Ecos del Evangelio

9 octubre, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

«CON SED DE INFINITO»

 

El evangelio de hoy está lleno de gestos y actitudes que podemos aprender, sobre todo de los que con amor Jesús nos regala. Podemos caer en la tentación de leer el pasaje del hombre rico con oído ligero, porque ya sabemos de qué va y cómo va, pero hoy, miremos a este hombre con otros ojos, con los ojos del hombre rico que cada uno llevamos dentro.

 

Inicia el texto diciendo “Un hombre corrió hacia Él y arrodillándose dijo…”, dos gestos de reconocimiento ante ese Jesús que con su presencia misma nos confronta y nos atrae; más adelante, la respuesta del Maestro que interpela el saber y la réplica del hombre: “eso lo cumplo desde mi juventud”, si lo bueno y lo que manda la ley lo cumple desde que ha sido joven, ¿Qué falta?, ¿acaso no sería esa misma pregunta la que lo impulsaría a acudir al Maestro para aclarar sus inquietudes?, su sed de infinito (Sta. Isabel de la Trinidad) traspasa los límites humanos y sabe que algo falta, algo que no se sacia con preceptos.

 

Miremos nuestro interior. Nos daremos cuenta de que nuestro corazón y nuestro ser no se sacia con las cosas. Que como ese hombre sabemos lo que tenemos que hacer, y talvez lo hagamos bien, pero que cuando faltan motivos, razones que nos impulsen… cuando llegue la dificultad, sepamos reconocer: a Quien acudir, a Quien tiene la respuesta a nuestra sed, a esa búsqueda de lo que nos llena, de lo que nos da plenitud. Pero qué pasa, que nos quedamos en nuestras empresillas diría la Santa, “¡Donosa manera de buscar amor de Dios! Y luego le queremos a manos llenas, a manera de decir. Tenemos nuestras aficiones […] Así que, porque no se acaba de dar de junto, no se nos da por junto este tesoro.” (V 11, 3)

 

¿Qué difícil será para los ricos entrar al reino de los cielos?, dirá Jesús, pero no pensemos en los grandes empresarios de nuestros días, miremos hoy nuestras pequeñas riquezas, nuestras empresas que nos atan y no nos dejan crear tesoros en el cielo y seguir a Jesús; ¿Qué es lo acumulo y que es pasajero?, rencores, heridas, cariños, dependencias, bienes materiales, títulos, puestos de trabajo, orgullos, envidias, intereses…y tantas otras cosas como personas existimos en el mundo.

 

Es difícil la entrada en el Reino de los cielos, no porque Dios ponga trabas, sino porque, si lo queremos hacer de verdad, implica entrega, una entrega de voluntad, de depositar nuestra confianza por completo en Dios, de que Él será todo nuestro bien y porque muchas veces nos falta dar ese paso al compromiso, a arriesgarnos. Es difícil, laborioso, pero ante ello está lo más grande de todo…“ÉL FIJA SUS OJOS EN NOSOTROS Y NOS DICE QUE PARA ÉL TODO ES POSIBLE”.

 

Él mira con amor a aquel hombre rico, se alegra de ver que quiere más, que su corazón se inquieta por él, y seguramente cuando se marchó entristecido, Jesús lo seguía mirando con la esperanza de que volvería, hablando al corazón diciendo: “Venga, poco a poco venderemos esos bienes, lo haremos posible juntos”.

 

Quedémonos hoy con esa MIRADA DE AMOR Y ESPERANZA que Jesús nos regala, fijemos nuestros ojos también en los de Cristo, quien nos sostendrá y pidamos la riqueza que viene de la sabiduría y que será nuestra garantía de que para ÉL, TODO ES POSIBLE.

 

“No dejemos que las riquezas y tristezas apaguen el Amor eterno que vive dentro de nosotros”

 

Hna. Dayana Yaraim Carrillo Rea CSJ

 

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