Ecos del Evangelio

9 julio, 2021 / Carmelitas
Domingo XV del Tiempo Ordinario

TE SEGUIRÉ…

 

 

Profecía de Amós (7, 12-15)

Relación con la vocación símil de la vocación y la del profeta Amós

El Señor me arranco de mi rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.

También a nosotras, Dios nos sacó de nuestro entorno, familiar, social, de amigos, trabajo…

Cuántas veces también nosotros decimos lo mismo, en el caso de la Vida Religiosa, muchos de los testimonios se dice pues yo no quería ser religiosa, pero ¡ni por la cabeza me pasaba esto! A ti no, pero a ÉL, sí, era ÉL quién te guiaba.

 

Dios nos arranca de nuestro entorno familiar, social. Y nos manda profetizar ¿A dónde nos envía?

Ámbito familiar, nos saca de nuestra familia, pero nos da otra familia, es decir, nos saca de nuestras seguridades y comodidades.

En el ámbito social, también pasa un poco de lo mismo, nos saca de la sociedad y nos libera de tantos peligros de la sociedad. Aunque seamos del mundo, pero no pertenecemos al mundo. Pertenecemos al Dios que nos ha liberado.

En el ambiente laboral, se piensa pero sí yo pensé que este trabajo no lo iba a desarrollar y al final te acabó gustando. ¡Cosas del Amor!

 

 

Presumo de mis debilidades…

Para que no me engría se me ha dado una espina en la carne.
¡Cuánto saber y pedagogía la de Dios! Siempre nos hace ver las pequeñeces en las que estamos envueltos y no hace volar más alto, como es Él. Sin embargo, el hombre por naturaleza humana tiende a lo efímero, caduco, pero Dios nos quiere con expectativas más amplias y grandes.

 

Y como dice la lectura de Efesios
• Dios nos eligió en Cristo, y nos eligió para qué ¡fuésemos santos!

 

¿Qué santidad queremos? una santidad mediocre o bien, una santidad en la que sólo podamos decir: ¡hágase tu voluntad! Esa es la santidad que Dios quiere de nosotros una santidad de abandono en sus manos. Pero para esto hay que fiarse totalmente de Él, solamente Él puede dar esa certeza de que necesitamos de su confianza, e incluso mucha veces decimos que confiamos en los demás, sin embargo, en cuanto hay una traición ya no se confía en esa persona. Por consiguiente, podemos decir que Dios no te traiciona, más bien, es la persona humana la que traiciona a Dios.

 

Todos los humanos somos un complejo de emociones, sentimientos, tristezas y alegrías. Y todo eso es impenetrable cuando no se trabaja, queda hecho como un bloque de hormigón. Para esto pidamos a Dios que nos dé su gracia para vivir de cara a Él. Vivamos una vida confiada en Dios, que Él ve el corazón y no las apariencias.

 

En el Evangelio de Marcos, el Maestro instruye y envía a sus discípulos
Llamó a los doce y los envió MC 6,7.9

 

En Marcos, vemos claramente que primeramente Jesús instruye a sus discípulos antes de enviarlos. Una vez que les envía, les pide que no lleven nada, abandonarse en la providencia de Dios.

 

“No llevar nada”, ese no llevar nada en cuanto a lo material, ya que nuestras herramientas no será lo que llevemos, sino ese mismo Dios que llevamos con nosotras. El hablará por nosotras, en cada circunstancia que se presente.

Cuántas veces cuando salimos de casa, siempre estamos poniendo cosas “por si acaso”. Y no se diga si te vas de vacaciones, llenas las maletas y quizá de todo lo que has metido en la maleta, ni siquiera lo has utilizado, es decir ,que nos creamos muchas necesidades superfluas. Y así con todo…

 

 

Aunque como humanos siempre tendemos a apoyarnos en nuestros propios recursos, y sobre todo, que no nos falte los recursos materiales, estos recursos comprenden unos folios con todo lo que vas hacer, es decir una programación. ¡Ah! y por supuesto que no nos falte el ordenador, el móvil, sin esto ya no podemos salir de casa como si nos faltase el aire. ¡Cómo nos consume la sociedad y el consumismo!

 

 

En el comentario al pie de página de este evangelio. Habla de la liberación de los poderes ajenos al hombre. También dice que el hombre está poseído por una legión de demonios (ambición, poder, sexo, violencia, placer, droga confort…)

 

 

Hoy en día los medios de comunicación como son: la tecnología tan avanzada, son unos medios excelentes para la comunicación, pero por otro lado, nos estamos creando un mundo individualista, incluso en nuestras comunidades, se está adentrando o más bien ya está dentro y eso es bueno y a la vez malo. Porque muchas veces se llevan a la oración y en vez de utilizarse como medio para la oración, se utiliza para estar pendiente de las redes sociales, y con eso ya nos creemos que estamos más actualizadas a nivel social. Sin embargo, va en detrimento nuestra relación con Dios, la parte espiritual, nuestra vida cristiana, y religiosa, una vida vacía, sin Dios, sin amor… y sin nada. Entonces viene el hastío, el desencanto…pero si sabemos que las tecnologías nos dominan, intentemos dominarlas a ellas y no ellas a nosotros.

 

Quizá si se está actualizado en medios de comunicación, pero ¿hasta qué punto nos encontramos en ese dilema?

 

No dejemos que las tecnologías nos dominen y nos hagan romper nuestra amistad con Dios, con los hermanos y priven la libertad verdadera que solamente la encontraremos en Dios mismo. El precio que ha pagado es muy grande e infinito, dándonos a su propio Hijo en rescate por todos, por ti, por mí.

 

¡Bendecido día del Señor!

 

Hna. Enedelia García Calderón csj

 

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