Ecos del Evangelio

4 septiembre, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XXIII T.O. CICLO B 2021

 

LOS SORDOS OYEN Y LOS MUDOS HABLAN

 

Siempre me ha conmovido ver llorar a una persona mayor, sentir su vulnerabilidad, y pensaba que mi respuesta no podía consistir en palabras que quedan vacías, mi respuesta no podía ser otra que hacerme pobre con los pobres, compartir su dolor y la precariedad de sus recursos. Se requiere empatía, compañía, confianza, detalles de afecto, solidaridad y saber llorar con ellos.

 

 

La pandemia ha agravado la situación de la persona mayor, del anciano, del residente, hoy más que nunca se sienten solos, separados de sus seres queridos… las lágrimas de un anciano que ha dejado atrás una vida llena de vivencias de todo tipo. Hoy, ellos, nos están recordando que toda esta situación nos está pidiendo a ti y a mí un cambio de rumbo de nuestra propia conducta incoherente de cada día, con la necesidad de beneplácito, con la necesidad de manipular, con la necesidad de llamar la atención… un cambio de mentalidad que nos lleve a darnos cuenta de que cada vez más, estamos más sordas y mudas ante las necesidades de los demás, nos invitan a ponernos en la situación del ciego, del sordo, del mudo, del pobre, del anciano y desde esos mismos sentimientos pedir a Jesús que nos limpie, que nos cure, que nos sane, que nos convierta.

 

 

Hay enfermedades que solo Jesús puede sanar, ser conscientes de esto es muy bueno, es el lugar donde habita Dios, y desde esta zona solo se puede vivir la paz, alegría, amor, esperanza… desde esta zona de paz, podemos crear una verdadera pandemia, no me refiero a una pandemia de lo físico, sino a una Pandemia Espiritual, la PANDEMIA DEL AMOR, que así como se propaga un virus a todas las personas haciéndese cada vez más resistente y poderoso; imagino que nosotras podríamos ser capaces de desarrollar el VIRUS DEL AMOR y pasarlo a todos los seres que existen en el mundo.

 

Que como Jesús que no emplea solo la palabra, sino que se vale del contacto -en los oídos y la saliva en la lengua-, estamos nosotras, ante un precioso relato que demuestra el valor de las relaciones corporales, muchas veces mal consideradas por las Congregaciones Religiosas. A nosotros nos demuestra que para sanar una herida no hay que solo utilizar un lenguaje cercano, sino que los otros sentidos también tienen su importancia, principalmente el tacto que conlleva una cercanía mayor.

 

Analiza si tus demostraciones de cariño o de empatía con el que sufre van acompañados de abrazos, besos, estrechamiento de manos…

 

Si quieres embarcarte en una nueva pandemia la del AMOR, mira de desarrollar la FE que hay en tu interior, hay que ser hombres y mujeres de fe, vivir en la CONFIANZA Y EL ABANDONO, dejar de preocuparnos tanto por lo que pasó o puede pasar, VIVE El PRESENTE, suelta todo, deja de tener reclamos, deja de juzgar, deja el pasado y deja el futuro y comprométete con el presente, cero expectativas, fluye y confía….

 

Hna. Roselvi Izquierdo CSJ

 

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Carmelitas de San José

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