Ecos del Evangelio

26 septiembre, 2020 / Carmelitas
DOMINGO XXVI T.O. CICLO A 2020 

 

El mensaje de la Palabra de Dios de hoy, es desconcertante y escandaloso, para los que sólo se dedican a cumplir preceptos externos y para los dirigentes religiosos de cualquier época.

 

Con el Evangelio de hoy, Jesús da razón de su comportamiento, que salta por encima de los convencionalismos sociales y religiosos, pero parece que no acabamos de aprender, o quizá es que muchos no quieren aprender.

 

El gran problema del cristianismo en los países de tradición cristiana es el conformarse con unas prácticas religiosas. Pero Jesús no se conforma, quiere seguidores realistas. Porque es verdad que Dios quiere que oremos, que recibamos los sacramentos…; pero quiere que eso después se traduzca en trabajo por su reino de libertad, de justicia, de amor…; es decir, que se note en la vida que somos sus seguidores. ¿No es una de las tradicionales acusaciones contra los cristianos y contra la Iglesia, que… mucho rezar y muy buenas palabras, pero después la vida no está de acuerdo, muchas veces, con lo que se dice creer?

 

Los dirigentes religiosos del pueblo de Israel decían que cumplían la ley del Señor, pero de hecho lo hacían superficialmente. En cambio, otros, que estaban marginados de la ley, de la comunidad, del pueblo sagrado, y que parecía que vivían de espaldas a Dios, escuchaban al joven maestro, y sus palabras les llegaban al corazón.

 

El primero de los hijos de la parábola, rehúsa la invitación del padre, pero reflexiona y va a trabajar a la viña. El segundo, por el contrario, se declara dispuesto, pero luego no va. El hijo que parecía desobediente resultó ser el fiel. El que parecía obediente fue el rebelde. Es evidente que nos plantea la falta de adecuación, entre lo que se dice y lo que luego hace.

 

El primero respondió: «No quiero», pero después de reflexionar fue trabajar a la viña del padre. Se comportó de un modo muy humano. Dios no quiere sometimientos serviles, ni robots andantes, ni mentes teledirigidas; busca respuestas reflexionadas y libres. Lo que no acepta Jesús es la actitud hipócrita y santurrona de los que se creen mejores que los demás y sin necesidad de cambio alguno. Cristo prefiere el largo camino lleno de libertad y de fracasos, de los buscadores de nuevos horizontes a causa de su inconformismo con la vida que les rodea. Prefiere eso, a la comodidad de los que dicen «sí» a todo, pero no se comprometen con nada.

 

Salvo excepciones, la mayoría de los grandes santos, ¿no llegaron a la fe de adultos? ¿Qué queda de tantas prácticas religiosas desde niños? ¿No deberíamos cambiar de táctica y decidirnos a evangelizar desde el evangelio? Parece una perogrullada, pero no lo es. Se trata de entrar de una vez en el evangelio y por primera vez, porque la mayoría aun no lo han hecho.

 

No es que Cristo alabe la negativa del primer hijo que no quería ir, sino el proceso de ese hijo: que fue capaz desde ese rechazo instintivo, de llegar a una aceptación pensada y libre de lo que quería el padre. Dios no tiene prisa por recoger frutos del hombre, sabe esperar. Nos deja tiempo para que pensemos, para que reflexionemos el alcance de un seguimiento que, para ser verdadero, debe ser definitivo. A Dios no le asustan nuestras debilidades, ni nuestros pecados, ni nuestras rebeldías. Dios nos da tiempo para que respondamos; no nos apresuremos antes de tiempo. Quiere que nuestra opción de fe sea libre y definitiva.

 

El segundo hijo, representa a los dirigentes religiosos y, por extensión, a todos los que viven hipócritamente enmascarados en una religiosidad solo de ritos externos. Su conducta, obediente aparentemente y conformista, le lleva al ridículo y a engañarse a si mismo. Ha confundido obediencia con sumisión; respuesta con sometimiento; palabras con hechos; ritos con compromiso. Parece que no quiere saber, que obedecer no es someterse al que manda; ni mandar someter al subordinado. Sólo es auténtica obediencia la respuesta que se da desde la reflexión, la madurez y la libertad.

