Ecos del Evangelio

19 junio, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XII T.O. CICLO B 2021

¡Maestro, acompáñame a la otra orilla!

 

 

En el evangelio de este domingo –XII del Tiempo Ordinario– la Palabra de Dios nos descubre lo que pasa en nuestro interior, especialmente cuando en nuestra alma se levantan las borrascas y las adversidades nos hacen tambalear, es entonces, cuando Jesús nos sale al encuentro tocando nuestra realidad y nos cuestiona nuestra falta de fe.

 

 

Cuando se nos presentan dificultades en la vida, que no se le ahorran a nadie, la salida más común es cuestionar a Dios sobre lo que acontece, como los discípulos ¿No te importa que nos hundamos? Como si Dios no se diera cuenta de lo sucedido, será que el sueño de Jesús significa el dejarnos en libertad, en dejar que busquemos ideas creativas y acudir a quién nos puede auxiliar, pero no de cualquier manera sino con fe, confiando que Él puede calmar nuestras tormentas y devolvernos la paz. Ahí radica la diferencia de “como acudimos”, vamos con Dios a que nos solucione la vida o nos acercamos “confiados en su paternal providencia que nunca nos abandonará”, como decía nuestra venerable madre Rosa.

 

 

Hay situaciones, como las que vivimos en estos momentos, donde la confianza en Dios se pone a prueba, momentos muy difíciles en los que sólo la fe nos mantendrá con esperanza, y sin duda hoy podemos decir ante estas situaciones que vivimos “Esto sólo Dios lo puede remediar” como lo decía madre Rosa, ante situaciones que le desbordaban y que no veía salida humana esperaba contra toda esperanza; y por otro lado, poner lo que esté de nuestra parte, como decía San Agustín “El que te creo sin ti, no te salvará sin ti”, no dejemos toda la responsabilidad al maestro, tomemos partido en la situación teniendo en cuenta lo que decía san Pablo en la segunda lectura “Lo viejo ha pasado, lo nuevo ha comenzado” seamos personas de fe auténtica aquella que se fragua en lo inesperado.

 

 

Es importante descubrir que Jesús no nos cuestiona sobre lo que hacemos o dejamos de hacer sino en nuestra adhesión a Él, confiar en Él con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.

 

 

Que hoy podamos “retirarnos a la otra orilla” en un tiempo de silencio y desde ahí escuchar la voz de Jesús que nos invita a confiar “Fíate siempre de mí, aunque a veces te parezca que es difícil confiar, fíate siempre de mí”.

 

Bendecido y gozoso día del Señor…

 

 

Hna. Eva Luz González López csj

 

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Carmelitas de San José

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