Ecos del Evangelio

31 mayo, 2017 / Carmelitas
El Espíiru os lo enseñará todo

FIESTA DE PENTECOSTÉS Evangelio de san Juan 20,19-23

Juan, en su Evangelio, nos narra que estando los discípulos reunidos, llega Jesús y exhala su Espíritu sobre ellos.

Jesús les entrega su Espíritu para proclamar “el Evangelio de salvación y liberación”. Todos los que estaban reunidos, sin excepción, recibieron el Espíritu Santo y cada uno de ellos, con ese don recibido, lo puso al servicio de la Iglesia de la cual todo cristiano bautizado es parte fundamental.

Nosotras, conocedoras de esta verdad, necesitamos alegrarnos en el Señor porque hemos sido llamadas a formar parte de este cuerpo místico que es la Iglesia, la cual recibió el Espíritu Divino (1Cor12,13).

Conociendo esta verdad, por nuestra parte, está la tarea de acogernos como hermanas e hijas de un mismo Padre, por Jesucristo, en el Amor que es el mismo Espíritu de santidad.

Este Espíritu nos impulsa a ser las misioneras de Reino de Jesús, es decir, del Amor y de la Misericordia, lo cual se ha de llevar a la vida con nuestro prójimo, principalmente con nuestras Hermanas de Comunidad, que es lo que nos dejó, y con el ejemplo de Nuestra Fundadora, la Venerada Madre Rosa Ojeda Creus.

Sabiendo que desde el bautismo, a cada una de nuestras hermanas les fue dado el Espíritu de Jesús con los dones; ellas llevan en sí la marca del Espíritu Santo y es por eso que son capaces de amar, dar la vida por los demás, de afrontar con paz y confianza las contrariedades de la vida, de decir cada día sí a la Voluntad del Padre que se les manifiesta en la cotidianidad, aún en medio de su debilidad y de su pobreza. Bien sabemos, que la Gracia de Dios la llevamos en vasijas de barro” como lo diría el apóstol san Pablo.

En todas nuestras hermanas necesitamos descubrir a este Espíritu de Jesús que palpita y vive en sus corazones. No mirarlas de manera miope, es decir, limitándonos solamente a observar sus fragilidades y limitaciones ya que siendo así nos estaríamos haciendo daño y ¡cuánta gracia desperdiciada sólo por dirigir nuestra atención en lo que no vale la pena!

Que el Espíritu de Jesús quebrante nuestra ceguera y nos ilumine con aquella luz que es capaz de dar claridad para “poner amor en donde no hay amor “(San Juan de la Cruz).

Por encima de la debilidad de cada Hermana y de nuestro egoísmo hemos de dejar que actúe la luz del Espíritu de Jesús para amarlas, respetarlas y aceptarlas como “don de Dios” para nosotros.

Que Jesús resucitado nos conceda su gracia. Hna. Ruth Rodríguez Rodríguez – HCdSJ

 

Volver
Carmelitas de San José

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies