Ecos del Evangelio

27 octubre, 2018 / Carmelitas
DOMINGO XXX T.O CICLO B 2018

 

“Anda, tu fe te ha curado”

 

 

-“Anda, tu fe te ha curado”: Los milagros de Jesús no son demostraciones de fuerza, sino más bien, como dice repetidamente Juan en su evangelio, “señales” o “signos”.

 

¿Qué significa en el fondo, la curación de un ciego? Que Jesús es “la luz del mundo, y el que le sigue no anda en tinieblas”. El ciego estaba sentado, postrado, envuelto en tinieblas, sin horizonte ni camino. Su situación es la de cualquier persona cuando no ve, cuando está desorientado y no conoce el sentido de su vida y su destino.

 

Bartimeo, al recuperar la vista, se puso a caminar: “Anda -le dice Jesús-, tu fe te ha curado. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino”. Jesús es la luz para caminar, y NO devuelve la vista para que sigamos sentados, o para teorizar, o contemplar las cosas desde nuestro punto de vista. Bartimeo, porque tenia fe recuperó la vista.

 

Del evangelio en general y de este en particular, hay que deshacer varios entuertos que muchas veces se aceptan sin mas:

 

1- No se trata de ver para creer, sino, de creer para ver: La fe no es ciega, como no lo es tampoco la obediencia. Ni la fe ni la obediencia son una dejación de la responsabilidad humana, sino todo lo contrario, han de ser un acto de responsabilidad.

 

Lo que sí es ciego es el fanatismo. El fanático es un ciego que normalmente se dejado guiar por otro ciego, y ambos han caído en el pozo de la ceguera. Por eso el fanático por mucha fe que diga que tiene, no es verdad, simplemente se deja arrastrar, no piensa por el mismo, no es libre. Por tanto, la verdadera fe no puede crear fanáticos y borregos, sino personas libres y maduras. Y esto lo digo por no poco clero con su manera de predicar y de proceder, creándose adeptos a los que anulan como personas.

 

2- Más aún: la fe es la que nos devuelve la vista: “tu fe te ha curado” No creemos después de haber visto, sino que vemos porque creemos: Creer para ver, creer para entender lo que no se entendía antes.

 

3-Mas aun: Amar para creer: Tampoco el amor es ciego. Lo que si es ciego es el egoísmo. Porque el amor amplía la vista y no cierra los ojos al prójimo, no pasa de largo ante el necesitado y no lo deja tendido en la cuneta, no se desentiende de nadie. Todo lo contrario de lo que hace el egoísmo: que reduce la vista al campo de los intereses individuales y no quiere saber nada de todo lo demás.

 

4- El refrán que dice: “ojos que no ven, corazón que no siente” no es cierto, por lo menos para mi. Porque, si se mira bien, los ojos tienen sus raíces en el corazón y sólo comprendemos a las personas si las amamos, si las aceptamos, si nos alegramos de que sean lo que ellas son, con sus virtudes y defectos. De lo contrario, cada cual monta su propia ideología y trata de justificar frente a los otros y contra los otros sus intereses mezquinos.
Ese es el otro aspecto vergonzoso de gran parte del clero, clasificar a los feligreses: estos son de mi bando y los otros como no comulgan con mis intereses pues los margino, o peor, los trato con indiferencia.

 

5- Y llega Jesús, el-hombre-para-los-demás, el que no pasa de largo ante el ciego postrado al borde del camino, porque es el amor que Dios ha derramado como una gran luz sobre todos nosotros. Ha llegado para todos, sin distinción alguna. Porque a lo mejor también tenemos algún tipo de ceguera espiritual, que es peor que la ceguera física.

 

6- Por eso, la fe sin el amor no existe, es una monstruosidad (repetir). Es como la fe sin obras= un cadáver. Porque el amor es la obra de la fe y la fe la primera obra del amor. Por la fe y el amor, inseparablemente, nos abrimos, con toda la mente y con todo el corazón, con todas las fuerzas a todos los hombres, a todos los otros, pues nos abrimos al que es el Otro de todos nosotros, al que ha querido ser el Tú de los hombres y se ha acercado a nosotros con infinita amor, para que los ciegos vean, para que los cojos salten como gacelas, para que los mudos canten, para que los sordos escuchen, para que nos amemos los unos a los otros y se manifieste así la gloria de Dios en la salvación de la humanidad. Y ese Otro es CRISTO
“¿De que le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras ¿Es que esa fe lo podrá salvar (…) Alguno dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probare mi fe (…)»; también los demonios creen y tiemblan” (Santiago 2, 14-19).Por tanto son demonios porque no aman, no porque no crean.

