Ecos del Evangelio

2 octubre, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XXVII T.O. CICLO B 2021 

 

¿POR QUÉ ES TAN GRANDE EL AMOR? Como un precioso regalo de Dios envuelto en papel de colorines, así veo yo estas ideas sobre el amor que hoy nos trae la lectura del Génesis. Envueltas en el ropaje rancio y pintoresco de una leyenda del pueblo, tan vieja como el mundo. Estas ideas nos aclaran lo que Dios piensa sobre la mujer, sobre el amor, sobre la familia. Es todo un bonito paisaje al que vale la pena asomarse.

 

Amar no es dominar, ni poseer, es algo inmensamente distinto, y mucho mejor. Se dominan las cosas, los animales. (“El hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo”). Y vemos la bota del hombre sobre la cima más alta de la tierra. La barca del hombre sobre las olas del mar embravecido. El freno y la brida del hombre domando a un potro salvaje. El oro y la energía, la ciencia y el arte, a los pies del hombre.

 

Pero el amor no es nada de eso. Puede el hombre dominar, y estar, sin embargo, completamente solo. Todo el oro y la fuerza del mundo no valen para comprar ese latido apresurado de un corazón cuando ama; esa sonrisa serena y ese brillo en los ojos de alguien, igual a ti, que te ofrece libremente su alma para que, en adelante, seáis el uno para el otro. Exactamente iguales en dignidad. La mujer reflejando, como el hombre, el enorme corazón de Dios. Llamada, como el hombre, a ser plenamente feliz. Si la compras, la has rebajado a la categoría de “cosa”. Si la “usas”, ya no es “carne de tu carne”, la has convertido en objeto. Eso no es amor, porque el amor sólo se da entre iguales y solamente cuando respiran -los dos- el aire limpio de la libertad. Y, además, el amor, si es verdadero, ha de ser fiel.

 

Amigos, el equilibrio de una sociedad, su paz, su bienestar, depende –en gran parte- de la serenidad y de la salud de sus componentes. Y, Jesús, en el Evangelio nos dice que el amor, si se cuida, no se apagará nunca y, además, contará con la bendición de Dios. ¿Por qué tanto fracaso? ¿Por qué tantas dudas? ¿Por qué tantas rupturas? ¿Por qué tantos miedos a unirse, cuando sabemos, que en la unión está la fuente de la felicidad y la cuna de la fuerza?
Las razones son variadas y de muy diversa índole, pero, un matrimonio, no es sólo un simple vínculo jurídico, ha de estar soldado y garantizado por el amor, exclusivamente por el amor. Si falla ese eslabón, se rompe la cadena. Y entonces todo es puro y simple artificio.

 

 

Nunca como hoy, el amor ha sido tan ninguneado, cantado, celebrado o televisado. Pero ¿Es auténtico amor? ¿Es amor llevado hasta las últimas consecuencias? ¿Es amor de corazón o amor de pantalla? ¿Es amor de escaparate o amor que busca el bien del otro? ¿Es amor que se da, o cuento que se vende?

 

No podemos caer en el error de pensar que, amor es igual a contrato temporal con una persona. Dios, que es la fuente del amor, nos pide que miremos un poco más allá; un poco más al fondo de las cosas; que hagamos un esfuerzo por amar más al otro y que nos centremos menos en nosotros mismos. Ya sé que, todo esto, quizás sonará a rancio, a sacrificado o que, incluso pueda parecer imposible. Pero, los imposibles, también están para los cristianos, especialmente para los cristianos.

 

No es bueno, entender el amor o el matrimonio, como aquel amigo que, después de jugar durante una temporada con otro amigo, se cansó de corretear con él porque ya no le divertía y lo abandonó. El amor no es un juego, ni los amantes son juguetes. Ni el matrimonio es un viaje en busca de placer. Dios reconoció que a su gran obra le faltaba algo. Que al hombre le faltaba una compañera. No sé por qué me da que, también al mundo, a la sociedad…también le falta “algo”: el amor auténtico, fiel, recíproco y transparente.

 

Nunca como hoy, se hablan de las situaciones que no llegan a buen puerto, pero hay una gran mayoría de personas que son como aquellos instrumentos de una gran orquesta: todos afinaban, pero, como había uno que no estaba entonado, sólo se hablaba del que desafinaba. No es justo. Hoy, desde este Evangelio, la gratitud a tantas personas que –con esfuerzo, valor, perdón, generosidad- llevan adelante- aquel compromiso que hicieron en el “para siempre”. Y también, nuestra comprensión y oración, por quienes por diversas razones vieron truncar sus expectativas.

 

 

Es bueno recordar, que el amor humano, es un destello del AMOR DIVINO que baja del cielo. El gran desvelo de Dios, su gran anhelo (que los hombres convertimos en utopía), es que transformemos el mundo, nuestro entorno, nuestros lugares de trabajo en una inquebrantable familia. No faltarán las incomprensiones, las presiones, las burlas: “mirad qué hacen esos”. Pero es que, lo distintivo del amor cristiano, no es ser aplaudido por el mundo, sino que sea referencia para una sociedad que ha perdido el rumbo.

 

 

*Demos gracias a Dios, por tantos matrimonios que, con esfuerzo y valor, siguen adelante en su convivencia (aunque a veces sea a costa de muchas renuncias).

*Demos gracias a Dios, porque son muchos más los que siguen adelante que, aquellos que constantemente salen en la prensa de corazón, como si fuera compra y venta de sentimientos, placer o simples conquistas.

*Demos gracias a Dios, porque el matrimonio sigue siendo un sacramento de la presencia impresionante y gratuita de Dios.

*Demos gracias a Dios, porque el matrimonio, es una escuela que se forja, para luego formar conciencias rectas y conscientes de que merece la pena vivir y creer en el amor y por el amor.

 

 

 

SÍ, AMAR PARA SIEMPRE.

 

*Aunque me digan que es imposible… para siempre.
*Aunque me digan necio… para siempre.
*Aunque me confundan… para siempre.
*Aunque sobrecojan las dudas… para siempre.
*Aunque me cueste amar… para siempre.
*Aunque lo vea difícil… para siempre.
*Aunque se oscurezca el horizonte… para siempre.

Sí, es para siempre…

*Porque el amor, si es amor verdadero, es participación de lo divino.
*Porque es un amor que brota en el cielo y se entrega cuando toca la tierra.
*Porque es un amor que perdona las veces que haga falta.
*Porque es un amor que no es un juego, sino una vida.
*Porque es un amor que no es un capricho y sí un don, un regalo.
*Porque es un amor que, cuanto más se da, más crece.
*Porque es un amor que, cuanto más se ofrece, más recibe.
*Porque es un amor que, cuanto más se cuida, más se convierte en un gran gigante.

Sí, Señor:

Sigue bendiciendo la casa, el matrimonio y la familia.
*Para que nunca falte la luz que clarifique la oscuridad.
*Para que no falte el viento que disipe cualquier tormenta.
*Para que no falte el amor que todo lo comprende y lo soluciona.
*Para que cuando asolen los intentos de lapidarlo, comprenda, una vez más, que sin amor la vida no merece la pena ser vivida.

 

 

Acabo con este verso de Ramón de Campoamor:

Sin el amor que encanta, la soledad del ermitaño espanta.
Pero es más espantosa todavía, la soledad de dos en compañía.

 

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