 

Son muchos los cristianos que aun viven aplastados por el peso de los ritos y muchos los dirigentes que especulan con el sometimiento servil, colocándose la máscara de la obediencia para escalar mejores puestos. Prácticas y sometimiento que les sirven para justificar el resto de sus acciones. Estas actitudes lo que hacen es prostituir la imagen de Dios, de Jesucristo y de la Iglesia. Es un autentico escándalo, que denuncio y rechazo.

 

No amigos, no deciden las palabras, ni las gesticulaciones, ni el pietismo, sino las acciones.

 

Todos necesitamos escuchar siempre el evangelio como si fuera la primera vez. Jesús pone a aquellos dirigentes por debajo de las dos categorías de personas más despreciadas de Israel. «Los publícanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios». ¿Es que Jesucristo nos está diciendo que hay que hacerse publicano o prostituta? No, claro que no.

 

Se trata de darse cuenta, que el camino que muchos llevan, es un camino hacia ninguna parte. Cuando uno toma conciencia de ello, es cuando tiene oportunidad de ser el hijo, autentico, el del verdadero sí. El que dice si y va a trabajar a la viña. Se trata de decir si y de ir a trabajar. Se trata de llamarse cristiano y de serlo.

 

Los que agradan a Dios son aquellos que se ponen de verdad a trabajar en la viña, aunque hayan protestado porque no querían ir. Los que se dejan de etiquetas y uniformes mentales y se arremangan. La palabra hay que vivirla. El evangelio hay que predicarlo con el ejemplo de vida. No es suficiente con afirmar el «amor a Dios»; hay que comprometerse en el camino de fidelidad al evangelio.

 

¿De qué sirve hablar de amor, de fraternidad, de justicia… si solamente se habla? ¿Para qué tanto rito, y gesticulaciones y tradiciones escrupulosamente guardadas, si no se practica lo que se desprende de la Eucaristía? Esta actitud farisaica, que es mas frecuente de lo que pensamos, impide que se llegue a ser creyente de verdad. Esto es lo que criticaba y de que manera Jesús.

 

Este evangelio como todos, no solo esta dicho para aquella época. Pongámoslo en presente Es muy fácil condenar a aquellos dirigentes… ¿Convertirse ellos? ¿Cambiar de forma de pensar o de comportarse? ¿Hacer caso de aquel galileo? Todo era fachada y apariencia. Y se tenían por perfectos… ¡Qué pena y que actual sigue siendo esto!
Vamos a ver si se queda claro de una vez: adular o simular obediencia no es sinónimo de fidelidad a la Iglesia.

 

Los especialistas del saludo, de las buenas palabras, de la diplomacia, de los de uniformes mentales.

Los que parecen que nunca han roto un plato y casi no les sale la voz del cuerpo.

Los que van de salvavidas, de sobraos, de sabelotodo, suelen estar siempre en la retaguardia, con las manos bien limpias cuando llega la hora de trabajar en serio en la «viña», no sea que les salgan callos.

 

Hubiera sido más cómodo que Cristo nos dijera que quien llega al Reino de los cielos es, el que contempla la verdad, o bien el que guarda la verdad, o incluso el que defiende la verdad. Pero dice: «el que hace la verdad…» Si ser cristianos se redujese a guardar la verdad, Dios podría haber previsto las cosas de una manera mejor: una caja fuerte bien blindada hubiera sido más segura.

Estemos atentos a la vida de cada día y escuchemos ahí las llamadas del Padre.

Estemos atentos…, y cuando algo nos sorprenda -el comportamiento de una persona, las reflexiones de un compañero, las críticas de alguien…- no nos apresuremos a condenarlo, y a justificarnos nosotros; porque por mil caminos inesperados puede sorprendernos la llamada del Señor. No vale acudir a excusas a la hora de admitir la propia responsabilidad. No solamente hay que ser creyente sino creíble.

 

¡Con este evangelio en la mano ,
el que no se entera de lo que significa ser cristiano, es porque no quiere!
Cristo, no puede hablar mas claro.

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies