Ecos del Evangelio

24 agosto, 2019 / Carmelitas
DOMINGO XXI T.O. CICLO C 2019

 

<<ES TIEMPO DE SALVACIÓN>>

 

Aunque es tiempo de vacaciones, la palabra de Dios, en este domingo, nos invita a no bajar la guardia sobre el estilo de nuestra vida, porque la vida espiritual no conoce vacaciones.

 

El evangelio de hoy, va especialmente dirigido a los cristianos de siempre: a los que hemos crecido, hemos sido educados en la fe y asistimos a Misa. A aquellos que “comemos y bebemos” con Cristo, nos sentamos a su mesa y escuchamos su palabra. Y el evangelio viene a decirnos que con eso no basta.

 

Recuerdo una vieja tira de un cómico: dos señoras de edad madura comentaban sobre los cambios que el Vaticano II estaba introduciendo en la Iglesia. Una decía a la otra: “mira puede decir el Concilio lo que quiera, cambiar lo que crea conveniente, pero a la hora de ir al cielo iremos los de siempre”

 

En todas las épocas el hombre se ha preocupado por la salvación, la vida eterna, la otra vida, lo que está más allá de la muerte. Algunos se inclinan por una repetición de la existencia, lo que se llama «reencarnación». Otros piensan que el estricto cumplimiento de los deberes religiosos garantiza esta vida y la otra. Algunos más, consideran que solamente en su iglesia hay salvación. Finalmente, los menos, se preocupan por tener una vida ética que les permita descubrir el verdadero sentido de su existencia…Pues tengamos claro que…

 

1-La salvación no es un asunto puramente pasivo. El ser humano no se puede sentar a comer y beber desentendiéndose del sentido de su existencia. La persona debe esforzarse por ponerse en el camino que lo conduce al encuentro de Dios. Aunque Dios toma la iniciativa, es necesario estar dispuestos a aceptarlo.

 

2-La salvación tampoco es un asunto del mero cumplimiento de los deberes religiosos. El ser humano necesita examinar todas las dimensiones de su vida y ver si están orientadas hacia Dios. Si tu mano derecha está puesta hacia Dios, pero tu mano izquierda está anclada en la ambición y el lucro, en la doble personalidad y en la mentira, no tendrás las manos disponibles para abrazar al Padre.

 

3-La salvación no es un asunto exclusivo de los movimientos religiosos, ni de las iglesias, ni de grupos selectos. La salvación está abierta a toda la humanidad. Lo importante es que la humanidad corresponda a la voluntad de Dios con actitudes de justicia, misericordia y solidaridad. No se puede llegar hacia Dios si se está cubierto por la cizaña del poder, el prestigio y el dinero, la mentira, la hipocresía, la manipulación. Si lo queréis, lo digo más claro aun: Jesús exhorta a sus oyentes a que se esfuercen por escoger el camino difícil: la salvación la tendremos si para nosotros el prójimo es lo que fue para Cristo. De lo contrario no hay salvación, aunque uno haya compartido la misma mesa con Jesús o haya escuchado su enseñanza.

 

4-La salvación de la humanidad depende pues, de la actitud misericordiosa hacia el hermano pobre y abandonado. Con SÓLO rezos y devociones no descubriremos el Reino de Dios. Ni con proselitismos, que no son mas que impostaciones, tampoco. Sino con el testimonio y el compromiso que se deriva de la oración, la meditación y la aceptación del evangelio.

 

5-La salvación está abierta a toda la humanidad, incluso a aquellos que no comparten nuestras creencias religiosas o que simplemente no tienen creencias. Nuestro deber no es pararnos en la puerta del Reino para vigilarla y pedir a nadie el carné de pertenencia a ningún club. Debemos, más bien, estar atentos a prestar nuestro servicio para orientar a quienes deseen encaminarse por el sendero de la salvación. Pero gratis y sin atosigar a nadie.

 

Nos cuesta aceptar a Dios como Dios, como misterio incomprensible al que adorar respetuosamente. Nos gustaría más un Dios hecho a imagen y semejanza, para tenerlo a mano y conjurar así todos los males y sembrar de suerte nuestro camino. Así no sufriríamos ningún accidente desgraciado, ni granizaría en nuestros campos, y tendríamos el tiempo atmosférico que deseáramos cualquier fin de semana. Sería demasiado fácil.

