Ecos del Evangelio

7 agosto, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XIX T.O. CICLO B 

 

Jesús responde a las críticas que le hacen, y les advierte que es Dios quien llama a sus elegidos, que Él es el nuevo pan bajado del cielo, y que tendrá vida eterna quien crea y coma del alimento que nos da Jesús. A su vez va creando el nuevo pueblo de Dios: gente buena que se alimentará de Cristo para dar lo mejor de sí, para suscitar la justicia en el mundo.

 

Dios siempre alimenta; la providencia de Dios es evidente. Por eso Jesús se revela como el alimento que da vida eterna y que fortalece a sus seguidores.

 

Habrá hambre en el mundo y millones necesitan calmar esa hambre; Dios enviará a sus seguidores a calmar esa hambre vivir en un mundo tan dividido por la corrupción, la violencia, las injusticias sociales, la pobreza en general y la riqueza mal distribuida.

 

 

El cristiano que fortalece su fe, al comer el cuerpo de Cristo, no puede permanecer indiferente ante el dolor de tanta gente. Dios necesita de las personas buenas, es decir, de sus fieles servidores para ayudar y sanar los corazones de las personas que imploran su ayuda.

 

El papa emérito Benedicto XVI, dijo acerca de la Eucaristía: “participando en la Eucaristía vivimos en modo extraordinario la oración que Jesús hizo y hace continuamente por cada uno a fin de que el mal, que todos encontramos en la vida, no llegue a vencer, y obre en nosotros la fuerza transformadora de la muerte y resurrección de Cristo.

 

Hna. Fidelia Gaona Pio CSJ

 

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