 

7- Creer, pues en Jesús no es cosa de palabras, sino de hechos. Creer es seguirle. Es una tentación fácil pensar que basta ver, saber, creer en esto o en aquello. Es la tentación que lleva a contentarse con la doctrina cristiana, con las fórmulas de la fe y los ritos, con el cumplimiento, con la ortodoxia. Sin preocuparse por aquello que es lo realmente importante: vivir coherentemente la fe traducida en obras.

 

 

8- En definitiva el evangelio de hoy es una historia que se repite. Al borde del camino por el que vamos los seguidores de Jesús, hay mundos de muerte: cantidad de gente que no ha descubierto todavía la fiesta que supone seguir a Cristo ; gente que no tienen posibilidad de sacudirse la tristeza; marginados y pobres de todas las calañas: jóvenes con el corazón apagado, ancianos huérfanos de hijos, niños con los ojos muy abiertos -como asombrados de que nadie los quiera-, hogares con la chimenea inútil, pobres de dinero, o de cariño, o de esperanza… Todos tendiendo su mano, y su grito, por si alguien, todavía, quiere ayudarles a levantar el vuelo.

 

9- Nos decimos cristianos, es decir seguidores de Cristo. Pues se trata de escuchar toda llamada que nos invita a vivir, amar y crear. A no vivir tan esclavos de las cosas. A detenernos por fin un día, bajar en silencio a lo más íntimo de nosotros mismos y atrevernos a decir con sinceridad: “Señor, que vea”. El hombre o la mujer que, después de haber abandonado tantos ritos y normas, se atreve a hacer esta oración en su corazón es ya un verdadero creyente. ¡Querer creer es empezar a creer!

 

 

¿Quién de los que estamos aquí no hemos tenido alguna experiencia de Dios? ¿Quién de los que estamos en esta Eucaristía no hemos pasado de la mentira a la verdad, de la tristeza a la alegría o del llanto al gozo cuando nos hemos encomendado a Jesús? El “ten compasión” de Bartimeo, ha de resonar con especial fuerza en la realidad que nos toca vivir. Entre otras cosas porque, nuestros ojos, pueden llevar gafas que distorsionan la realidad: que nos hagan consentir lo malo como bueno; el aborto como derecho; la eutanasia como un gran logro; o mil experimentos científicos como signo de los nuevos tiempos.

 

 

10- No, no es buena la miopía espiritual. Aquella que nos empuja exclusivamente a lo efímero y nos previene o ciega contra lo eterno. ¡Ay si muchos vivieran la vida desde la fe verdadera=la que se convierte en obras de amor! ¡Como cambiarían sus vidas y la de los que tienen alrededor! Sabrían posicionarse en la vida y frente a la vida. Se ha dicho que la fe es creer lo que no se ve, seria mejor decir, que la fe es creer lo que está por ver. Creemos para ver más, nunca para ver menos.

 

 

¿Queremos tener fe de verdad para recuperar la vista del corazón?, imitemos por ejemplo, algunos consejos del Padre Kentenich

 

*Cada pequeño suceso de nuestra vida es un saludo a Dios.

*El que quiere ganar los corazones, tiene que poner como prenda su propio corazón.

*El servicio a la vida ajena es el servicio a la vida de Cristo en nosotros

*Debemos ser portadores del sonreír divino…aunque la naturaleza llore o se quebrante.

*Nadie debiera quitarnos la alegría, porque Dios, autor del plan de mi vida, es la causa de mi sonrisa y de mi alegría…

*Se para muchas personas un indicador de camino, portador de luz y alegría.

*Todas las dificultades en nuestra vida tenemos que considerarlas como tareas.

*Haga feliz a cuantas personas te sea posible.

*La tranquilidad en medio de la desolación es la máxima perfección…aspirar al desprendimiento de sí mismo y a pasar sencillamente desapercibido…

*¡Lo que heredamos de nuestros padres, luchemos para poseerlo!

*Solamente al que es respetuoso se le abren las profundidades de la propia alma.

*Permanece sencillo, alegre y fiel. Que puedas ser un sol para todos.

*Cuando soy débil soy fuerte porque hago todo lo que puedo.

*Lo que vale ante los ojos de Dios es para mi norma de valoración de todas las cosas. Todo lo demás es vanidad y tiene poco valor.

*Quien sirve desinteresadamente a otros, está en camino hacia la verdadera realeza…

*Tranquilidad en el abandono es la máxima perfección.

*Hay que arrancar toda fibra del alma que no pertenezca a Dios.

*El trabajo es una participación en la actividad de Dios creadora y comunicadora de sí mismo.

*Todo lo grande crece y madura silenciosamente.

 

 

En definitiva, este hombre, supo plasmar su fe en obras de vida, que es lo que demuestra si uno tiene fe o no.

 

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