Ecos del Evangelio

16 junio, 2017 / Carmelitas
Eres Pan de Vida

CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Evangelio de san Juan 6,51-58 Jesús, nos invita a comer su Cuerpo y a beber su Sangre que es vida para todo el que lo recibe. Cuán grande es el amor de Dios, encarnado, que no dudó un instante en dar su vida por todos nosotros, y más aún en el extremo de su amor, se quedó en medio de nosotros, en el Santísimo Sacramento del Altar, y generosamente nos ofrece su Cuerpo como alimento. Todos los cristianos formamos en Cristo un solo cuerpo y como nos refiere san Pablo en una de sus cartas, dice, que todos nosotros somos miembros importantes de ese Cuerpo que es la Iglesia y Cristo es su cabeza. Ese Dios que se hizo alimento para todos nosotros, desea que nos mantengamos unidos en ese amor de Cristo, a semejanza del pan que ha sido formado por muchos granos de trigo y se convierte en el alimento sabroso y que mantiene la vida del ser humano, así quiere Dios que todos los cristianos estemos unidos en un mismo amor, es decir, en el amor del Padre que quiere darnos a todos la vida en abundancia ya que todos somos importantes para Él, puesto que nos ha creado para ser así partícipes de la felicidad verdadera que nos da Cristo, nuestra cabeza. Pero es necesario abrir nuestros oídos al Corazón de Dios que nos invita a amarnos unos a otros como hermanos sin distinción de ninguna clase. Cada quien, desde su vocación, está llamado a aportar lo mejor de sí para bien de todos los hijos e hijas del Dios -Padre-. Hace falta solamente la buena voluntad de cada corazón. Dios no exige títulos, fama, etc. Dios solamente quiere encontrar un corazón dispuesto a acoger su mensaje, por nuestra parte necesitamos brindar pura y sencillamente lo que somos y tenemos, sin rivalidad, ni envidias ni egoísmos. Ofrecer a Dios lo que Él mismo nos ha dado a través de la cotidianidad de la vida no escatimando nada. Dios es rico y sabrá recompensar la generosidad de cada corazón dispuesto a entregarse en lo cotidiano de la vida, en el día a día. Estamos llamados a ser como esos granitos de trigo, que en unidad y sin discordias ni pretensiones, hacen posible ese pan sabroso que deleita tanto al Padre Dios y enrique la vida de nuestros hermanos… recuerda que: estamos “llamados a ser Buena Noticia para los demás”. Hna. Enar Ruth Rodríguez Rodríguez csj

 

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