Ecos del Evangelio

2 noviembre, 2019 / Carmelitas
DOMINGO XXXI T.O. CICLO C 2019

“El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”

 

 

El evangelio de hoy es uno de los más conmovedores que pueda haber. Nos da una doble lección:

 

1- Que Jesús vino a buscar al que esta sin rumbo, perdido por la vida.

2- La larga paciencia de Dios que siempre espera y trasforma a quien da los primeros pasos de conversión. Y el relato de Zaqueo nos muestra esta doble lección.

 

Zaqueo es posiblemente un buen retrato robot del hombre de negocios sin escrúpulos de nuestros días. Hay dos cosas indiscutiblemente delatoras del Zaqueo de entonces y de los de ahora:

 

1.- La desmesurada ambición por ganar el dinero como sea y

2- El enanismo, o sea, la falta de talla para poder ver todo lo que NO sea ganancia fácil. Claro está que no podemos identificar a todo hombre de negocios con el Zaqueo del evangelio Pero hemos de admitir que hoy se llama negocio a cualquier forma de ganar dinero en abundancia, al margen del «trabajo, de la legalidad y de la ética».

 

La expresión «el negocio es el negocio» se ha erigido en principio fundamental, en valor absoluto, que legitima cualquier ganancia, incluso la pornografía, el narcotráfico, la venta de armas, la adulteración de alimentos, la rapiña de patentes, o la trata de seres humanos, el tráfico de órganos humanos, los secuestros, y un largo etcétera que tiene muchos adictos dispuestos a todo. Tampoco la usura estuvo bien vista en otros tiempos y hoy campea a sus anchas. Todo un conjunto de desvergüenzas a las que se apuntan muchos y sin ningún rubor.

 

Es clavada la afirmación de -Freud- que considera que la persona que está preocupada exclusivamente por «tener» y «poseer», es neurótica. Es triste y lamentable que personas así y que son tan habituales, se les llegue hasta a envidiar, cuando lo que son, es seres enfermos e inmaduros. Es normal que en las vidas de esta gente crezca la desconfianza, la dureza y la agresividad, y estén ausentes la ternura, la solidaridad y la verdadera amistad. En ellos pasan los años y nada cambia ni se transforma dentro de ellos. Pueden tener momentos de euforia, éxito y excitación, pero difícilmente conocerán la alegría que resplandece en quien vive creciendo desde dentro, desarrollando día a día su capacidad de dar, compartir y convivir. Pero para Jesucristo, nada ni nadie esta perdido irremediablemente. Ahí tenemos el ejemplo de Zaqueo.

 

Todo empieza con un encuentro, con un mirarse el uno al otro, con dirigirse algunas palabras. La salvación es siempre fruto de una llamada, de un diálogo entre el hombre y Dios. Me atrevería a decir que Jesús y Zaqueo se buscaban desde hacía tiempo.

 

Han pasado muchos siglos desde aquel suceso. Lo que NO ha caducado es la misericordia ni la iniciativa de Dios que, un día y otro, sale a nuestro encuentro para que demos un salto de tantos árboles que el mundo pone delante de nosotros y que, lejos de permitir una visión más nítida de Dios, nos ciegan y nos distancian del camino de la fe.

 

¡Baja de ahí! .Esta es la gran invitación de Cristo. Estamos en un momento muy delicado en el cristianismo de occidente. Se necesita despertar y hacer despertar de nuevo el interés por Jesucristo.

 

-Hay muchos cristianos que viven sin haber tenido un encuentro personal con Jesús: son los cristianos que viven en el árbol de la indiferencia o «del si tengo tiempo y me apetece».

 

-Existen otros tantos que iniciaron un despegue en la fe pero las dificultades los enfrió: son aquellos que viven enzarzados en el árbol de la eterna duda.

 

-Y existen otros muy seguros de sí mismos, conocedores de todo, sabihondos y endiosados por sí mismos: son aquellos que se sienten salvados en el árbol del «yo hago todo bien y no necesito madurar mi fe» ¿Cómo recuperar y salvar estas vidas que realmente están perdidas aunque ellos no se den cuenta?

