Ecos del Evangelio

3 noviembre, 2018 / Carmelitas
Evangelio de San Marcos. 4 de noviembre de 2018

Es tiempo de Escuchar…

 

 

“Estas cerca del Reino de Dios”, elogio de Jesús para quien no se cree poseedor de la verdad y se acerca humildemente a preguntarle sobre lo esencial de la vida, para quien, como el escriba, aun sabiendo las escrituras, es capaz se seguir en continuo discernimiento para redescubrir la raíz de su propio ser.

 

Este pasaje del evangelio es claro y se desarrolla desde una pregunta: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? La respuesta de Jesús encierra un imperativo: Shemá (Escucha), sinónimo de la fe y obediencia a Dios, de una atención receptiva y activa. Un mandamiento: el amor, primero a Dios creador y merecedor, a quien se le debe ese mismo amor; por otra parte también es un mandamiento a un amor personal, el cual permite reconocer “la gran dignidad y hermosura porque está hecho a imagen y semejanza de su majestad”, como dice Santa Teresa.

 

Así también en la respuesta de Jesús se muestra una innovación al mandamiento de los judíos, Jesús le da un plus, lleva ese amor a una tercera base igual de importante, no sólo es el amor de Dios, para que no se quede en un espiritualismo, ni tampoco un egocentrismo o ensimismamiento, sino en un amor oblativo y trascendente: al prójimo igual que a ti mismo.

 

Jesús, reafirma el cómo vivir el mandamiento antiguo y nuevo del amor: con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Dt 6,4- 5), o sea con tu SER entero: EL CORAZÓN viene a ser imagen y reflejo de tu ser emocional, al cual afecta y es afectado en las relaciones con el prójimo; CON TODA TU ALMA: la vida profunda y dinámica de tu ser vivo; CON TODA TU MENTE: donde se razona, se memoriza, se recuerda, se gestan pensamientos e ideas para proyectarlas en acciones y,  finalmente CON TODAS TUS FUERZAS: energías físicas, motoras, destrezas, potencialidades y habilidades, o sea con esa complejidad integrada, sin fraccionarse, creada por amor para amar.

 

El evangelio de hoy, encierra también una invitación: atrévete a escuchar en lo profundo de tu ser el Dios del amor que se desborda para que recibas y des lo que eres y vivas a lo que te dedicas sin coquetear con lo que no te acerca al su Reino.

 

Finalmente, una reflexión que te ayude a hablar con el Dios que te habita:

En silencio externo trato de sumergirme en la soledad sonora…

¿Cómo es mi amor para con Dios, conmigo y con mi prójimo, cuáles son mis expresiones?

¿Qué porcentaje de fuerzas exteriores e interiores pongo a lo que realizo como entrega al amor?

¿Qué o quién me inquieta, distrae?

¿Cómo organizo mi tiempo para cuidar el trato de amistad con Dios?

¿Descanso, como, trabajo, frecuento los sacramentos, leo, vivo de forma adecuada y sana?

¿Con qué actitud saludo, ayudo, doy gracias, aplaudo logros, corrijo, comparto… con los otros?

 

 

Pídele humildad para escucharle en cada situación, en cada persona, y repítele que te enseñe y eduque desde la mirada hasta lo más profundo de tu ser, ver las cosas y amar como él, siéntete amado para que pongas amor donde no lo hay, y repite como san Juan de la Cruz: el mirar de Dios es amar, o bien, en donde no hay amor pon amor y sacarás amor.

 

 

Hna. Laura Alicia Cisneros Mendoza CSJ

 

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