 

No somos propietarios del camino de la salvación, sino solo caminantes, y no somos los patrones, ni los consejeros, ni los funcionarios del Maestro, sino sus discípulos; nuestra función es ser testigos de Jesús y su Palabra. Con nuestra vida. Cristo no eligió a los doce para que fueran simpáticos y graciosos y así «todo el mundo contento».Sino para predicar su evangelio aunque molestase.

 

La revisiones de vida cristiana está muy bien, pero siempre que sirvan para corregir y reorientar la propia vida .Si solo se quedan en unas reuniones muy acogedoras y fraternas y acarameladas y después se sigue igual: discriminando, manipulando, con sonrisas fingidas y mirando por encima del hombro a los demás.¿Para que han servido?

 

*¡Cuantos predicadores se apropian de la Palabra de Jesús y la amoldan a su acomodo para reclutar partidarios de su causa! Con esto no sirven a la causa de Jesús sino a sus propios intereses. Enseñan caminos fáciles, recetas y fórmulas para la salvación que no muestran el verdadero compromiso cristiano.

 

*¡Cuantas propuestas solo inclinadas al mero cumplimiento de deberes piadosos sin ningún contacto con la realidad, ni compromiso con el evangelio! Estos NO son los caminos que nos muestra Jesús en su evangelio. Estos caminos solo conducen al orgullo religioso, al fanatismo y a la cerrazón del entendimiento.

 

*La salvación no es cosa prevista por las estadísticas, sino adquirida con «el esfuerzo diario».La salvación no es cosa de cumplimento sino de compromiso.

 

*No basta con haber pertenecido al pueblo de Dios por el bautismo, si no se han tenido entrañas de caridad. Tampoco basta con haber enseñado o hablado si la palabra no ha ido acompañada de un testimonio coherente, o compromiso. Por lo tanto: « ¿Serán pocos los que se salvan?». ¡Pregunta inútil y sin sentido!

 

 

Por eso termina el evangelio con una sentencia desconcertante: «hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos»¡Ojo con esos derechos adquiridos que muchos creen tener por llevar muchos años en una comunidad». No estamos delante de un comerciante, sino de Dios. Dios ama tanto al que lleva un día como al que lleva 40 años en una parroquia, y por tanto nadie tiene mas derechos adquiridos que otro Y muchos parece que aun no se han enterado.

 

–Cristo vino para recordarnos que hay un Dios que nos ama con locura y que espera que en nuestro camino le dejemos caminar junto a nosotros.

 

–Cristo vino para hacernos saber que Dios perdona faltas y pecados, limitaciones y fragilidades pero que –por si lo hemos olvidado- también da a cada uno lo suyo por su única y magnánima justicia.

 

–Cristo vino para recordarnos que, si somos hijos de Dios, somos hermanos y que por lo tanto estamos llamados a servir, solo así demostramos la fe que decimos tener.

 

–Cristo vino, en definitiva, a darnos una palabra de aliento y de esperanza, de salvación y de optimismo que se sostiene en la seguridad de que hay un Dios que trasciende y deja pequeños nuestros pobres e interesados planteamientos.

 

 

Tiene pues que quedar claro que: El hombre no se salva SÓLO por ser muy piadoso y cumplidor, sino por la fe hecha obras . No tenemos un Dios que por ser tan bueno y misericordioso, nos oculte que la salvación hay que trabajársela, que no es cosa baladí, como no lo fue para Cristo.

 

 

De manera que: La cuestión es saber si en el centro de todo lo que hacemos, decimos, pensamos y construimos….vamos poniendo a Cristo o nos vamos pregonando a nosotros mismos, a costa de los demás. La cuestión está en si aun llevando una cruz colgada en el cuello, la cruz de Cristo nos enamora (señal que vamos bien encaminados para entrar por la puerta estrecha de la salvación), o nos da vergüenza dar la cara por ella (señal que andamos tras la puerta ancha de la perdición).

 

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