vivimos y lo testimoniamos?

 

2º-Jesús vive y está presente en los Sacramentos: ¿Cómo los recibimos: como una rutina que después se quedan inscritos en un libro y nada mas? ¿Somos conscientes, que cuando recibimos un sacramento debemos VIVIR según esa gracia que recibimos, y sobre todo en la Eucaristía?

 

3º-Jesús vive y está presente en su Palabra: ¿De verdad escuchamos el evangelio como hubiéramos escuchado a Jesús en aquel tiempo…? ¿Entonces porque muchos no lo consultan y meditan con asiduidad? ¿Qué hacemos para que se traduzca en nuestra vida y obras? ¡Ay si el mundo lo escuchara e hiciera caso de Él, cuántos disgustos como el que estamos pasando nos evitaríamos!

 

4º-Jesús vive y está presente en la comunidad: Unidad común. Una comunidad no es grupo de personas que se reúne para cumplir el precepto dominical y hasta el domingo que viene. ¿Si Jesús vive en la comunidad, de verdad lo que tenemos y somos lo ponemos al servicio de la comunidad? ¿Qué es lo que tenemos en común? ¿Nos sentimos unidos en la fe, en la esperanza y en el amor? ¿Estamos disponibles para trabajar por nuestra comunidad? ¿O tenemos tantas obligaciones que no nos queda tiempo para convivir y compartir con los miembros de la parroquia? Pues ya veis ,de no tener tiempo para nada, nos sobrado el tiempo. Todo ha quedado colgado en una percha.

 

5º-Jesús vive y está presente en los pobres, enfermos necesitados, excluidos y marginados por los puritanos de siempre: Amigos, los verdaderos cristianos nunca deben sentirse huérfanos. El vacío dejado por la muerte de Jesús, ha sido llenado por la presencia viva de su Espíritu de resucitado.
Lo que configura la vida de un verdadero creyente no es el ansia de placer, ni la lucha por el éxito, ni el estar sin parar de un lado a otro, ni el ambicionar ni siquiera la obediencia estricta a una ley. Sino vivir en la verdad del evangelio, es decir vivir con y para los demás ¿Haremos caso, o tendrá que ir poniéndonos en nuestro sitio los avatares de la naturaleza? ¿A dónde pensábamos llegar con tanto desenfreno de todas clases?

 

El Evangelio es el verdadero antítodo para cualquier virus, el problema es que los cristianos somos los primeros que tenemos que testimoniarlo y muchos no lo hacen, porque también se han subido al carro del todo vale y me apetece.

 

Hay que volver AL AMOR PRIMERO... A esa espontaneidad que nace no de nuestro egoísmo sino del amor de Cristo. Una espontaneidad en la que uno renuncia a sus intereses egoístas y se confía al gozo del Espíritu. Una espontaneidad que hace nacer el sentido de compresión, acogida y compromiso por cualquier necesitado. Por eso la vida nueva que surge de seguir al Resucitado siempre se enfrenta a cualquier estilo de vida que surge de la mentira, el egoísmo, la ambición, el chantaje y cualquier actitud que vaya en contra de la dignidad de la persona.

 

Mirad: vivimos en un mundo donde a la mentira se la llama diplomacia; a la explotación negocio; a la irresponsabilidad tolerancia; a la injusticia orden establecido; a la sensualidad amor; a la arbitrariedad libertad; a la falta de respeto libertad de expresión. Y lo más triste es que a este estilo de vida se han apuntado no pocos cristianos. Actitudes como las que acabo de citar, son los virus que han llevado a que surja la pandemia que padecemos. ¿Estamos dispuestos a combatirlos?

 

¿Que cual es la manera para combatir esos virus ? fijaros en la actitud de uno de los doce que nos dice la primera lectura: Felipe, en Samaría, comienza a predicar a Cristo -era la misión que había recibido, y dice que : la ciudad se llenó de alegría. No he podido menos, que pensar en que ese resultado sería el que debiéramos intentar los cristianos en el mundo y precisamente en el momento que estamos viviendo, porque si algo necesita el mundo hoy día es alegría. Pero alegría de la buena, no las carcajadas o risotadas que esconden, no pocas veces, el simple jolgorio para evadirse del desencanto y del vacío. El mundo de hoy esta invadido de miedo, porque no tiene en su interior la verdadera alegría. Esa alegría que tienen algunas personas aun en los momentos mas difíciles, como el que atravesamos.

 

Es que es muy sencillo: si el hombre borra de su horizonte a Dios; si el hombre va solo detrás de su propia inclinación y sus anhelos; si habla sólo de gozar y de vivir «que son dos días», resulta natural que el hombre arremeta contra el hombre y destruya todo lo que puede oponerse a la consecución de sus deseos, aunque sea llenando el mundo de inquietud, de dolor y de angustia.

 

¿O no lo estamos padeciendo? ¿Tenía que venir lo que estamos padeciendo , para pararnos a pensar? ¿De verdad estamos reflexionando y eso nos llevará a cambiar?

 

Si alguien tiene que empezar a dar ejemplo de que es posible vivir de otra manera, somos los cristianos. Tenemos que reconocer que somos también cómplices de los desaguisados que se cometen en el mundo. Sí, lo somos, porque muchos que dicen conocer a Cristo, lo conocen tan superficialmente y están tan instalados y acomodados, que no están dispuestos a dejar privilegios y vanaglorias y bienestar ficticio. Ya me diréis que alegría pueden llevar a los demás. Son los cristianos anestesiados, los cristianos paganos.

 

Pues nunca es tarde para rectificar. Jesús, amigos, es «camino, verdad y vida». Es otro modo de caminar por la vida. Otro modo de ver y sentir la existencia. Otra dimensión más honda. Otra lucidez y otra generosidad. Otro horizonte y otra comprensión. Otra luz. Otra energía. Otro modo de ser. Otra libertad. Otra esperanza. Otro vivir y otro morir.

 

Por eso, y acabo, como dice S. Agustín:

 

«Alejarse de Cristo es caer» Y yo os digo. (¿Os parece poco el tropezón que padecemos?)

«Dirigirse a Él es levantarse», y yo os digo (¿estamos dispuestos a levantarnos y cambiar?

«Permanecer en Él es estar firmes», y yo os digo (¿nos resignaremos a doblar la rodilla y seguir mordiendo el polvo, sabiendo que hay otra manera de afrontar la vida?)

«Volverse a Él es renacer», y yo os digo, ¿no vale la pena tomar de una vez el evangelio como guía de vida?

«Habitar en Él es vivir», y yo os digo, ¿no vale la pena dejar de sobrevivir y vivir de verdad?

 

 

El ser humano ha tropezado ya demasiadas veces con la misma piedra. ¿Será esta de la pandemia otra más de la larga serie? ¿O seremos capaces de regenerarnos y regenerar nuestro entorno? En nuestras manos está, el cómo y de que manera, nos lo dice el Evangelio, pero de manera muy clarita. Así que excusas ni una.

 

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