Ecos del Evangelio

3 noviembre, 2018 / Carmelitas
DOMINGO XXXI T.O. CICLO B 2018

 

SER HERMANOS PORQUE DIOS ES NUESTRO PADRE

 

 

La pregunta del letrado del evangelio de este domingo nos pone en la pista de lo principal del mensaje de Cristo, porque el letrado pregunta precisamente por lo principal, por lo esencial, por el primer mandamiento. ¿Qué es lo más importante? ¿En qué se resume todo? 

 

Son preguntas muy importantes también para los cristianos de hoy. Perdidos en la confusión, atosigados en una sociedad que sobre cada mínima cosa monta complicadísimas teorías, a todos nos interesa la pregunta por la simplicidad, por lo esencial, por la identidad misma de lo que nos preocupa, desnudada de todo aditamento o complicación. También los cristianos hoy se preguntan por su identidad cristiana. ¿Qué es en el fondo ser cristiano? ¿Qué es lo más importante para el cristiano? Y esta es la pregunta que el letrado hace a Jesús.

 

El letrado, por ser letrado, ya sabía cómo le iba a responder Jesús en principio. Pero Jesús no le respondió con el primer mandamiento, sino con el primero y el segundo, que forman uno sólo. Ahí está la novedad. No se trata de dos mandamientos jerarquizados, sino de uno sólo. El orden -primero y segundo- no es de importancia, sino de lógica: el amor que Dios nos tiene es la fuente de donde mana nuestro amor a Él y a los demás hombres. O, dicho de otra manera, más al estilo de Jesús: porque Dios es Padre sabemos que somos hermanos y que debemos amarnos como hermanos.

 

Ser hermanos porque Dios es nuestro Padre: he ahí lo principal, lo primero, lo esencial, la identidad del mensaje cristiano. Somos hermanos. Lo hemos oído mil veces. En casi todas las homilías el sacerdote comienza saludándonos con esa gran verdad: “queridos hermanos”.

 

¿Así de sencillo? ¿Así de fácil? Quizá la gran mentira que oyen muchos todos los domingos es esa: que les llamen a su propia cara “queridos hermanos”. Y después salen del templo y sigue la vida de la calle, la de todos los días: la competencia, la rivalidad, la explotación, la falta de solidaridad, los derechos humanos conculcados, el soborno, las recomendaciones, las infidelidades, las dobles contabilidades, las envidias, las categorías sociales, la lucha por el dominio, la manipulación del pueblo para conseguir sus votos… Sí, “queridos hermanos”. Así de sencillo.

 

El mensaje de Jesús, así de sencillo, no ha logrado impedir que la sociedad occidental, que se llama cristiana haya acabado adquiriendo un estilo en el que el hombre explota cada vez más al hombre. ¡Cuántos cristianos repiten y dan por sabido el mensaje de Jesús sin convertirse de verdad a Él, lo dicen tan de rutina que se ha vuelto manido! Ya no dice nada.

 

Como el letrado del evangelio, hay que preguntarse de nuevo y volver a ello incesantemente: ¿qué es lo más importante?, ¿qué es lo esencial?, ¿qué es lo que de verdad salva y autentifica nuestra vida, lo que da paz verdadera a nuestra conciencia, lo que quedará más allá de la fugacidad de la vida humana?, pues aunque esté para muchos, manido: el ser hermanos.

 

 
¿Por qué la utopía cristiana -la fraternidad de los hijos de Dios- no llega a la realidad? Porque muchos no cambian. Porque no se deciden seriamente a ser unos hermanos de otros (no se convierten). ¿Es tan difícil proponerse ir dejando en cada persona que se cruza en nuestro camino una huella de amor, de cariño, de respeto, de aprecio a su dignidad, de aliento y compromiso por la construcción de un mundo más humano y fraterno? Será difícil, pero es lo esencial, lo principal, lo primero, porque “amar al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”, incluida nuestra Eucaristía. Es que sin amar al prójimo la Eucaristía en la que participo la convierto para mí en una farsa.

 

En la Iglesia, a pesar de su imponente aparato jurídico y su cúmulo de leyes y prescripciones, hay que lograr que todo tenga sentido solamente desde la perspectiva del amor, y ser capaces de reducir la vida cristiana a este único precepto, y es así como también nosotros escucharemos de labios de Jesús la feliz afirmación: «No estáis lejos del Reino de Dios…»No. No esperemos que comience la jerarquía, comencemos nosotros.

 

 

Al teólogo Cabodevilla le gustaba recordar qué bien pintó el Ghiotto «la caridad»: toda vestida de rojo, ofreciendo a Dios un corazón con su izquierda y un cesto de frutas a los hombres con la derecha. Así, las dos manos ocupadas, a la vez, en esos dos amores, que en realidad son un solo amor.

