Ecos del Evangelio

2 octubre, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

«NUESTRO FIN ES TENDER A NUESTRO PRINCIPIO»

 

Muchas veces, en la mayoría de los casos, reservamos las lecturas de este domingo sólo para los matrimonios, pero si lo vemos a la luz de la novedad que Jesús nos trae, mucho mensaje tiene también para nosotros.
Ante la interrogante que hacen los fariseos a Jesús para ponerlo a prueba el responde resituándolos en aquello que creen, que conocen, “¿Qué os prescribió Moisés?”. Hoy también Jesús nos puede resituar ante tantas preguntas e ideologías que se juntan, nos abruman y nos pueden perder.

 

¿En qué crees?, ¿Qué te guía?, ¿Qué sigues?, los fariseos responden apresuradamente porque lo saben, se saben la ley, pero para Jesús no basta una respuesta de conocimiento, y nos lleva más allá, a nuestro principio, nuestro origen, “Pero desde el comienzo de la creación. Él los hizo varón y hembra”. En la respuesta a esas preguntas de nuestro centro y origen, encontraremos nuestra AUTENTICIDAD, nuestra VERDAD, y podríamos ver aquello de lo que nos estamos o queremos divorciarnos, no hablemos sólo de una pareja, sino de nuestra propia esencia, ideales que se van perdiendo, sueños que se van opacando. Los fariseos pretendían, en más de una ocasión acoplar la ley quitando la esencia que desde el principio fue de otra manera; santa Isabel de la Trinidad lo declara de manera exacta “Nuestra esencia creada está exigiendo unirse a su principio” (CF 23).

 

El mismo Jesús, en otro pasaje evangélico, lo dice, “la división lleva a la ruina”, no dejemos que la división de nuestra persona, que la separación con nuestros seres queridos, a pesar de la difícil situación de la pandemia que ahora nos envuelve; que la lejanía con Dios nos lleve a la destrucción, sino que vayamos juntos en el camino, en la aventura del día a día.

 

Hay otra interrogante, que nos plantea el texto al ver la figura de los fariseos que se acercaron para ponerlo a prueba, “¿De qué manera me acerco a Jesús?, ¿Es sólo en momentos de necesidad?, ¿Soy constante en mi relación con Dios? Cuando nuestro vacío se hace capaz de llenarse, cuando está en lo auténtico como lo es un niño, cuando somos capaces de acercarnos a Dios y al otro con sencillez y en verdad, sin ambiciones o intereses, nos disponemos a recibir el don que viene de lo alto, el REINO DE LOS CIELOS, el abrazo y bendición que Cristo nos da cuando nos acercamos tan sólo porque le queremos, porque nos reconocemos necesitados de Él, sin querer probarlo ni probar su fuerza, sino tan sólo por Él.

 

“Grábame a fuego en el corazón, Señor, de manera que lo que ha unido Dios en nuestra vida con tu Vida, el hombre no lo separe”

 

 

Hna. Dayana Yaraim Carrillo Rea CSJ

 

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