Ecos del Evangelio

23 octubre, 2021 / Carmelitas
DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

«AL RECOBRAR LA VISTA, TE SIGO POR EL CAMINO»
(Mc 10, 52)

 

El evangelio de hoy nos regala un bello ejemplo de determinación, de reanudar la marcha. Hoy puede ser un buen día para retomar el camino.

 

Jesús llega a la región de Jericó. Hay un ciego sentado junto al camino. Curiosamente el texto no nos dice, como en otros pasajes, que Jesús lo vio, al parecer ha pasado de largo, pero no es así. El ciego se ENTERA de que pasa Jesús, el Nazareno ¿Cómo si nadie le dijo quién era el que pasaba? Detengámonos a pensar y reflexionar en el tiempo que aquel hombre llevaría sin ver, buscando remedios, curas, salidas, su actitud es de búsqueda, buscaba ver. Ha escuchado hablar de Jesús, y pone su esperanza en que ese Nazareno podría ser su salvación.

 

 

La presencia de Jesús llama, a veces no necesita palabras para llamarnos. En medio del barullo de la multitud su presencia llama porque es única. Frente a los gritos que lanza el ciego hay voces que reprenden para callar. En nuestra realidad estas voces pueden ser tanto exteriores e interiores, ¿Cuántas ideas negativas, miedos, desesperanzas, errores, intentos fallidos nublan nuestra vista y nos hacen sentarnos junto al camino, porque ya no vemos cómo continuar? Es entonces cuando el ciego hace su determinada determinación como diría a santa, aquel ciego estaba dispuesto postrarse y no levantarse hasta que el Señor hiciese lo que le suplicaba (cf. V 9, 3). Grita con más fuerza.

 

Jesús detiene su andar sólo para llamarlo, ante esto el ciego hace otro gesto, no lo piensa dos veces, arroja su manto y de un salto fue hasta Él. El Maestro sabe lo que le pasa, sin embargo le pregunta ¿Qué quieres que te haga?, nosotros ¿Estamos convencido de que queremos lo que pedimos a Dios?, ¿Pedimos con la confianza de que somos escuchados?, ¿Estamos convencidos de que la Presencia ante la que nos encontramos nos aliviará?, ¿Qué debo arrojar para ponerme de pie y escuchar la voz de Dios? No pregunta el pasado, las causas, razones. Le basta la fe con que se lo pide y que Jesús avala en el convencimiento de su respuesta “Que vea”. Lo salva del borde del camino, o reintegra en un renovado andar, ¿Qué marchas en mi vida están opacas y que necesito reanudar? Un proyecto, un compromiso, o incluso mi propio camino de fe o crecimiento personal.

 

Atrevámonos hoy a hablar al Señor con determinación como el ciego, pongámonos en búsqueda de Quien puede devolvernos la vista y al recobrar la vista volvamos al camino y le sigamos por él.

 

“¡Es tiempo de caminar!”
(Sta. Teresa de Jesús)

 

Hna. Dayana Yaraim Carrillo Rea

 

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Carmelitas de San José

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