 

« ¿Era Zaqueo un curiosillo, una especie de correveidile de novedades, uno de esos fieles admiradores que suelen seguir a los» personajes populares», aclamándolos? NO, era alguien que fue «tocado en el corazón», alguien que sintió una llamada, adivinando que ése que pasaba -Jesús- podía ser la gran oportunidad de su vida.

 

La conversión de Zaqueo tuvo 4 momentos:

 

1-SU CURIOSIDAD.-No se trataba de una curiosidad frívola, de alcahuete, de prensa amarilla, de forofo, no. Era la curiosidad de alguien que quería conocer a fondo a una persona: Jesús. Porque algo le decía en su interior que ese conocimiento iba a marcar su vida. Conviene, no obstante, aclarar una cosa: a pesar de la apariencia, no era solo Zaqueo el que buscaba a Jesús, sino Jesús el que primero buscaba a Zaqueo.

 

Si, suele ser el Señor, el que anda haciéndose notar, enviando sus primeras gracias, valiéndose de las circunstancias de la vida para que el hombre lo advierta. A través de esa manera de «insinuarse» de Jesús, Zaqueo fue emprendiendo el camino para encontrarlo.

 

 

 

2-LOS OBSTÁCULOS.-«La gente se lo impedía», dice Lucas. Y aclara: «Era «jefe de publicanos»». Los publicanos, ya lo sabéis, cobraban impuestos, y además, para los romanos. Dos datos poco favorables para que la gente le abriera paso. Entonces, «como era bajo de estatura», «se subió a una higuera». Como tantos Zaqueos que no dan la talla porque están subidos en la apariencia, en el disimulo, en la indiferencia, en el hago lo queme apetece, y un largo etc.

 

Debe saber todo seguidor de Jesús que su seguimiento no va a ser fácil. Muchos supuestos amigos se lo van a impedir. Pienso en los jóvenes de una manera especial, a quienes los mismos de su pandilla, con leves ironías o sonrisas, o esta sociedad del placer en que vivimos con sus «ofertas», van a zancadillear sus propósitos. Y, segundo, por mucho que valgamos, siempre somos «pequeños de estatura». Tenemos que subirnos al verdadero árbol: al de la fe.

 

 

 

3- ZAQUEO SE ATREVIÓ A ABRIR SUS PUERTAS: las de su casa y las de su corazón-Hay una frase conmovedora en el Apocalipsis. «Estoy a la puerta y llamo». Es el retrato de un Dios al que no se le abre. Lope de Vega la inmortalizó en endecasílabos: «Cuántas veces el ángel me decía: / «Alma, asómate ahora a la ventana». / Y cuántas, hermosura soberana: / «Mañana le abriremos», respondía, para lo mismo responder mañana». No fue el caso de Zaqueo. ¿Pero no es el caso de muchos cristianos?

 

 

 

4- ZAQUEO SE ENTREGA.-El amor, amigos, es una conquista. Una dulce conquista, a la que, según los místicos, corresponde la entrega y el abandono: «Quedéme y olvidéme – el rostro recliné sobre el Amado; cesó todo y déjeme, / dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado». Así cantaba San Juan de la Cruz.

 

Zaqueo, más ducho en «cuentas» y en pragmatismo, dijo: «Desde ahora daré la mitad de mis bienes, y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más».

 

No hay salvación posible sin conversión del que se siente llamado y amado por Cristo.( y conversión no es maquillaje). La conversión es la respuesta auténtica a la llamada que nos hace Cristo, como a Zaqueo. Quiere entrar en nuestra casa, en nuestra vida, en nuestros proyectos. ¿Le abrimos las puertas? Y, sobre todo, ¿estamos dispuestos al cambio que exige su presencia salvadora? ¿Cuáles son nuestras resistencias?

 

¿Cuanto tardaran aun muchos que se dicen cristianos, en decidirse a serlo?¿O es que piensan que tienen toda la eternidad para seguir deshojando la margarita e ir mariposeando entre el cuando no tengo ningún compromiso y el ahora me apetece?¿Pero no se dan cuenta de la manera de perder el tiempo en que se han instalado?

 

 

¡Bendito Zaqueo! Hoy el elogio es a un rico, rico en posesiones y en estar ocupadísimo. SI. Pero un rico que se hizo pobre y aprendió lo que es ser rico de verdad.

 

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