 

¡Escucha, hermano te diría hoy! Jesús en el Evangelio de este día. Ya sé que eres sabedor de los Mandamientos de mi Padre; que intentas amarle (aunque a veces lo olvides); que respetas su nombre (aunque algunos lo maldigan y blasfemen); que miras al cielo (aunque andas demasiado pendiente de lo que ganas en la tierra).

 

¡Escucha, hermano, te diría hoy Jesús! No arrincones ni el amor a Dios, ni tampoco el amor a los hombres. No te justifiques diciendo: ¡no puedo más! ¡Ya he cedido bastante! ¡Ya estoy cansado de ser yo siempre quien perdone, quien se acerque, quien haga borrón y cuenta nueva, quien ponga la segunda mejilla!

 

¡Escucha, hermano, nos responde Jesús!: yo también ofrecí la segunda mejilla; compartí la mesa con el que me traicionó y hasta me fié de quien, en las horas más amargas de mi vida, tres veces me negó. Pero los amé con locura. ¿Sabéis por qué? Porque eran hermanos míos. Hijos de un mismo Padre. Y, por mi Padre y porque sé que le agrada a mi Padre, los amé con la misma fuerza que os amo a vosotros.

 

 

Sí, es posible, es posible un mundo de hijos de Dios en el que todos seamos hermanos

 

*Amar al prójimo debe ser tan natural como vivir y respirar. Madre Teresa de Calcuta

*Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será nuestro juicio recto y caritativo. San Francisco de Sales

*Aquel que procura asegurar el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio. Confucio

*Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Platón.

*Cada uno pida al Señor que le dé un afecto materno hacia su prójimo. San Camilo

*Cada vez que menospreciamos a uno de nuestros hermanos porque es pobre o enfermo, es a Cristo a quien humillamos. Madre Teresa de Calcuta

*Cada uno de nosotros tiene muchos límites personales, pero, cuando nos ponemos al servicio de los demás, nos multiplicamos, y muchas deficiencias desaparecen. P. Aderico Dolzani.

*Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros. Albert Einstein

*Con el amor al prójimo el pobre es rico…, sin él, el rico es pobre… San Agustín.

*Cuando amamos al hermano con amor verdadero…, le amamos con un amor que viene de Dios… Y el que no ama al hermano, no está en el amor…, y el que no está en el amor no está en Dios porque Dios es amor… San Agustín.

*Cuando hemos renunciado a nuestra dicha y nos contentamos en ver dichosos a los que nos rodean, es quizá cuando empezamos a serlo. Jacinto Benavente

*Cuando nos dirijamos a alguien, recordemos que Cristo vive en esa persona. Madre Teresa de Calcuta

*Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros mismos. A. Ward

*Dios es muy misericordioso con nosotros. Aprendamos también nosotros a tener misericordia con los demás, especialmente con los que sufren. SS. Francisco

*Debemos ayudar al más próximo que padece necesidad. Pasar y dejar que otro lo haga, porque me urge otro compromiso, no es una actitud cristiana. P. Luis Carlos Aparicio Mesones.

*El alma humilde se olvida de sí misma, y en Dios y por Dios se alegra de todo bien. P. Bernhard Häring.

*El amor al prójimo es nuestra medida de nuestro amor de Dios. Santa Edith Stein

*El don más grande que podemos hacer a otros no es solo compartir con ellos nuestra riqueza, sino hacerles descubrir la propia. Benjamín Disraeli.

*El cristiano debe entrar en la Iglesia para amar a Dios y sale para amar al prójimo. Autor desconocido

*El medio más seguro de hacernos agradables la vida es hacérsela feliz a los demás. Arturo Graf

*El mejor regalo que podemos darle a otra persona es nuestra atención íntegra. Dr. Richard Moss.

*El que conoce a su prójimo es erudito; el que se conoce a sí mismo es sabio. Lao Tse.

*El que hace sufrir al prójimo se causa daño a sí mismo. El que ayuda a los demás se ayuda a sí mismo. León Tolstoi

*El que ayuda a los demás, se ayuda a sí mismo. León Tolstoi.

*El tesoro que podremos llevarnos al cielo es todo lo que hemos recibido de Dios y hemos compartido con los demás. SS. Francisco.

 

 

Podía seguir….,con muchos mas ejemplos, pero si estos pocos que he puesto consiguen que tu, que me escuchas intentas ser hermano? Ah, pero para conseguirlo, hay que dejarse de excusas y justificaciones. AMEN

 

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